Las aerolíneas en EE.UU. tras el virus: precios inciertos, más gastos y poca liquidez

Nueva York, 13 may (EFE).- La pandemia del COVID-19 ha obligado al sector aéreo estadounidense a reinventarse en medio de un contexto de gran complejidad que, tal y como muestran los últimos resultados trimestrales, ha dejado a las principales aerolíneas “tiritando” para enfrentarse al futuro más próximo y asumir, con poca liquidez, más gastos operativos para combatir el virus y precios inciertos por la volatilidad de la demanda.

Según sus propios cálculos y debido a la caída de los desplazamientos aéreos por las restricciones en vigor, las aerolíneas norteamericanas más importantes admitieron estar perdiendo entre 350 y 400 millones de dólares al día por la disminución de casi el 95 % del tráfico aéreo y por los elevados gastos en salarios o en el mantenimiento técnico de las aeronaves.

Para el primer trimestre de 2020, American Airlines obtuvo unas pérdidas netas de 2.241 millones de dólares, las mayores entre las principales compañías junto con United, que cosechó 2.114 millones en negativo, mientras que Delta registró unas pérdidas netas de 534 millones, y SouthWest, la menos damnificada, cerró los tres primeros meses del año con pérdidas de 84 millones de dólares.

TURBULENCIAS ECONÓMICAS

En declaraciones a Efe, el economista jefe de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA por sus siglas en inglés), Brian Pearce, señala que la cuestión más urgente a la que se enfrenta la industria es la falta de liquidez

“La demanda se ha derrumbado por la pandemia, las restricciones de viaje y los cierres de fronteras impuestos por los gobiernos. En total, calculamos que la industria consumirá 61.000 millones de dólares de su efectivo durante el segundo trimestre, hasta el 30 de junio”, expresa Pearce, que agrega que los ingresos por pasajeros en Estados Unidos disminuirán unos 314.000 millones de dólares este año, un 55 % menos con respecto a 2019.

“Mucho más dinero sale por la puerta para pagar costes fijos del que entra por la venta de billetes nuevos”, resume.

¿SUBIDAS EN LOS PRECIOS DE LOS BILLETES?

El ejecutivo de IATA indica que se trata de una pregunta de difícil respuesta que depende del tipo de medidas de bioseguridad que deban tomar las compañías y de cuánto puede aumentar los gastos operativos de las aerolíneas esa cuestión.

Por un lado, durante los primeros meses de la reapertura se espera que la demanda de vuelos sea todavía baja por lo que, teniendo en cuenta que los aviones son “activos muy caros que no generan ingresos si están aparcados”, las aerolíneas querrán devolverlos al servicio.

“Así, tenemos dos factores: la baja demanda y la alta capacidad disponible, lo que sugiere que las aerolíneas podrían usar estimulación de precios para atraer a los pasajeros. Y la competencia para atraerlos será intensa, porque el 80 % de los asientos se encuentran en rutas donde operan varias líneas”, reflexiona Pierce, quien apunta que esto ha ocurrido en el mercado doméstico de China, donde las tarifas aéreas disminuyeron cerca de un 40 % tras la vuelta gradual a la normalidad.

Sin embargo, esa disminución depende de las normas de distanciamiento social que se pongan en marcha y medidas como dejar el asiento de en medio vacío “cambiaría de forma fundamental la economía de las aerolíneas” porque eso supondría reducir el porcentaje de sitios ocupados y romper así el punto de equilibrio -económico- para la mayor parte de la industria.

“De hecho, IATA estima que, si un tercio de los asientos se dejaran vacíos, solo cuatro aerolíneas hubiesen logrado el punto de equilibrio con respecto al porcentaje de asientos ocupados según sus resultados en 2019”, explica Pierce, que asegura que obligar a las compañías aéreas a operar con menos asientos les haría aumentar los precios “drásticamente”.

“Según la región, y según la capacidad de ocupación, esperamos que los precios aumenten entre un 43 % y un 54%”, asevera Pierce en caso de que el distanciamiento físico en las cabinas sea de obligado cumplimiento.

INDUSTRIA ALGO MÁS PEQUEÑA Y CON CAMBIOS OPERATIVOS

Aunque el ejecutivo de IATA augura que buena parte de los operadores podrán superar la crisis tarde o temprano, por lo pronto espera una industria “más pequeña”, al menos durante un periodo corto de tiempo.

Esto se traducirá, a su juicio, en un cambio para los pasajeros, que verán reducido el número de vuelos y las franjas horarias en las que operan hasta que las aerolíneas sean capaces de “reconstruir” su capacidad.

“Más de la mitad de la flota a nivel mundial está aparcada, más de 16.000 aviones actualmente, y devolverlos a que presten servicio llevará varios meses y mucho tiempo”, opinó Pearce, que, por lo menos a corto plazo, prevé que tanto los aeropuertos como en el interior de los aviones se realicen cambios operativos y se tomen medidas de “bioseguridad”.

Desde que se desatase la pandemia del COVID-19, las aerolíneas han informado de algunos cambios relacionados con la seguridad sanitaria a bordo de sus aeronaves y que incluyen desde la implantación de filtros especiales HEPA por los que pasa el aire de la cabina, al reparto de mascarillas, la desinfección del avión o la garantía de que se cumplen las distancias entre viajeros durante el embarque.

VULNERABLES AL PARQUÉ

En el plano bursátil, la estocada para el sector llegó tras las recomendaciones del famoso inversor Warren Buffet, coloquialmente apodado como “el oráculo de Omaha”, por sus certeras previsiones y cuyas decisiones en torno al parqué neoyorquino son ampliamente seguidas entre los corredores.

La empresa de Buffet, Berkshire Hathaway, una de las sociedades tenedores de acciones más importantes de Estados Unidos, se deshizo la pasada semana de todos sus títulos de aerolíneas tras haber apostado fuertemente por este sector en el pasado y el multimillonario admitió durante la presentación de los resultados trimestrales de su compañía haberse “equivocado” con la industria a la par que auguró que el sector nunca volvería a ser el mismo por los “complejos retos” que tiene por delante tras la crisis sanitaria.

Desde que se hiciese pública su decisión, las principales aerolíneas estadounidenses no tardaron en desplomarse en Wall Street y American Airlines perdió cerca de un 10 % del valor de sus acciones, Delta cerca de un 7,5 % mientras que SouthWest y United algo más de un 6%.

Cristina Magdaleno

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