John Deere invierte un millón de euros al día en investigación y desarrollo

Madrid, 16 may (EFE).- La buena posición que ocupa en el mercado John Deere se debe en buena parte a que invierte un millón de euros al día en investigación y desarrollo (I+D), que permite a esta multinacional abanderar la digitalización del sector de la maquinaria.

El director de John Deere Ibérica, Enrique Guillén, así lo asegura en una entrevista con Efe, en la que revela que en 2019 facturó más de 600 millones de euros en España y Portugal y asegura que “España es una potencia mundial en uso de maquinaria y digitalización del campo, a la vez que defiende un Plan Renove con ayudas enfocadas al aumento de la sostenibilidad y la eficiencia.

Confía Guillén en que “la actividad comercial se vaya normalizando en las próximas semanas” tras la caída del 34 % de las ventas de maquinaria agrícola en España entre enero y abril a causa del estado de alarma.

PREGUNTA.- John Deere es la marca más vendida del mercado de tractores nuevos en España, ¿qué diferencia un tractor con el “ciervo” de otros que no lo tienen?, ¿a qué factores achaca ese liderazgo?

RESPUESTA.- John Deere es la marca líder en España y también a nivel global. Tenemos la red de concesionarios más profesional del sector y somos la única marca con una entidad financiera propia. John Deere invierte más de un millón de dólares cada día en investigación y desarrollo, lo que nos permite liderar la digitalización del sector y ser pioneros en la Agricultura 4.0.

P.- ¿Con qué estructura cuenta John Deere en España?

R.- Tenemos una unidad comercial que distribuye y vende maquinaria y repuestos a través de su red de 30 concesionarios de España y Portugal.

Contamos con una fábrica de componentes en Getafe (Madrid) -donde trabajan más de mil personas-, que es un auténtico centro tecnológico de transmisiones para máquinas autopropulsadas a nivel global, y con la planta de Picassent (Valencia), donde King Agro fabrica barras de fibra de carbono para nuestros pulverizadores autopropulsados.

P.- La crisis de la covid-19 ¿ha paralizado la producción de dos fábricas de John Deere en Iowa (EE.UU.), donde está la central del grupo?

R.-La mayoría de las fábricas de John Deere han mantenido su producción durante las peores fases de la crisis sanitaria. No hemos sufrido ningún retraso en la entrega de nuestros productos y se ha adaptado la logística de la distribución de repuestos para garantizar el abastecimiento a los agricultores y ganaderos a nivel global.

P.- Qué ha ocurrido con la actividad de John Deere en España durante el estado de alarma?

El mercado de tractores nuevos en España ha caído alrededor de un 40 % en marzo y algo menos en abril. Tras el natural parón inicial provocado por el estado de alarma, esperamos que la actividad comercial se vaya normalizando en las próximas semanas.

Nosotros no hemos parado en ningún momento y tanto nuestra red de concesionarios como el equipo de John Deere en España garantizan la entrega de sus productos y repuestos con total normalidad.

P.- España en el mapa de la maquinaria agrícola mundial: ¿hay tractores JD a la carta para la agricultura española y la dimensión de sus explotaciones?

R.- España es líder en distintos sectores agrícolas, una potencia a nivel de uso de maquinaria y digitalización del campo y un ejemplo mundial en agricultura de valor como, por ejemplo, en cultivos hortofrutícolas.

El tamaño de la explotación no refleja su profesionalidad. Es cierto que John Deere es muy valorada y reconocida por sus máquinas más grandes, pero cuando pensamos en cultivos frutícolas o en el olivar, nuestros tractores siguen siendo los más vendidos.

P.- ¿Qué opina sobre la edad media del parque de tractores en España, el alto número de accidentes de agricultores en estos vehículos y el Real Decreto 448/2020 del pasado 27 de abril sobre caracterización y registro de la maquinaria agrícola?.

R.- El Real Decreto no enfoca a la edad de los tractores, sino a las estructuras de protección que deben equipar para reducir la mortalidad por vuelco. Desde ese punto de vista, nosotros apoyamos que los tractores que cambian de manos deben garantizar un mínimo de seguridad al usuario, cosa que no ocurre con los que no cuentan con una estructura de protección homologada (cabina o arco de seguridad). También es importante valorar que el nivel de emisiones contaminantes de un tractor de hoy en día es mucho menor si se compara con el de hace más de 20 años.

P.- ¿Cree que es necesario otro Plan Renove para cuando acabe el estado de alarma?

R.- Por lo que conocemos, el Plan Renove se publicará con las bases del que ha estado vigente los últimos años y, aparentemente, con más presupuesto. El Plan debe ayudar a mover el mercado de la maquinaria, pero desgraciadamente el presupuesto es limitado y no todos pueden acceder a una subvención. Incluso, hay tractores antiguos cuyo valor de mercado es superior al de la subvención. A nosotros nos gustaría que las subvenciones estuviesen más enfocadas en aquellos sistemas que aumentan la eficiencia y sostenibilidad de las explotaciones, como la agricultura de precisión, que lamentablemente está, a día de hoy, fuera de las ayudas.

P.- Del arado que el herrero John Deere diseñó en 1837 a tractores con aire acondicionado, nevera, radio y sistemas antivuelco, ¿hacia dónde va el I+D+i del sector?

R.- Un tractor actual tiene más tecnología de la que podemos imaginar: conectividad que permite prevenir averías gracias al “big data”, guiado GPS, transmisiones inteligentes, sistemas de documentación… La imagen de un tractor para los profanos es la de 1970, pero los tractores se han convertido ya en los auténticos protagonistas en la digitalización del campo.

Angélica Quintana

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