La CE quiere movilizar 300.000 millones para la recapitalización de empresas

Bruselas, 29 may (EFE).- La Comisión Europea (CE) propuso utilizar 31.000 millones de euros del fondo de recuperación de la Unión Europea para movilizar 300.000 millones en inversión privada para ayudar a recapitalizar empresas que, de no haberse visto golpeadas por la pandemia del coronavirus, serían solventes.

La vicepresidenta de la Comisión y responsable de Competencia, Margrethe Vestager, presentó este viernes los detalles del “Instrumento de Apoyo a la Solvencia” que plantean para ayudar a cubrir las necesidades de capital que tendrán las compañías europeas, que ascenderá a 720.000 millones de euros anuales en el escenario central que maneja Bruselas, pero podría elevarse hasta los 1,2 billones de euros si hay un rebrote del virus.

“Los masivos programas de liquidez no serán suficientes porque las pérdidas son tan grandes que muchas reservas de capital habrán desaparecido pronto”, dijo Vestager en rueda de prensa. Si no se cubren estas necesidades, “muchas empresas que de otro modo habrían sido viables se enfrentarán a la quiebra y se pondrán millones de empleos en riesgo”, añadió.

Este apoyo comunitario se dirigiría a los países y sectores más afectados por la pandemia y a los que tengan “menos posibilidades de dar apoyo en forma de capital a sus empresas”, con el fin de corregir la desigualdad de condiciones que genera el que unos Estados tengan mucho más margen presupuestario que otros para reflotar compañías.

Desde que Bruselas flexibilizó sus normas de Estado en marzo ha aprobado 2,1 billones de euros en ayudas públicas, de los que el 47 % son de Alemania, el 18 % de Italia, el 16 % de Francia y en torno a un 4 % de España.

En la práctica, el programa será gestionado por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) bajo el Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas (EFSI). Este utilizará los 31.000 millones presupuestados para proporcionar financiación o garantías a fondos de inversión privados o a los bancos nacionales de promoción.

Serán estos intermediarios los que utilicen después estas garantías para proporcionar apoyo en forma de capital a las empresas en dificultades. Bruselas espera que el hecho de que la UE cubra parte del riesgo les permita atraer a más inversores privados, multiplicando así el apoyo.

“La UE no comprará directamente acciones de las empresas”, clarificó Vestager, insistiendo en que no será el nivel político el que decida dónde invertir.

La Comisión no ha determinado cuánto dinero podría destinarse a cada país puesto que su situación podría variar con la evolución de la pandemia, pero el EFSI definirá umbrales máximos por Estado.

Además, solo podrán beneficiarse empresas establecidas en la UE, que sean económicamente viables, no tuviesen problemas antes de finales de 2019 y no puedan conseguir el capital por si mismas, mientras que las inversión tendrá además que apoyar los objetivos europeos de la transición ecológica y digital.

Este Instrumento de Solvencia podrá aprobar proyectos inversiones hasta finales de 2024, aunque la Comisión quiere que para finales de 2022 se hayan aprobado ya el 60 % de las operaciones.

Bruselas quiere que empiece a funcionar este mismo año después del verano, sin esperar al marco financiero 2021-2027, pero ello requiere el visto bueno de los países y la Eurocámara.

PROGRAMA DE INVERSIONES INVEST EU

La Comisión reconoce que este apoyo a la solvencia se quedará lejos de cubrir la brecha de inversión en la UE generada por la pandemia, que asciende a un billón de euros anuales, según sus estimaciones.

En este contexto, el Ejecutivo comunitario ha propuesto también duplicar el volumen del programa de inversiones de la UE InvestEU, que pasaría a contar con una garantía total de 75.000 millones de euros para el periodo 2021-2027, frente a los 38.000 millones previstos antes de la pandemia.

El comisario de Economía, Paolo Gentiloni, explicó que con 38.000 millones de euros la idea era movilizar 650.000 millones gracias a la inversión privada, y que ahora “con 75.000 millones de garantía, la estimación es movilizar alrededor de 1 billón”.

“Es una estimación más conservadora, con un multiplicador más cauto. Creo que pueden entender bien las razones”, dijo.

La nueva propuesta dobla los recursos financieros para el capítulo de infraestructuras sostenibles y añade un nuevo capítulo para inversiones estratégicas, enfocado en promover la autonomía de la UE en sectores clave.

El nuevo InvestEU contará así con 20.000 millones de euros en garantías para infraestructura sostenible; 10.000 millones para investigación, innovación y digitalización; 10.000 millones para pymes; 3.600 millones para inversión social y capacidades, y 31.000 millones para el nuevo apartado de inversiones estratégicas.

Su funcionamiento no cambia: se utilizará la garantía presupuestaria de 75.000 millones para atraer financiación pública y privada hacia proyectos gestionados en su mayoría por el BEI.

La garantía será aprovisionada al 45 %, lo que significa que 34.000 millones del presupuesto comunitario se apartarán para responder a los eventuales requerimientos.

Tanto los cambios en Invest EU como el nuevo Instrumento de Solvencia se enmarcan dentro del fondo de recuperación post-pandemia propuesto por la Comisión, que no podrá entrar en vigor hasta ser aprobado por todos los Estados y la Eurocámara.

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