El Grupo Calvo supera con beneficios 2 años difíciles y apuesta por la acuicultura

Madrid, 31 may (EFE).- El grupo conservero Calvo ha superado con beneficios dos años especialmente complejos (2018 y 2019) y, aunque afectado por la caída de ingresos en Brasil y los bajos precios del pescado, ha apuntado su interés por entrar en el negocio de la acuicultura.

“Estamos interesados, somos especialistas en pesca salvaje y estudiamos hacer alguna incursión en acuicultura, que es una parte clave del futuro del sector”, ha asegurado en una entrevista con Efe su consejero delegado, Mané Calvo, quien ha relacionado esta apuesta con el compromiso de la empresa con contribuir a hacer de la pesca una actividad sostenible.

La empresa gallega, que celebra este año su 80 aniversario, cerró 2018 con un beneficio neto de 29,8 millones de euros, y en 2019 -a falta de oficializar las cuentas en el Registro Mercantil- se situó “en ese entorno”; su Ebitda ha mejorado ligeramente, al pasar de 39,4 a rondar los 45 millones de euros.

“Es un resultado fantástico. Hablamos de dos años marcados por la depreciación del real brasileño y una bajada del precio del pescado, que son dos datos sensibles para nosotros. La compañía está saneada, no tenemos excesiva deuda”, argumenta.

Su facturación creció un 2 % durante el último ejercicio, un incremento de ventas propiciado por la subida en países como España e Italia, y que compensa el descenso de los ingresos observado en Brasil, donde concentra casi la mitad de sus ventas en volumen, que en total ascienden a 100.000 toneladas.

CONFIANZA EN BRASIL

“El consumo se ha resentido mucho en Brasil, y nosotros, pese a perder ingresos por la depreciación del real, hemos aumentado nuestra cuota de mercado -operan con la marca Gomes da Costa- hasta el 63 % en atún y el 44 % en sardina. Pero el país volverá a explotar en ventas y ahí estaremos”, augura Mané Calvo.

El objetivo a largo plazo es que los cinco mercados en los que se centra el grupo tengan un peso más equilibrado que en la actualidad, con un porcentaje de entre el 15 y el 20 % en cada uno de ellos; actualmente, en volumen Brasil representa un 48 %, frente al 22 % de España, el 17 % de Italia, el 5 % de Centroamérica y Caribe, y el 2 % de Argentina.

Con fábricas en España, Brasil y El Salvador, y cerca de 5.000 empleados en total, la conservera coloca el foco en América, con Estados Unidos y México como asignaturas pendientes.

“Estamos bien implantados en el continente, pero es verdad que me gustaría estar más presentes en Estados Unidos. Se necesita dinero, es un país complicado, hace falta dimensión, tener algún contrato importante con alguna cadena de distribución… Es un reto”, reconoce el consejero delegado.

EN ESPAÑA, “PELEA” CON LA MARCA BLANCA

En España, donde la marca blanca en el sector de las conservas supone en torno al 80 % de las ventas, considera que el crecimiento registrado por Calvo es “casi un milagro”.

El grupo fabrica producto para las enseñas de algunas cadenas de supermercados (como Lidl o regionales), aunque su consejero delegado incide en que el foco de la compañía no está ahí y prefiere que el porcentaje que supone este negocio “no sea muy elevado”.

Un área clave, por el contrario, es su división de flota, formada por doce barcos (siete de ellos atuneros) y que funciona para la conservera como “un seguro de vida” a la hora de asegurar que tendrá producto, aunque cuando hay caídas de precio del pescado como en los últimos dos años, sus resultados se resienten.

Aun así, la firma ya ha encargado un atunero nuevo para jubilar uno de los que tiene activos actualmente, lo que supone una inversión próxima a los 30 millones de euros.

INTERESADOS EN COMPRAR, PERO SIN RIESGO

El consejero delegado de la empresa gallega admite que siempre están abiertos a la opción crecer de forma inorgánica con compras y adquisiciones, y se declara “atento” por si surge la oportunidad, aunque dentro del segmento de conservas de pescado.

Fundada por su abuelo en Carballo (A Coruña) hace 80 años, la familia mantiene en su propiedad el 60 % de la compañía y el restante 40 % está en manos de la italiana Bolton.

“Es una inversión muy estable para ellos también, estamos muy tranquilos. No somos una empresa de grandes crecimientos, ni que dé muchos titulares, y pretendemos seguir así, sin volvernos locos ni hacer inversiones arriesgadas”, concluye.

Óscar Tomasi

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