Bares y restaurantes echan mano de la creatividad para evitar contagios

Madrid, 6 jun (EFE).- Los bares y restaurantes, en plena desescalada y con las políticas de distanciamiento social para evitar los contagios de la covid-19, se abastecen de guantes, mascarillas y geles hidroalcohólicos, elementos básicos que acompañan de propuestas como la digitalización de la carta o el uso de alfombrillas desinfectantes.

Cada establecimiento ha aplicado más o menos medidas, pero todos tienen claro algunos conceptos básicos, como la desinfección constante de las mesas, la separación entre clientes y la eliminación de los servilleteros, ya que pueden ser pasados de mano en mano y quedar contaminados.

También se han vuelto más exigentes con las medidas de protección para sus propios empleados, a los que han facilitado equipos de protección individual para que no se vean expuestos a posibles contagios, les han permitido que se cambien en el propio establecimiento, han puesto mamparas en la recepción o han digitalizado procesos del local que antes eran manuales.

Ese es el caso del Grupo Osborne, que en sus restaurantes y bodegas ha decidido transformar a digital los registros de llegada de sus empleados y de cambio de ropa, así como los horarios en cocina, para evitar que sus trabajadores compartan las cartillas de papel.

El director de Restaurantes y Enoturismo del Grupo Osborne, Enrique Lezcano, ha asegurado a Efe que, de cara a los consumidores, se ha modificado también la carta para no ofrecer tantos platos para compartir, aunque reconoce que no se ha eliminado la ración de jamón e ibéricos para el centro de mesa, ya que es uno de los productos claves de la compañía.

También se ha digitalizado la carta, a la que se puede acceder con un código QR, y han facilitado el pago digital.

Para aquellos clientes que no puedan obtener la carta escaneando el código, se les ofrece un papel desechable y, llegados al extremo, su “plan c” es “cantar” los platos.

Una apuesta todavía más atrevida ha sido la del Grupo Gastroportal (El Portal, Manero y El Singular), que en sus establecimientos no solo exige la llegada con reserva y usando mascarilla, sino que mide la temperatura de sus clientes y, en caso de duda ante los 37 grados centígrados, realiza un test para comprobar la concentración de oxígeno en sangre.

El propietario del grupo, Carlos Bosch, ha explicado a Efe que también se ha añadido una alfombrilla con líquido desinfectante para limpiar las suelas de los zapatos de los clientes y se han establecido turnos de acceso al baño para poder controlar la limpieza tras cada uso.

Todas estas medidas son una “inversión”, ha reconocido Bosch, pero ha recalcado que forma parte del modelo de negocio de la compañía.

“Es un poco incómodo, pero nuestro público valora estas cosas; no pone ningún problema a las medidas”, ha asegurado.

Pero no todos los establecimientos pueden permitirse ese gasto en medidas de seguridad, que llegan tras casi tres meses de inactividad por la declaración del estado de alarma por el coronavirus el pasado 14 de marzo.

Con la llegada de la fase 1, que permitía la apertura del 50 % del aforo de las terrazas, hubo una tímida apertura de establecimientos que no se ha hecho notar hasta la fase 2, cuando se permite el 40 % del aforo dentro de los locales, que hace posible registrar mayores ingresos.

Una apuesta común ha sido la de dar la opción de reservar mesa, reducir la oferta de platos a compartir, usar alfombrillas desinfectantes para los que quieran acceder al baño del local, la adquisición de más dispositivos para cobrar con tarjeta y la digitalización de las cartas, a las que se puede acceder por medio de códigos QR o viéndolas en formato fotografía en sus páginas web.

Para responder a esa demanda digital, los equipos de BCS Consultores y Grupo Rector Gestión han lanzado la plataforma Akarta, que desde el 22 de mayo ha registrado 450 cartas de bares y restaurantes españoles al permitirles crear de manera gratuita códigos QR para presentar a los clientes su oferta de productos.

Los establecimientos todavía no quieren dar el año por perdido y esperan que la llegada del periodo estival dinamice el flujo de clientela, por lo que aguardan todavía el permiso de la movilidad dentro del territorio nacional y la llegada de los esperados turistas extranjeros.

Carlota Ciudad

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