El comercio exterior chino cae un 3 % hasta junio pero acaba fuerte el semestre

Pekín, 14 jul (EFE).- El comercio exterior de China cayó un 3,2 % interanual durante la primera mitad de 2020, mientras que en junio aumentó un 5,1 % interanual con un destacado repunte de las importaciones, que los expertos ven como una señal de recuperación de la demanda doméstica tras la crisis desatada por la COVID-19.

Según los datos publicados este martes por la Administración General de Aduanas, entre enero y junio de 2020 el comercio de China con otros países alcanzó los 14,24 billones de yuanes (unos 2,03 billones de dólares, 1,79 billones de euros).

Esa fuente oficial indicó que en esos seis meses las exportaciones retrocedieron un 3 % mientras que las importaciones lo hicieron un 3,3 %.

Las ventas al exterior se situaron en 7,71 billones de yuanes (1,10 billones de dólares o 971.146 millones de euros) durante ese periodo, y las compras, en 6,53 billones de yuanes (932.611 millones de dólares, 822.402 millones de euros).

Así pues, el superávit comercial fue de 1,18 billones de yuanes (168.472 millones de dólares o 148.566 millones de euros).

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) se confirma como principal socio comercial de China tras haber crecido los intercambios en este período un 5,6 % -especialmente con Vietnam, un 18,1 %-, seguida de la Unión Europea (UE), con la que comerció un 1,8 % menos que en el mismo período de 2019.

CONTRACCIÓN DEL COMERCIO CON EE.UU.

El tercero en liza fue Estados Unidos, país con el que libra una guerra comercial desde marzo de 2018 y con el que los intercambios se redujeron en un 6,6 % durante el primer semestre, con una caída del 8,1 % de las exportaciones hacia el país norteamericano y una caída de las importaciones del 1,5 %.

Cabe recordar que la ‘primera fase’ del acuerdo comercial entre Pekín y Washington se firmó poco antes de que la COVID-19 se descontrolase en China -en enero, cuando además nadie en Estados Unidos esperaba que fuese a ser el país más golpeado por la pandemia-, pero las cifras no parecen especialmente alentadoras con respecto a su futuro.

Preguntado acerca de una hipotética segunda fase, el presidente estadounidense, Donald Trump, no aparentó excesivo interés: “No me lo planteo por ahora”.

No obstante, el portavoz de Aduanas, Li Kuiwen, aseguró hoy que en estos últimos meses China ha cumplido con sus promesas y ha honrado las condiciones de la ‘primera fase’: “En la primera mitad del año, las importaciones desde Estados Unidos cayeron un 1,8 % menos que las totales. El acuerdo se está implementando”.

El gigante asiático se comprometió en enero a comprar bienes estadounidenses por valor de unos 200.000 millones de dólares en dos años, entre ellos 50.000 millones en productos agrícolas, 50.000 millones en energía y 75.000 millones en manufacturas.

Lo cierto es que, según las cifras oficiales publicadas hoy -que, no obstante, no desglosan la procedencia de los productos por países-, en la primera mitad del año las importaciones chinas de productos agrícolas avanzaron a doble dígito, y las de carne se duplicaron en buena parte porque la producción local de cerdo se resintió por la peste porcina africana.

UN TRIMESTRE EN LÍNEA ASCENDENTE

En el mes de junio, el crecimiento interanual fue del 5,1 %, mientras que el mes de mayo los intercambios comerciales de china con el exterior habían descendido un 4,9 % interanual.

Al comparar los datos con los de junio de 2019, destaca que las exportaciones avancen un 4,3 % mientras las importaciones lo hagan en un 6,2 %.

Este buen final de trimestre se explica, según Julian Evans-Pritchard, analista de la consultora Capital Economics, no solo por la fortaleza de la demanda doméstica sino también de la inercia positiva de las exportaciones.

Las ventas al exterior siguen protagonizadas por los productos relacionados con la pandemia, ya sean provisiones médicas como mascarillas o equipos para facilitar el teletrabajo, que siguen creciendo a más del 30 % interanual y evitan que caiga este indicador, ya que compensa la bajada de exportaciones de otro tipo de bienes.

Claro que, a medida que la situación remita, esas ventas -que ya registran cierta ralentización- lo harán en consecuencia: según Evans-Pritchard, esto ocurrirá “bastante pronto”.

No ocurrirá lo mismo, en su opinión, con las importaciones: “Deberían mantenerse fuertes, ya que un incremento de los estímulos fiscales impulsará la demanda doméstica”.

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