Etiopía, Egipto y Sudán logran un “entendimiento común” sobre la presa etíope

Adís Abeba, 21 jul (EFE).- Etiopía, Egipto y Sudán alcanzaron hoy un “entendimiento común” para resolver el contencioso de la polémica Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD) en el Nilo Azul, a la que se opone El Cairo, anunció el primer ministro etíope, Abiy Ahmed,

Abiy hizo esa declaración tras la minicumbre virtual de la Unión Africana (UA) celebrada hoy sobre las negociaciones que este organismo auspicia para resolver la disputa que implica a Etiopía y los otros dos países ribereños del Nilo, Egipto y Sudán.

La reunión fue convocada por el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, cuyo país ejerce la jefatura de turno de AU, a la que asistieron el propio Abiy; el presidente de Egipto, Abdul Fatah al Sisi; y el primer ministro de Sudán, Abdalla Hamdok, entre otros.

En su cuenta de Twitter, el mandatario etíope calificó de “fructífera” la reunión y manifestó su aprecio hacia sus “hermanos Al Sisi y Hamdok por “el entendimiento común alcanzado para continuar las discusiones técnicas sobre el relleno” de la GERD.

También en Twitter, el presidente de la Comisión (secretariado) de la UA, Moussa Faki Mahamat, consideró “absolutamente necesario” que se logre “un acuerdo que preserve el interés de todas las partes” porque “el Nilo es la fuente de vida y desarrollo de los tres países y debería seguir siendo una fuente de paz”.

Por su parte, Ramaphosa afirmó en la misma red social que las “negociaciones trilaterales siguen encaminadas” y agradeció a los países ribereños su “compromiso para encontrar soluciones africanas a problemas africanos”.

El Gobierno de Etiopía aseguró hoy que ha cumplido con el primer año de relleno de agua en la megapresa que construye desde hace nueve años.

“Se ha hecho evidente que, durante las últimos dos semanas de la temporada de lluvias, el primer año de relleno de la GERD se ha conseguido”, afirmó la Oficina del Primer Ministro en un comunicado emitido tras la minicumbre.

La reunión tuvo lugar después de que el pasado día 15 Etiopía aclarara que el agua de la presa se debe a las abundantes lluvias y no a una operación de llenado intencionada, como pareció sugerir su ministro de Agua, Irrigación y Energía, Seleshi Bekele, en unas declaraciones publicadas por la televisión estatal etíope.

Esta matización se produjo después de que el Gobierno egipcio pidiese una “aclaración urgente” sobre las informaciones de que el Ejecutivo etíope había comenzado a llenar la represa sin acuerdo con Sudán y Egipto, lo que amenaza la estabilidad de la región.

Ese cruce de declaraciones acaeció tras el fracaso la semana pasada de la última ronda de diálogo entre los tres países para lograr un acuerdo sobre la embalse.

La UA lanzó hace unas tres semanas sus esfuerzos de mediación con reuniones virtuales para lograr un acuerdo sobre el llenado y las operaciones de la GERD en el Nilo Azul, afluente que empieza en el etíope lago Tana y aporta al Nilo el 85 % de su agua.

Sin embargo, los tres países ribereños no han conseguido llegar a un pacto, y mantienen diferencias sobre el futuro desarrollo del río Nilo, la resolución de conflictos, la implicación de terceras partes durante disputas y la compartición de datos.

Los desacuerdos entre Etiopía y Egipto se presentan como el gran obstáculo para un acuerdo, pues la GERD, que se levanta desde 2011 y será la presa hidroeléctrica más grande de África, ha tensado en los últimos tiempos la relación bilateral.

De hecho, Etiopía recriminó en junio a Egipto por pedir la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU en la disputa. Este último país llegó incluso a amenazar este marzo con utilizar “todos los medios necesarios” para proteger sus “intereses” en el contencioso, en una aparente referencia al posible uso de la fuerza.

Etiopía empezó la construcción de la megrapresa -valorada en unos 4.500 millones de euros- para garantizar recursos hídricos al país y, además, planea exportar electricidad para generar riqueza e impulsar su desarrollo.

Egipto, por su parte, cree que se trata de una cuestión de “seguridad nacional”, ya que teme que el proyecto reduzca notablemente el caudal que le llega del Nilo, del que obtiene en torno al 90 % del agua dulce que consume.

Egipto, Etiopía y Sudán acordaron en 2015 que la construcción de la presa no debía afectar a la economía, al caudal del río y a la seguridad hidroeléctrica de ninguno de los tres Estados ribereños, pero desde entonces han predominado las desavenencias.

El diálogo auspiciado por la UA ocurrió después de que Etiopía rechazara en febrero acudir a la mesa de diálogo en Washington, donde desde finales de 2019 se desarrollaban las negociaciones con la mediación de Estados Unidos y el Banco Mundial.

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