El Gobierno rebaja la tensión interna antes de buscar apoyos a los presupuestos

Madrid, 1 sep (EFE).- La tensión entre el PSOE y Unidas Podemos por la elaboración de los presupuestos se ha achicado este martes con el compromiso de que, primero, los dos socios discutirán un proyecto de presupuestos conjunto y ya después buscarán los apoyos, sin vetos de la formación de Pablo Iglesias a Ciudadanos.

Según ha informado este martes Moncloa, serán la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el secretario de Estado de Derechos Sociales y secretario de Economía de Podemos, Nacho Álvarez, los encargados de reunirse con los grupos para abordar los presupuestos.

Ambos han mantenido un encuentro esta tarde para iniciar la preparación de los presupuestos, antes de la ronda de contactos del presidente Pedro Sánchez con la oposición.

Un gesto del que se ha informado este mañana, con el que Podemos ha logrado lo que consideraba mínimo: que, antes de hablar con el resto de formaciones, las líneas generales se pactarán con ellos.

A cambio, pese al golpe sobre la mesa de su portavoz, Isa Serra, ahora Podemos asume que no habrá vetos, aunque la apuesta de Iglesias siga siendo la de buscar los apoyos en los socios de investidura, no en las formaciones de la derecha.

Pero esa ecuación no encaja, avisan desde el lado socialista, que apuntan que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) no pueden esperar a que pasen las elecciones catalanas y entienden que no hay ningún signo de que ERC esté dispuesto a negociar, a diferencia de lo que sucede con Ciudadanos.

“Estos no van a ser los presupuestos de Iglesias, van a ser los de España para recibir 140.000 millones de Europa”, ha apuntado este martes su presidenta, Inés Arrimadas, que ha insistido en que está dispuesta a ser una “herramienta útil” en un momento excepcional para España y ha quitado hierro a tener que negociar con Podemos.

Un gesto que ha agradecido en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros la portavoz del Gobierno y titular de Hacienda, María Jesús Montero, que ha ensalzado a la formación naranja, porque, a su juicio, antepone los intereses del país al “cálculo partidista” en que se ha situado el PP.

No obstante, ha reconocido que será necesario hacer “equilibrios” para aprobar las cuentas, pues entiende que el proyecto que presenten Unidas Podemos y el PSOE debe ser progresista y a la vez permitir un pacto con partidos de “otros espectros ideológicos”, que reclaman que las cuentas posibiliten el crecimiento económico.

Además, ha avisado la ministra de Hacienda que, aunque las cuentas se inspiren en el acuerdo programático, tendrán que modularse “al momento del ciclo económico”. “No podemos ser ciegos a la situación económica”, ha dicho la ministra, que confía en que con sus socios de Gobierno haya “un entendimiento rápido”.

“Las dos formaciones que componen el Gobierno se tienen que considerar razonablemente cómodas en ese proyecto de presupuestos”, ha admitido Montero, que también ha dejado claro que en las negociaciones con el resto de fuerzas políticas trabajará “el conjunto del Gobierno de coalición”, no solo el PSOE.

Fuentes de la parte socialista del Gobierno han asumido como lógico que Unidas Podemos haya expresado la necesidad de tener más visibilidad para que se vea que ellos no son meros invitados y restan importancia al desencuentro, porque, apuntan, en la práctica cualquier Ejecutivo negocia en su interior.

El Gobierno espera tener aprobado el objetivo de déficit la tercera semana de septiembre y después tratar de llegar a tiempo a la aprobación de los presupuestos, y está convencido de que la preocupación del Gobierno es la garantía de ejecución de los fondos.

El presidente del Ejecutivo, tras la reunión mantenida ayer con el vicepresidente Pablo Iglesias, ha dicho esta mañana en una entrevista en la SER que está “muy satisfecho” con la “lealtad” de todo el Ejecutivo de coalición y ha subrayado que todos los ministros tienen su confianza.

Además, ha dicho que Podemos es consciente de que no puede excluirse a ningún grupo para conseguir aprobar los presupuestos, del mismo modo que ha enviado a Ciudadanos el mensaje de que el Gobierno con el que va a negociar no es monocolor.

Sánchez ha señalado que la “base” del anteproyecto presupuestario será el acuerdo de Gobierno, pero ha recordado que la mayoría que conforman los dos partidos no es suficiente y solo llegan a 155 diputados cuando se necesitan 176: de ahí, ha dicho, la necesidad de abrir el diálogo con todas las fuerzas.

Mañana, el presidente se reúne con el líder del PP, Pablo Casado, el primero el abrir la ronda de contactos en la que dará prioridad a la líder de Ciudadanos, Inés Arrimada, la segunda en verse con Sánchez, por delante de sus socios de investidura.

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