La banca europea, mejor preparada ante la pandemia pero no exenta de retos

Bruselas, 8 oct (EFE).- El sector bancario europeo está contribuyendo a responder económicamente a la pandemia gracias a una mayor fortaleza y solvencia fruto de las reformas acometidas las tras la pasada crisis financiera, pero será necesario reforzar la regulación para asegurar su estabilidad en este contexto incierto.

Este ha sido el mensaje principal compartido por los reguladores, supervisores, representantes de la industria y políticos que participaron en la conferencia anual de la Junta Única de Resolución (JUR) europea, celebrada este año de forma telemática y centrada en la situación generada por el Covid-19.

“Europa ha aprendido las lecciones de la crisis y puesto en marcha un marco que permite lidiar con las consecuencias económicas de la pandemia (…), Los bancos son ahora parte de la solución y no la causa de la crisis”, dijo la presidenta de la JUR, Elke König.

Esta Junta fue creada precisamente a raíz de la crisis financiera para decidir si es necesario acometer una resolución cuando un gran banco de la eurozona esté en riesgo de quebrar y amenace la estabilidad financiera del conjunto, algo que en sus cinco años de vida solo ha tenido que hacer con el Banco Popular español.

König defendió que el marco que han puesto en marcha para cumplir con esta labor, que incluye diseñar los planes individuales de resolución y calcular los colchones de capital que necesita cada una para ello, “no es perfecto, pero es ágil y robusto” y ha contribuido a la estabilidad.

En el contexto de la pandemia, la JUR seguirá trabajando para asegurar que es posible acometer una resolución de todos los bancos que controla, de modo que mantiene las expectativas fijadas para las entidades.

“No podemos permitirnos retrasar atajar los impedimentos para la resolución”, dijo.

A largo plazo, la JUR aboga por completar la Unión Bancaria, en particular el Sistema Europeo de Garantía de Depósitos y la red de seguridad para reforzar el Fondo Único de Resolución, un fondo financiado por los bancos europeos y tiene por objetivo garantizar que se pueden costear grandes resoluciones sin recurrir al dinero del contribuyente.

La vicepresidenta del Gobierno Nadia Calviño, que intervino por vídeo, coincidió en que estos dos aspectos son esenciales para reforzar el marco de gestión de crisis europeo.

“En tiempos de incertidumbre como los actuales, la confianza es clave. Deberíamos lograr un acuerdo sobre la red de seguridad común este año y desarrollar instrumentos efectivos para proporcionar liquidez en resolución”, dijo.

Los países de la eurozona contemplan adelantar el establecimiento de la red de seguridad antes de 2024, la fecha prevista inicialmente, pero no han logrado acuerdo al respecto.

Calviño destacó que la reestructuración acometida tras la crisis financiera ha permitido que los bancos afronten la pandemia con una “mejor posición de liquidez y solvencia”, lo que unido a las medidas de las autoridades para mejorar su capacidad de crédito, le ha permitido “apoyar a la economía” ante la pandemia.

Pero insistió en que tendrán que seguir reforzando sus balances y mejorando la rentabilidad.

Isabel Schnabel, miembro del directorio ejecutivo del Banco Central Europeo, coincidió en que los bancos afrontaron la crisis con mayor liquidez y capital y los niveles han mejorado también por el apoyo sustancial del BCE y las autoridades nacionales por la pandemia.

Pero advirtió de que estas mejoras “podrían ser temporales” puesto que los préstamos fallidos suelen aparecer “varios trimestres después de las recesiones” y de que la rentabilidad de los bancos ha caído casi a cero, en parte por el aumento de las provisiones.

Esto, dijo, “muestra la vulnerabilidad del sector bancario”, por lo que el BCE “está vigilando estrechamente” que la situación no se traduzca en una “contracción del crédito” bancario.

Por su parte, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, llamó a abordar las “lagunas” que persisten en el marco europeo de resolución, en particular a adoptar herramientas para que los bancos que sean puestos bajo resolución tengan liquidez para pagar a sus clientes si no se encuentra un comprador para ellos.

También abogó por adoptar un enfoque europeo para las entidades pequeñas, ya que a estas se les aplican las normas de insolvencia nacionales, unas mucho más benévolas que otras, lo que crea una “desigualdad” de condiciones.

Hernández de Cos defendió asimismo la necesidad de estar mejor equipados ante crisis sistémicas con una red de seguridad “creíble”.

En términos similares, pero más crítico, el eurodiputado de Ciudadanos y vicepresidente del grupo liberal Renovar Europa, Luis Garicano, consideró que “de ponerse a prueba, el marco de resolución demostraría ser insuficiente en términos de capital y de reglas” ante una crisis y criticó que las normas sobre liquidación o garantía de depósitos siguan siendo nacionales.

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