Los españoles necesitan más cultura financiera para invertir, según los expertos

Madrid, 30 oct (EFE).- La falta de cultura financiera dificulta a los españoles tomar decisiones adecuadas para invertir sus ahorros, con lo que la mayoría termina decantándose por los depósitos, un producto poco rentable en un escenario de tipos de interés ultra bajos, coinciden los expertos consultados por EFE.

Coincidiendo con el Día Mundial del Ahorro, que se celebra este sábado, los economistas y analistas ponen de manifiesto como la aversión al riesgo de los ciudadanos también favorece que entre las primeras opciones para destinar los ahorros se encuentren las clásicas cuentas de ahorro, también con escasa remuneración.

Según datos del Banco de España, las familias españolas tenían en depósitos y cuentas de ahorro 893.000 millones de euros a cierre del mes de septiembre.

“Los depósitos serían una buena opción si estuviésemos en una fase de la economía creciente, porque con ese ahorro que la gente deposita en los bancos, éstos podrían prestar. Pero ahora no hay propensión al préstamo y es un dinero improductivo”, dice a EFE Javier Niederleytner, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).

Tradicionalmente, los españoles también han mostrado sus inclinaciones por el sector inmobiliario, aunque requiere “una inversión fuerte”, como apunta Niederleytner.

María Jesús Fernández, economista sénior en la Dirección de Coyuntura y Estadística de Funcas, considera que actualmente la opción “más rentable” es “la inversión en vivienda pensando en el alquiler”.

“También sería bueno que aumentara la inversión en productos financieros destinados a complementar nuestros ahorros en el futuro (…). Recurrir a planes de pensiones aquí es menos habitual que en otros países”, reflexiona Fernández.

Miguel Ángel Bernal, profesor de la Fundación de Estudios Financieros (FEF), destaca que aproximadamente el 80 % de la riqueza de las familias españolas está en la vivienda habitual, pero considera que sobre el sector inmobiliario pesa una “gran incertidumbre”.

“No veo a las familias de clase media con la subida de impuestos que prevemos muy dispuesta en estos momentos a endeudarse. Además, el teletrabajo está empezando a funcionar y se va a reducir la ocupación de oficinas. También de los locales comerciales. Estamos en una especie de terremoto y tenemos que esperar para ver si hay ofertas”, sostiene.

Como alternativa a los clásicos productos más conocidos por la ciudadanía, los expertos recuerdan la existencia de fondos de inversión donde se controla la volatilidad, carteras de valores “sólidos” con una política de reparto de dividendos estable o la renta variable.

EL AHORRO SE HA DISPARADO

En el segundo trimestre del año, el ahorro de los hogares españoles se disparó hasta el 22,5 %. Un dato que responde, entre otras razones, a la imposibilidad de gastar por el estado de alarma que mantenía a los ciudadanos confinados, según explican desde Funcas.

“Podemos hablar de un ahorro forzoso, que no ha sido el resultado de la decisión de las familias. Es cierto que hay muchas personas que han perdido su trabajo o han visto muy mermados sus ingresos pero al final han sido más las personas que han mantenido su capacidad para ahorrar”, indica Fernández.

Sin embargo, la incertidumbre provocada por la pandemia podría hacer que esos niveles se mantuvieran en los próximos trimestres, pese a que las medidas que se adopten sean más laxas que las del segundo trimestre del año.

Para Niederleytner, mientras las cifras de contagio sigan siendo negativas, el ahorro seguirá al alza.

“La mayoría de los consumidores tienen miedo a qué puede pasar con su futuro y con su trabajo. Si creo que mi empresa puede cerrar en lo último que estoy pensando es en comprarme un coche o irme de viaje”, asegura el profesor del IEB.

En este sentido, Fernández apunta a los ciudadanos que “no quieren socializar” por miedo a la enfermedad, lo que les lleva a restringir sus salidas al exterior y por tanto su consumo. No obstante, considera que la recuperación de la movilidad y de la posibilidad de gastar reducirá algo la tasa de ahorro.

Para Bernal, el tercer trimestre supondrá un ahorro menor por el gasto en turismo en los meses de verano, pero considera que en el cuarto trimestre podría volver la tendencia alcista, ya que las expectativas de cara a la campaña de Navidad “son muy malas”.

“Me da mucho miedo el primer trimestre del año porque ahí empezarán a acabarse los ERTE, empezaremos a ver qué pasa con los ERE, negocios que ya están hablando de pedir prórrogas en los préstamos ICO, etc. La gente está siendo muy cautelosa, no solamente en salud, sino también en salud económica”, añade.

CONSECUENCIAS DEL AUMENTO DEL AHORRO

Pero, ¿es bueno que la tasa de ahorro se dispare? Según María Jesús Fernández, mantener una tasa de ahorro elevada de una manera “permanente y estructural” tiene beneficios “importantes” para una economía porque permite crecer recurriendo menos a financiación exterior y, por tanto, con menos deuda externa.

También permite crecer durante las etapas expansivas de una forma más equilibrada, con menos inflación, con menos déficit de la balanza de pagos y con menos endeudamiento de los hogares.

Según la economista sénior de Funcas, la consecuencia de este crecimiento “más equilibrado” es “un ajuste menor” en época de crisis y el menor peso del consumo en el PIB se compensaría con un mayor peso de otras actividades relacionadas, por ejemplo, con las exportaciones.

“Si esta crisis fuese de corta duración, el aumento del ahorro tendría un efecto positivo que podría ser de ayuda a los hogares a reducir su deuda y mejorar su solvencia. Pero si es larga, como tiene toda la pinta que va a ser, este efecto positivo sobre la solvencia de los hogares se anula por el efecto negativo derivado de que aumente el desempleo”, subraya.

Ana Bornay

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