El Supremo avala el pacto para reducir la cláusula suelo pero no la renuncia a pleitear

Madrid, 6 nov (EFE).- El Tribunal Supremo (TS) ha avalado los acuerdos entre varios clientes y su entidad para reducir la cláusula suelo que contenía su hipoteca, si bien ha declarado nula la renuncia a emprender acciones legales que contenían los documentos al valorar que “abarca cuestiones ajenas” a las pactadas.

En dos sentencias conocidas este viernes, la sala de lo Civil sostiene que los respectivos acuerdos, a excepción de la cláusula de renuncia, cumplían con los requisitos de transparencia, entre otros motivos porque cuando se firmaron ya existía un “conocimiento generalizado” de la posible nulidad de las cláusulas suelo.

En este sentido, recuerda que el 9 de mayo de 2013, el propio Supremo declaró la nulidad de estas cláusulas de haber falta de transparencia, y obligó a los bancos a advertir expresamente a sus clientes de que si firmaban una hipoteca de estas características no podrían beneficiarse de ciertas bajadas del euríbor.

Sin embargo, prosiguen los magistrados, a pesar de este contexto, los demandantes optaron por suscribir con Ibercaja una novación para reducir el tipo de interés mínimo que, hasta entonces, contemplaba el “suelo” de sus hipotecas.

La sala considera además que las notas manuscritas de los clientes en la que manifestaban ser conscientes de la limitación a la baja del tipo de interés, aunque no pueden determinar que efectivamente sí que hubo negociación, pueden contribuir a apreciar la transparencia de estos trámites.

Al respecto, insisten en que este requisito exige que el prestatario esté en condiciones de conocer las consecuencias económicas derivadas de la modificación de la cláusula suelo, especialmente mediante la información de la evolución pasada del índice a partir del cual se calcula el tipo de interés.

En los casos estudiados, los magistrados creen que la exigencia de dicha información se cumplió, teniendo en cuenta que los consumidores conocían la cuota periódica que habían venido pagando, por el propio documento que especificaba el valor del índice en el momento del acuerdo, y por la publicación oficial y periódica de éste por el Banco de España.

LA RENUNCIA DE ACCIONES, NULA

El Supremo, en su valoración, se remite al criterio del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que el pasado julio avaló la posibilidad de modificar una cláusula suelo abusiva siempre que el acuerdo fuera fruto de una negociación individual entre la entidad bancaria y el cliente, y que éste fuera consciente de que podría haber impugnado dicha condición.

De lo contrario, apuntaba, si el consumidor no ha recibido la información para comprender las consecuencias de la cláusula, ésta podía ser calificada de abusiva.

El tribunal comunitario aclaró entonces que no vincula al cliente una cláusula por la cual éste renuncia, con vistas a posibles controversias en el futuro, a emprender acciones legales “basadas en los derechos que le reconoce la normativa europea”.

Un aspecto que ahora confirma el Supremo, que advierte de que la cláusula de renuncia contenida en el pacto “va más allá de la controversia por la cláusula suelo”, ya que se refiere genéricamente a “cualquier acción” legal vinculada a la hipoteca, incluidas sus liquidaciones y los pagos realizados hasta la fecha.

“Si se hubiera limitado a las acciones relativas a la validez de la cláusula suelo (…) podría ser tenida en consideración para analizar si la información suministrada resultaba suficiente”, indica el alto tribunal, que constata que la aplicada por la entidad “abarca cuestiones ajenas” al motivo del acuerdo, por lo que “no puede reconocerse su validez”.

Por todo ello, los magistrados declaran la nulidad de esta cláusula, si bien mantienen la reducción del “suelo” pactado de forma “inequívoca” entre el banco y los clientes; aún así, la entidad tendrá que devolver las cantidades indebidamente cobradas en virtud de la cláusula suelo inicial.

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