La corrupción deja hogares sin luz y funcionarios sin sueldo en Irak

Bagdad, 26 nov (EFE).- La corrupción que afecta al Ministerio de Electricidad iraquí ha quedado en evidencia con la contratación desde 2019 de más de 100.000 empleados, que sin embargo no reciben sus salarios periódicamente, al igual que los hogares de este país rico en petróleo no tienen suministro de luz estable.

Mohamed Hasan relata a Efe que empezó a trabajar en el Ministerio en agosto de 2019, en el marco de la contratación de decenas de miles de empleados temporales y por día, y finalmente consiguió un contrato tres meses después pagando un soborno de 6.000 dólares.

Afirma que otros pagaron más que él después de que el Ministerio anunciara que los empleados temporales contratados en 2020 tenían la posibilidad de convertirse en permanentes, aunque eso no les garantiza un salario, se lamenta Hasan.

“Nos dieron el salario de noviembre y diciembre de 2019, y a los pocos meses, el de agosto, septiembre y octubre. Después de las manifestaciones que hicimos, nos dieron el sueldo de enero, febrero y marzo de 2020, y luego suspendieron el pago hasta el día de hoy”, denuncia.

CONTRATADOS EXTRA SIN SUELDO

El Ministerio de Electricidad tiene 77.000 empleados permanentes y reclutó a aproximadamente 110.000 personas extra en el marco de un plan para reducir el desempleo juvenil, pero se ha visto sin dinero para pagarles debido a que los demás departamentos estatales no han abonado sus facturas de la luz.

La idea de contratar a jóvenes de entre 18 y 35 años fue del exprimer ministro Adel Abdelmahdi, en octubre de 2019, justo después del estallido de las protestas en las calles de Irak por la falta de oportunidades laborales y de servicios básicos, incluido el suministro eléctrico.

El portavoz de la cartera de Electricidad, Ahmed Musa, afirma a Efe que el Gobierno consiguió “contener las grandes manifestaciones en las calles al crear oportunidades de empleo” en un momento en el que el sector eléctrico tenía “una gran cantidad de proyectos de inversión, partidas presupuestarias y planes de producción y distribución”.

Pero esos proyectos no progresaron y se han visto afectados por la pandemia del coronavirus, que ha agravado la crisis económica en Irak, y el Ministerio de Finanzas no ha recaudado los fondos para los salarios de los funcionarios del de Electricidad, según su portavoz.

Aseel Husein, una de las funcionarias, afirma a Efe que ha trabajado desde enero pero que sólo ha cobrado cinco meses: “El Ministerio de Electricidad hizo falsas promesas de pagar nuestros sueldos mensualmente” y sólo lo ha hecho después de las protestas que los empleados han organizado para reclamar sus derechos.

UN PROBLEMA QUE VIENE DE LEJOS

La corrupción en el seno del Ministerio no es algo nuevo, según el miembro del Comité de Integridad del Parlamento Ali Nasif, quien afirma que desde 2003 hasta hoy destacados dirigentes de esta cartera “dominaron la toma de decisiones” y “lograron formar una red de corrupción, presidida por algunos padrinos”.

Esa red de corrupción está tejida por contratos con empresas falsos, falta de inversión en el desarrollo del sector eléctrico local y prácticas monopolísticas.

Según el parlamentario, el Ministerio no ha abierto el mercado a todas las empresas, sino a algunas multinacionales o pequeñas compañías con sede fuera del país, y la mayoría son “empresas corruptas”.

“Todo lo que está haciendo el Ministerio de Electricidad son inversiones cuyo propósito es generar comisiones”, agrega Nasif.

MALA GESTIÓN DE LOS RECURSOS

Por su parte, quien fuera consejero económico del exprimer ministro Haider al Abadi, Basem Antoine, atribuye la crisis a las malas decisiones tomadas por los dirigentes políticos en los pasados años.

“Los gobiernos iraquíes se equivocaron al llenar departamentos y ministerios con millones de empleados sin pensar cómo pagarían sus salarios” en el futuro, dice Antoine a Efe.

El economista considera que Irak se ha convertido en “una economía de asistencia”, porque el Estado tiene 4,5 millones de empleados en activo, 2,5 millones jubilados y un millón de personas reciben subsidios.

Esta situación, en su opinión, junto a la mala gestión y planificación de los recursos, ha provocado que la tasa de desempleo se sitúe por encima del 30 % y la de pobreza aumente a más del 35 %.

“A pesar de los altos ingresos por el petróleo y de que la economía depende en un 95 % del petróleo y el gas, el déficit fiscal se mantiene como resultado de la mala gestión de los recursos y la mala planificación económica”, reitera el exconsejero gubernamental.

A pesar de esos recursos, la mayor parte de los hogares iraquíes no dispone de suministro eléctrico estable, sino que sufren cortes de luz de varias horas al día, sobre todo durante el caluroso verano, cuando las temperaturas alcanzan los 50 grados, y deben recurrir a generadores eléctricos.

Nawar Alrikabi

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