Londres y Bruselas seguirán negociando para un acuerdo que aún se ve lejano

Londres, 5 dic (EFE).- El Reino Unido y la Unión Europea (UE) se resisten a tirar la toalla en las negociaciones para definir su relación pos-Brexit, aunque las grandes diferencias que persisten siembran la incertidumbre a menos de cuatro semanas del final del período de transición.

Los negociadores británicos y comunitarios están acostumbrados a caminar sobre el alambre.

Ya lo hicieron para consensuar el Acuerdo de Salida que permitió que el Reino Unido abandonase la UE el pasado 31 de enero y vuelven a hacerlo ahora, en puertas de que todos los puentes entre ambos lados del canal de la Mancha salten por los aires si no hay pacto.

A lo largo de la última semana, las señales apuntaban a un acuerdo inminente entre los equipos negociadores reunidos en Londres, pero el jueves se torció la dinámica y un día después las negociaciones se interrumpieron.

Por eso, la conversación que hoy mantuvieron el primer ministro británico, Boris Johnson, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se esperaba con la ansiedad de las últimas oportunidades.

Durante más de una hora, los líderes confirmaron los progresos realizados y se comprometieron a seguir las negociaciones, pero refrendaron los tres escollos en los que llevan atascados desde hace meses: las garantías de competencia justa, la gobernanza del acuerdo y la pesca.

“Aunque reconocemos estas serias diferencias, acordamos que debería realizarse un esfuerzo más por parte de nuestros equipos negociadores para evaluar si pueden resolverse”, señalaron ambos en un comunicado conjunto tras su diálogo.

“Un acuerdo no es factible si estos temas no se resuelven”, subrayaron.

Johnson y Von der Leyen se comprometieron también a volver a hablar en 48 horas, el lunes por la noche, para evaluar entonces la situación.

“Veremos si hay una forma de avanzar. El trabajo continúa mañana”, escribió en la red social Twitter el negociador jefe de la UE, Michel Barnier.

ACUSACIONES CRUZADAS

El Reino Unido apunta con el dedo hacia París como responsable del atasco de las conversaciones.

El Gobierno del presidente francés, Emmanuel Macron, ha amenazado con vetar cualquier pacto que contenga lo que considera unas condiciones inaceptables, sobre todo respecto a la pesca.

Las cuotas pesqueras tienen un peso político muy por encima de su relevancia económica tanto para la UE como para el Reino Unido, donde apenas representa un 0,1 % del Producto Interior Bruto.

En los últimos días, entre los Veintisiete ha crecido la sensación de que las negociaciones se estaban acercando mucho a las líneas rojas fijadas por los líderes de la UE en la búsqueda del acuerdo.

“En los tres puntos pendientes estamos a milímetros de los límites del mandato y tenemos realmente que mirar a los detalles de lo que se está negociando”, apuntaba este jueves un diplomático de un país europeo, precisando que estas líneas rojas “no se han cruzado”.

LA POLÉMICA LEY DE MERCADO INTERNO

Por si al camino le faltasen espinas, este lunes la Cámara de los Comunes británica (baja) tiene previsto debatir el proyecto de ley de Mercado Interno, con el que Johnson pretende garantizar la libre circulación de bienes entre todos los territorios del Reino Unido.

Aunque a su paso por la cámara alta el texto fue enmendado, se prevé que se reintroduzcan en la ley los artículos que violan el Acuerdo de Salida con la UE referidos a la frontera entre las dos Irlandas.

El Gobierno británico ha reconocido que esta ley “violaría el derecho internacional”, algo que los Veintisiete no están dispuestos a aceptar de ningún modo.

Sin un nuevo tratado, la UE y el Reino Unido pasarán a comerciar bajo los términos de la Organización Mundial del Comercio, lo que implicaría la imposición de aranceles a uno y otro lado del canal de la Mancha, entre otras cosas.

Enrique Rubio

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