La recuperación del consumo bajó la tasa de ahorro al 15,1 % en el verano

Madrid, 30 dic (EFE).- La tasa de ahorro de los hogares se moderó en el tercer trimestre del año al 15,1 % de su renta disponible bruta, como consecuencia del aumento del consumo de las familias tras la recuperación de la actividad económica y las menores restricciones a la movilidad durante el verano.

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa -eliminados los efectos estacionales y de calendario- fue 9,3 puntos inferior al nivel récord del 24,4 % registrado en el segundo trimestre, provocado por el confinamiento severo y el cierre de numerosas actividades.

Ese máximo histórico es además mayor al inicialmente difundido (22,5 %), después de que el INE lo haya revisado al alza.

De la renta disponible bruta en el tercer trimestre se gastaron en consumo 161.346 millones, lo que supone un crecimiento del 21,2 % respecto a los 133.172 millones del trimestre anterior, pero se sitúa un 8,5 % por debajo de la cifra de gasto en consumo de un año antes.

Para el Consejo General de Economistas este incremento trimestral del consumo es la explicación fundamental de la bajada de la tasa de ahorro, que prevé que cierre el año en un nivel parecido al del tercer trimestre, en torno al 14 o el 15 %.

Además estima que, en la medida en que la incertidumbre sanitaria se vea reducida por la vacuna, se incrementará el consumo privado y se bajará a una tasa de ahorro al cierre de 2021 de entre el 8 y el 10 %.

Funcas prevé que durante algún tiempo el ahorro se mantenga en niveles más elevados que antes de la pandemia, porque ahora, al igual que sucedió en la crisis de 2009, “nos encontraremos con otro tipo de ahorro: el precautorio o ahorro del miedo”, señala María Jesús Fernández, economista senior de la entidad, que ha elegido la tasa de ahorro como el dato más significativo del año.

Al ahorro del miedo Fernández suma una nueva modalidad surgida durante la crisis actual, que resulta de la restricción voluntaria de las salidas y de las relaciones sociales por miedo a contagiarse.

Del máximo histórico registrado en el segundo trimestre, la economista señala que fue, sobre todo, un ahorro forzoso, resultado de la imposibilidad material de consumir debido al confinamiento y al cierre de numerosas actividades económicas, no de una decisión deliberada de los ciudadanos de contener su gasto.

La renta disponible bruta de los hogares en el tercer trimestre fue del 171.081 millones de euros, un 2,1 % inferior a la de un año antes.

Esta disminución fue consecuencia principalmente del descenso del 5,1 % en la remuneración a cobrar por los asalariados.

No obstante, teniendo en cuenta la evolución del saldo neto de las rentas de la propiedad a percibir (intereses, dividendos, etc), el saldo de rentas primarias bruto (trabajo y capital) disminuyó un 5 %.

El ahorro se cifra en 8.063 millones, cuando un año antes el saldo era negativo en 2.971 millones (se gastaba por encima de la renta disponible).

La inversión de los hogares alcanzó los 11.166 millones, con lo que una vez eliminados los efectos estacionales y de calendario se situó en el 5,8 % de su renta disponible, 0,5 puntos más que el trimestre anterior.

De esta forma, y una vez tenido en cuenta el saldo de transferencias de capital, los hogares registraron una necesidad de financiación de 3.772 millones, un 74,7 % inferior a la de un año antes.

El trimestre previo se había registrado capacidad de financiación como consecuencia del aumento del ahorro y la mayor caída del consumo y la inversión.

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