Cataluña perdió 20.000 pymes en 2020, pero concentró el desplome en marzo

Barcelona, 7 mar (EFE).- La crisis de la covid-19 provocó la pérdida de un total de 20.173 empresas en Cataluña desde finales de febrero a diciembre de 2020, gran parte de ellas con cinco o menos asalariados, pero la sangría se concentró en marzo, pues desde abril a diciembre el número solo aumentó un 0,6 %.

Según un estudio de la dirección general de Análisis Económica de la Generalitat, la pandemia fue obviamente negativa para la dinámica empresarial en Cataluña en 2020, pero la mayoría de bajas se concentró en el mes de marzo y en empresas pequeñas, y afectó especialmente a la hostelería, la educación, el transporte y almacenaje, la construcción, las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento.

Los datos que maneja la Generalitat revelan que la creación neta de sociedades mercantiles ha sido positiva desde 2013, y superior a la Comunidad de Madrid, pero que esta dinámica se ha visto frenada por la pandemia.

Para analizar los flujos empresariales en 2020, la Generalitat recurrió a dos fuentes de información: las cuentas de cotización de la Seguridad Social y los datos de unidades legales del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La Generalitat recuerda que la fuente de información "más robusta" es la del directorio central de empresas (DIRCE), pero precisa que los datos definitivos más actualizados son hasta el 1 de enero de 2020, cuando en Cataluña había 264.000 empresas con asalariados y 366.000 sin asalariados.

Así pues, para tratar de aproximarse a la "mortalidad" empresarial causada por la crisis, se fija en primer lugar en las llamadas cuentas de cotización.

Cada una de ellas corresponde al conjunto de empleados por cuenta ajena que desarrollan su actividad laboral en uno o diversos centros de trabajo de una misma empresa dentro de una misma provincia.

Cataluña sumaba 255.810 cuentas de cotización al cierre de enero de 2020, pero entre febrero y diciembre de ese año perdió 20.173, contando altas y bajas.

No obstante, la pérdida se concentró casi en su totalidad en marzo, el primer mes de la pandemia, cuando la disminución neta fue de 21.702 cuentas de cotización, lo que supone una caída del 8,4 % en relación al mes anterior.

Si Cataluña disponía a finales de febrero de 257.723 empresas con asalariados y al cierre del año la cifra era de 237.550, en el caso de las empresas de uno a cinco trabajadores se pasó de un total de 190.236 empresas en febrero a 173.756 en diciembre, un descenso también concentrado en marzo.

Es decir, que de las 20.173 bajas netas registradas entre febrero y diciembre, un total de 16.480 correspondieron a empresas de uno a cinco empleados, y 1.538 más a sociedades con entre seis y diez asalariados, por lo que las bajas registradas corresponden básicamente a microempresas.

Sin embargo, entre abril y diciembre el número de cuentas de cotización totales en Cataluña aumentó en 1.529, es decir, creció un 0,6 %.

El informe apunta en cualquier caso que algunas de las variaciones observadas pueden ser cambios en el número de asalariados, y no un cierre u obertura de la cuenta de cotización.

Por tipos de actividades, las reducciones más grandes en términos absolutos durante marzo de 2020 se produjeron en el comercio y la reparación de vehículos, en la hostelería, en la construcción y en las industrias manufactureras.

En cuanto a la otra fuente de información disponible para tratar de arrojar luz sobre la "mortalidad" empresarial en 2020, el INE dispone de la evolución en el número de unidades legales empresariales con asalariados de los tres primeros trimestres de 2020.

En Cataluña se contabilizaban 212.589 unidades legales con asalariados a 1 de enero de 2020, pero la cifra bajó a 206.008 a 1 de octubre, como consecuencia de las bajas sufridas principalmente en el primer trimestre del año.

No obstante, el informe aclara que para determinar una alta, baja, permanencia o reactivación no se tiene en cuenta la existencia legal de la empresa, sino el hecho de si se tiene o no personas asalariadas, por lo que si una empresa deja de tener asalariados se considera una baja, aunque siga operando, y cuando la sociedad vuelva a tener asalariados computa como una reactivación.

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