El sector turístico afronta el verano como una prueba de fuego para su supervivencia

Madrid, 18 mar (EFE).- Mientras la movilidad internacional sigue prácticamente congelada para contener la propagación de la covid-19, las comunidades autónomas han decidido mantener los cierres perimetrales para evitar los desplazamientos en Semana Santa, un nuevo golpe que el sector turístico ya esperaba y que pone de relieve que el verano será un momento crucial para su supervivencia.

"De alguna manera teníamos descontando" el veto a los desplazamientos entre autonomías, aunque "no descontado con alegría, descontado con pena", señala José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de la Alianza para la Excelencia Turística, Exceltur, a Efe Dow Jones.

Por ello, Zoreda tiene muy claro cual es la prueba de fuego del sector: "Lo que tenemos que hacer es focalizarnos al máximo para no perder el verano, que eso sí que sería tremendo y sería catastrófico".

Nadie se atreve a dar previsiones sobre cómo evolucionará la actividad en los meses de temporada alta tras el último año de incertidumbre que ha dejado la pandemia, pero el sector es optimista y "hoy por hoy espera mucho", indica Albert Grau, socio y codirector de la consultora Cushman & Wakefield Hospitality en España.

Sin embargo, antes de que llegue el verano, el peligro de quiebras y deterioro del tejido empresarial acecha especialmente a las empresas pequeñas y "en el sector del turismo desgraciadamente hay muchas", explica Philip Moscoso, profesor de la escuela de negocios IESE.

Así lo está experimentando en primera persona Luis Castillo, dueño junto con su hermano de tres pequeños hoteles en Alicante. "Todos estamos en situación límite, necesitamos abrir", dice el empresario cuyos establecimientos estuvieron cerrados hasta febrero y ahora intenta que arranquen los fines de semana para ver si captan alguna reserva.

Desde el inicio de la pandemia, Castillo ha visto caer la facturación entre un 60 % y un 90 %, especialmente en el pequeño hotel que tiene en el centro de Alicante, ubicado en un palacete del siglo XVII, ya que ahí el 95 % de sus clientes eran extranjeros atraídos por la cuidada atmósfera del establecimiento, asegura. Por eso, tiene claro que la clave es abrir el aeropuerto de la provincia y "que vuelva a ser el motor económico que era".

Esta esperanza es un fiel reflejo de las necesidades de todo el sector ante el gran peso que tienen los visitantes internacionales. En 2019, el año previo a la llegada del coronavirus, la entrada de turistas extranjeros en España marcó su séptimo máximo consecutivo al alcanzar los 83,5 millones. Sin embargo, la covid-19 hizo que se perdieran 64,5 millones de visitas en 2020.

LA ECONOMÍA, PENDIENTE DE LA RECUPERACIÓN DEL TURISMO

Volver a registrar estas cifras es crucial para las empresas turísticas y para toda la economía del país. Precisamente el mes pasado, la Fundación de las Cajas de Ahorros, Funcas, advirtió de que si el sector consigue un 50 % de la actividad previa a la crisis, el PIB se expandirá un 7 % en 2021, pero si la recuperación del turismo se retrasa hasta 2022, el PIB solo aumentará un 4,2 %.

Para evitar que la campaña estival sea nuevamente un desastre, las claves están en el frente sanitario, puesto que será fundamental acelerar el ritmo de vacunación y mantener baja la cifra de contagios. "Hay que vacunar por tierra, mar y aire", explica José Luis Yzuel, presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería de España.

En este contexto, "todo parece indicar, por sentido común, que si las vacunaciones funcionan va a haber movimiento, porque hay una gran demanda contenida", comenta Ramón Estalella, secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos.

Mientras se consiguen estos objetivos, el Gobierno aprobó el pasado viernes un paquete de ayudas directas por 7.000 millones de euros para intentar que las empresas y autónomos de los sectores más afectados por la pandemia, como el turismo y la hostelería, aguanten las semanas que quedan hasta que se inicie la recuperación.

Sin embargo, Yzuel, de la patronal de hosteleros, ya aseguró en un análisis publicado el mismo día en la página web de la confederación que "todo apunta" a que estos estímulos serán insuficientes y, además, llegan tarde para "más de 100.000 establecimientos que han tenido que bajar las persianas".

NO TODO SON MALAS NOTICIAS EN SEMANA SANTA

Una muestra de la importancia de mantener baja la incidencia de la covid-19 fue el anuncio del pasado viernes de la aerolínea germana Lufthansa de que duplicará sus vuelos en Semana Santa desde Múnich a Canarias y multiplicará por más de tres los que tienen origen en Fráncfort y destino en Mallorca ante el fuerte aumento de las reservas, una tendencia reforzada por la retirada de las restricciones de los viajes a Baleares por el Gobierno alemán, señaló la compañía, ante la reducción de la incidencia de la pandemia a menos de 50 casos por cada 100.000 habitantes.

De la misma manera, Ryanair anunció el lunes que sumará 200 vuelos adicionales desde Alemania a Palma de Mallorca y Alicante en el mismo periodo. La incidencia en la Comunidad Valenciana también está por debajo de los 50 casos, el umbral de riesgo bajo.

Pese a estas buenas noticias, Meliá asegura que la llegada de alemanes a algunas zonas de España no contrarrestará el impacto de la falta de movilidad entre comunidades autónomas. "No va a arreglar la temporada", señala una portavoz de la compañía, que solo cuenta con 34 establecimientos en funcionamiento y tiene 90 cerrados en España.

Sin embargo, el cierre perimetral de las autonomías en Semana Santa no es una mala noticia para todos. "A mí me parece genial", asegura Raúl Gómez, socio del Grupo Mercado de la Reina, propietario entre otros locales de Museo Chicote, la emblemática coctelería de la Gran Vía madrileña abierta en 1931. "La gente va a querer salir por Madrid, no le va a quedar otra", opina.

María Vega Paúl

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