El presidente del comité de empresa dice que Seat «tiene los días contados sin el coche eléctrico»

Barcelona, 11 abr (EFE).- El presidente del comité de empresa de Seat, Matías Carnero, está convencido de que la marca española "tiene los días contados sin el coche eléctrico", por lo que insta a las administraciones y a la dirección de la compañía a trabajar para que no les "ocurra lo mismo que a Nissan".

"Seat no puede sobrevivir solo con coches de combustión porque el grupo Volkswagen tomará decisiones que mirarán hacia la electrificación y no a la combustión. Seat sí o sí debe tener coche eléctrico y estoy convencido de que lo va a tener", asegura Carnero en una entrevista con EFE.

En esta línea, alerta de que la marca "no se puede permitir el lujo" de que le pase "lo que les ha pasado a los compañeros de Nissan, que no han tenido inversión ni coordinación con la dirección y con la administración". "No podemos entrar en esa misma dinámica", señala Carnero, tras recordar que la multinacional nipona cerrará a final de este año sus tres centros de producción en Barcelona.

Carnero reivindica la importancia del consorcio público privado impulsado por el Gobierno e integrado por Volkswagen-Seat, Iberdrola y CaixaBank, entre otros, para construir una planta de baterías para vehículos eléctricos, porque "es el paso que debemos dar para que Seat sea la locomotora de la electrificación en la Península Ibérica".

Los tres centros del consorcio alemán en la península -Barcelona, Navarra y Pamela (Portugal)- están llamados, a su juicio, "a ser líderes en volumen para electrificar la región y superar los 500.000 coches en una segunda o tercera fase", lo que permitiría mantener la plantilla actual e incluso, augura, llegar a incrementarla.

Recién nombrado miembro del Consejo Consultivo del Grupo Volkswagen, el rango más alto que ha asumido hasta ahora un español en el consorcio alemán, Carnero defiende también la instalación de la fábrica de celdas de baterías "lo más cerca posible de Martorell (Barcelona)", donde Seat tiene su principal centro de trabajo.

"Hay que luchar para que la fábrica de celdas esté lo más cercana a Martorell porque no es lo mismo el ahorro en costes de logística si la fábrica está aquí al lado, si está en Valencia o en Aragón, o si la tienes a 3.000 kilómetros", señala.

Por este motivo, los principales sindicatos de Seat ya han propuesto como posibilidad unos terrenos del Incasòl (dependiente de la Generaliat) situados en las proximidades de Martorell, y que cumplen con los estándares necesarios para levantar la citada fábrica de baterías, como disponer de alrededor de un millón de metros cuadrados.

El sindicalista apunta que el Grupo Volkswagen planteará situar la planta de baterías lo más cerca posible de Martorell, una instalación que podría generar trabajo para unas 2.000 personas y que en España se disputan diferentes comunidades autónomas.

A su juicio, el consorcio alemán "exige ayudas públicas" y "quiere sacar la mayor tajada" antes de rubricar un acuerdo, pero está convencido de que "por todas las partes hay voluntad para que sea realidad".

Para que el Gobierno pueda supervisar el uso que se dé a los fondos públicos que invierta, Carnero propone al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que impongan como condición estar presentes en el consejo de administración de Seat "para controlar ese dinero".

Respecto a los deberes que Seat ha puesto al Gobierno para desarrollar todo su proyecto de electrificación de la marca, Carnero comparte la visión de la compañía de la necesidad de incrementar en un 30 o un 40 % los actuales puntos de recarga en España.

"Es necesaria una gran inversión del Gobierno para ello y luego debe plantear las ayudas a la compra de eléctricos", sostiene. "España se tiene que poner la séptima velocidad porque si no vamos a estar en la cola de la electrificación. Hay países en el centro y norte de Europa que llevan 15 años trabajando en ello. Tenemos que ser locomotora y no el vagón de cola", insiste.

Como miembro del Consejo de Supervisión del Grupo Volkswagen, Carnero asegura que estará presente en todas las deliberaciones sobre las decisiones del grupo. "Estaré muy atento. Voy a intentar contrarrestar cualquier idea que surja y que pueda apuntar a que nuestra marca pueda desaparecer", remarca.

Además, afirma que va a exigir al consorcio, en la medida de sus posibilidades, que "Seat necesita como marca un coche eléctrico (el primero que lanzará está previsto que sea Cupra), que es necesario para mantener ese volumen de marca generalista, sobre todo en el mercado español".

De cara a 2025, el también dirigente de la UGT de Cataluña vaticina un escenario en el que Seat fabrique más de 600.000 coches, entre eléctricos y de combustión, y prevé "altibajos" en la producción hasta esta fecha.

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