La UE adopta una lista de actividades sostenibles para impulsar la inversión

Bruselas, 21 abr (EFE).- La Comisión Europea (CE) presentó este miércoles por primera vez una clasificación de las actividades económicas que se considerarán sostenibles en la Unión Europea (UE) para ayudar a los inversores a saber qué acciones son realmente ecológicas, y facilitar que destinen financiación a proyectos sostenibles.

Las normas, conocidas como "taxonomía", cubren los sectores industrial, forestal, de construcción, transportes o energético, aunque Bruselas ha aplazado la decisión sobre si incluyen la controvertida energía nuclear y el gas natural, una fuente fósil que muchos países consideran necesaria para su transición hacia energías limpias.

"Esta es la primera lista amplia de actividades económicas ecológicas" del mundo, dijo el vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis, en un encuentro con un grupo de medios europeos, entre ellos Efe.

Bruselas considera que esta clasificación, que se aplicará en 2022, será fundamental para evitar el blanqueo ecológico, por el que se etiquetan como "verdes" actividades que no lo son, y movilizar las inversiones millonarias que necesitará la UE para reducir sus emisiones un 55 % en 2030 y conseguir la neutralidad en 2050.

La regulación sobre la taxonomía, que entró en vigor en 2020, fija seis objetivos y establece que, para ser sostenibles, las actividades tienen que contribuir sustancialmente al menos a uno de ellos y no perjudicar significativamente a los demás. Sin embargo, faltaban por especificar los criterios para comprobar si es así.

Las reglas presentadas hoy recogen, en más de 500 páginas, los requisitos para cumplir dos metas primordiales - mitigación y adaptación al cambio climático- y cubren las actividades del 40 % de empresas cotizadas en sectores responsables de casi el 80 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa, según la CE.

Su redacción ha generado una avalancha de opiniones contrarias desde la Eurocámara, los Estados, la industria y organizaciones medioambientales sobre qué debía considerarse sostenible.

"Tuvimos que reconciliar estos puntos de vista e intereses divergentes preservando al mismo tiempo la naturaleza basada en la ciencia de la taxonomía", dijo Dombrovskis, que cree que la propuesta final es "equilibrada y ambiciosa".

GAS NATURAL Y ENERGÍA NUCLEAR

Uno de los grandes puntos de controversia fue el gas natural, que muchos países, sobre todo del centro y este de Europa, consideran imprescindible para reducir su dependencia del carbón y otros combustibles fósiles y transitar hacia las renovables.

De momento se ha quedado fuera de la taxonomía y la Comisión decidirá más adelante este año si lo incluye en la misma como "actividad de transición" o si propone legislación específica para esta fuente de energía, opciones que no son excluyentes.

La taxonomía, explicó Dombrovskis, es "muy restrictiva" sobre las actividades que pueden considerarse de transición, ya que exige que no haya alternativas más bajas en carbono ni perjudiquen al desarrollo de las mismas o que sean consistentes con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global, entre otras condiciones.

De ahí que se planteen hacer una legislación separada centrada en abandonar el carbón. "Es una preocupación sobre todo en Europa central y del Este, dónde tenemos que reconocer que no será posible pasar inmediatamente del carbón a las renovables y el gas podría tener que jugar este papel transitorio", dijo.

En cuanto a la energía nuclear, la Comisión decidirá si la incluye cuando termine en verano la evaluación del informe científico que ha elaborado el Centro Común de Investigación de la UE, dónde la clave es determinar si se cumpliría el principio de no perjudicar a objetivos climáticos debido a los deshechos que genera y las cuestiones de seguridad.

Francia encabeza las presiones para incluirla como actividad sostenible, pero también Finlandia, Eslovaquia, Bulgaria, República Checa y Rumanía están construyendo infraestructuras atómicas o planean hacerlo.

El sector agrícola también ha quedado fuera de la taxonomía, en este caso porque se esperará a que termine la reforma de la Política Agraria Común, previsiblemente a finales de año.

CRÍTICAS

Organizaciones medioambientales y de consumidores como BEUC, WWF, la Fundación Europea para el Clima o ECOS criticaron que Bruselas no haya descartado completamente incluir la energía nuclear y el gas natural en la taxonomía, así como que figuren en la lista la industria forestal y de biomasa, por considerar que favorecen el cambio climático y la pérdida de diversidad.

El texto "ha sido fuertemente influenciado por el lobby de Finlandia y Suecia" en estas dos áreas, lo que "desacredita la taxonomía y crea un precedente desastroso", dijo el economista de WWF Sebastien Godinot.

El eurodiputado de los Verdes en el Parlamento Europeo (PE), Ernest Urtasun, consideró que la credibilidad "se ha salvado por ahora al no ceder a las presiones de los países y empresas que querían etiquetar el gas como una inversión sostenible", pero consideró que queda "una enorme lucha" para que no ocurra en otoño.

El reglamento entrará en vigor en 2022 si en cuatro meses no se oponen una mayoría de Estados o la Eurocámara.

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