Merkel niega trato de favor a Wirecard antes de su espectacular quiebra

Berlín, 23 abr (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, declaró este viernes que en su viaje a China en 2019 no otorgó ningún trato de favor a Wirecard, la empresa de transacciones digitales que un año más tarde quebró tras protagonizar el mayor fraude del DAX 30.

Merkel defendió su cuestionado viaje a China y su relación con la empresa al comparecer como testigo en la comisión de investigación del Bundestag (cámara baja) que estudia el escándalo de Wirecard y las posibles responsabilidades políticas de su agujero financiero de 1.900 millones de euros.

"Wirecard no recibió ningún trato especial durante el viaje", afirmó la canciller tras explicar que es "normal" que el Gobierno alemán y también ella se ocupen en las relaciones bilaterales con otro país de los intereses de las empresas nacionales.

En este caso, según distintas informaciones, la canciller abordó con sus contrapartes la posible adquisición por parte de Wirecard de la china AllScore Financial.

Que se abordase la cuestión tenía su "lógica", argumentó la canciller, porque encajaba en el contexto más amplio de los esfuerzos de Berlín por favorecer la apertura del mercado chino para las empresas extranjeras.

No obstante, agregó, la cuestión no fue en absoluto el tema principal de sus reuniones con el presidente chino, Xi Jinping, y con otros altos cargos del país.

Merkel reconoció que antes del viaje se había reunido con su exministro Karl-Theodor zu Guttenberg, que trabajaba como asesor para Wirecard, pero dijo no recordar si habían hablado en concreto de la empresa.

Resaltó que en esos momentos ella desconocía las irregularidades contables que, supuestamente desde hacía cuatro años antes, estaba cometiendo la dirección de la empresa de forma sistemática.

"Pese a todas las informaciones periodísticas (publicadas hasta esa fecha), no había motivo para dar por supuestas graves irregularidades en Wirecard", afirmó.

La canciller afirmó que se ha de hacer "todo lo posible" para evitar que se repitan casos de este tipo, y en este punto recordó la reforma del supervisor financiero BaFin puesta en marcha a raíz del escándalo, pero admitió que la seguridad al 100 % no es posible.

El parlamentario opositor Florian Toncar, del Partido Liberal, consideró tras la comparecencia que la canciller no había actuado "de mala fe" en su viaje a China, pero que había sido "políticamente descuidada".

INVESTIGACIÓN Y ELECCIONES

Con el testimonio de Merkel concluye la fase más mediática de la comisión de investigación después de que esta semana declarasen por este escándalo los ministros de Economía y de Finanzas, Peter Altmaier y Olaf Scholz.

Sus pesquisas podrían llegar a influir en las elecciones generales del 26 de septiembre, ya que está previsto que los trabajos se prolonguen durante meses.

Scholz, el más sensible ante posibles revelaciones de la comisión por ser el candidato socialdemócrata a la Cancillería, aseguró este jueves ante la comisión de investigación que el Gobierno alemán no tiene "ninguna responsabilidad" en este caso.

El ministro de Finanzas, que declaró durante nueve horas, calificó de "cuento absurdo" la acusación de que el Ministerio de Finanzas o el propio BaFin protegieron a la empresa.

Miembros de la comisión han solicitado acceso a una serie de correos electrónicos que Scholz envió desde una cuenta personal, alegando que son pertinentes para la investigación y que el ministro no ha querido entregar.

Wirecard, que fue referente para las empresas digitales alemanas, quebró el pasado junio tras reconocer un agujero en sus cuentas de 1.900 millones de euros, el mayor fraude de una empresa en el DAX 30 alemán. A esto hay que sumar las pérdidas que su bancarrota generó para muchos pequeños inversores, estimadas en unos 22.000 millones de euros.

La Fiscalía de Múnich considera que la empresa falseaba sus cuentas desde 2015 y que estaba diseñada para la manipulación sistemática de datos y balances.

El BaFin, sin embargo, fue incapaz de anticiparse a los acontecimientos, pese a las señales de inconsistencias en sus balances y a las evidencias reveladas por el Financial Times.

Este diario económico británico publicó este viernes que durante años directivos de la empresa sacaron de la sede grandes cantidades de efectivo -entre 200.000 y 700.000 euros cada vez- en bolsas de plástico varias veces a la semana, según varios testimonios. Se desconoce la finalidad de estos movimientos.

El pasado julio la fiscalía dictó el ingreso en prisión preventiva de tres exdirectivos de Wirecard, incluido su ex consejero delegado Markus Braun. El número dos de la empresa y pieza clave en el caso, Jan Marsalek, está en paradero desconocido desde junio.

Juan Palop

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