Los sindicatos llegan al Primero de Mayo reforzados tras el año de pandemia

Madrid, 25 abr (EFE).- CCOO y UGT salen a la calle de nuevo este Primero de Mayo tras un año de pandemia en el que han visto reforzado su papel como agentes sociales pactando hasta siete acuerdos con Gobierno y patronal, y contribuyendo a proteger hasta a 3,5 millones de trabajadores bajo el mecanismo de los ERTE.

Los sindicatos atraviesan una nueva etapa tras los peores años vividos durante el Gobierno de Mariano Rajoy, no solo por la ausencia de diálogo social que dio lugar a reformas unilaterales en el ámbito laboral y de pensiones, sino también por varios casos de corrupción que empañaron su imagen.

También por la pérdida de afiliados, hasta 600.000, derivada de la caída del empleo durante la crisis financiera y de la que han logrado recuperarse tanto en socios como en delegados (representantes en las empresas y centros de trabajo).

Tras marcar máximos en 2009 y 2010, CCOO y UGT fueron reduciendo su número de afiliados hasta 2015 cuando registraron el mínimo, según los datos de los propios sindicatos recabados por Efe, ya que no existen datos oficiales.

Actualmente, CCOO se sitúa a la cabeza con 971.808 afiliados, seguido de UGT con 941.485, según la información facilitada por ambas organizaciones.

Estos afiliados les permiten contar con 94.247 delegados sindicales a CCOO y 83.335 a UGT, ostentando así una representatividad del 35,59 % y del 31,47 %, respectivamente.

UN AÑO Y MEDIO DE GOBIERNO DE COALICIÓN

A esta mejora de las cifras se ha unido el cambio de Gobierno, en 2018 con la socialista Magdalena Valerio como titular de Trabajo y desde 2020 con Yolanda Díaz de Unidas Podemos ocupando la misma cartera en el primer Ejecutivo de coalición.

Desde que asumió el cargo, Díaz dejó claro que el diálogo social, que ya había recuperado protagonismo en la etapa de Valerio, iba a ser la "base de acción" para recuperar el trabajo con derechos y elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores.

Apenas dos semanas después de tomar posesión, la ministra selló el primer acuerdo, la subida a 950 euros del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), y ese mismo mes de enero el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, sentaba de nuevo a los agentes sociales para "comenzar a afrontar la derogación ordenada de la reforma laboral".

Pero la agenda se vio completamente alterada por el estallido de la pandemia, en la que los agentes sociales cobraron especial protagonismo de la mano de una herramienta hasta ese momento poco conocida, los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), en los que llegaron a estar 3,5 millones de trabajadores en el peor momento de la crisis sanitaria.

Esta estructura de protección ha sido extendida por acuerdo en tres ocasiones más y a estos pactos se han sumado otros, como el que sentó las bases para el teletrabajo, en septiembre de 2020, o el sellado sobre las condiciones laborales de los denominados "riders".

En paralelo, los sindicatos y la patronal siguen negociando con el Gobierno sobre reforma laboral, pensiones, políticas activas de empleo o fondos europeos en media docena de mesas abiertas que les dan relevancia mediática cada semana y les ofrecen la posibilidad de mostrar un papel activo.

PRIMERO DE MAYO, PUNTO DE INFLEXIÓN

Los sindicatos de clase quieren hacer de este Primero de Mayo "un punto de inflexión", una "evaluación de lo realizado en un año absolutamente inédito en el que ha habido que acometer políticas sindicales sin precedente histórico", tal y como señalaba esta semana el líder de CCOO, Unai Sordo.

Un Primero de Mayo, añadía su homólogo en UGT, Pepe Álvarez, en el que quieren destacar hasta qué punto han tenido "un papel importantísimo para intentar que el impacto económico y social de la pandemia de la covid haya sido menor".

A este empoderamiento de los sindicatos se sumaba también la vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, quien valoraba el viernes el papel jugado por los agentes sociales, tanto sindicatos como patronal, porque "cuando había ruido y desgracias han estado a la altura" por lo que ha considerado que "son un ejemplo a seguir".

CRÍTICAS AL BISINDICALISMO

Con más de 10.000 delegados cada uno, USO y CSIF son el tercer y cuarto sindicatos más importantes a nivel nacional, aunque su representatividad, del 4,06 % y 3,82 %, respectivamente, les impiden tomar parte de las mesas de negociación estatales como agentes sociales.

Por ello, en numerosas ocasiones han reclamado un cambio en la Ley de Libertad Sindical para rebajar del 10 % al 5 % la representatividad exigida y acabar con el "bisindicalismo", promoviendo la posibilidad de haya más voces en el panorama sindical.

Con este objetivo, pequeñas organizaciones sindicales, entre ellas USO, formaron una plataforma sindical plural, con la que alcanzan 20.000 delegados, para tratar de sumar fuerzas para acabar con lo que consideran una marginación legal.

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