España pierde competitividad por la gestión de la pandemia y los déficits estructurales

Madrid, 17 jun (EFE).- La gestión de la pandemia y la persistencia de algunos problemas estructurales como la falta de digitalización o la alta tasa de desempleo juvenil ha provocado la caída de España de tres puestos, hasta el 39, en el ranking mundial de competitividad que cada año elabora la escuela suiza de negocios IMD.

El informe anual del Centro Mundial de Competitividad del Institute for Management Development (IMD), presentado este jueves y que analiza la competitividad económica de 64 países, sitúa a España en su lugar más bajo desde 2014, tras ceder el puesto 36 que había ocupado durante los últimos tres años.

La caída de la competitividad española, según los expertos, se debe principalmente a su escasa preparación desde el punto de vista económico para combatir la crisis sanitaria, así como a las políticas de apoyo erróneas sobre sectores trascendentales para la economía española como el turismo.

De cara al futuro, el informe señala que todos los esfuerzos deben ir encaminados a hacer un buen uso de los fondos europeos, procurando que esas ayudas creen puestos de trabajo en los sectores de la sosteniblidad, las tecnologías y las industrias relacionadas.

Así, la escuela suiza advierte a España de la necesidad de preservar y fortalecer el tejido empresarial, llevando a cabo acciones que sean capaces de mejorar el clima para reactivar la inversión.

También apunta el impulso a la digitalización y la investigación científica, así como la mejora de la empleabilidad de los trabajadores a través de nuevas políticas de empleo en el marco del diálogo social.

Otros aspectos en los que recomienda trabajar son la mejora en habilidades lingüísticas, hacer reformas económicas y sociales y desarrollar políticas capaces de atraer y retener talento.

España ha empeorado "notablemente" en dos de los grandes indicadores analizados en el informe: el rendimiento económico (cae del puesto 31 al 42) y la eficiencia gubernamental (del 44 al 49).

El rendimiento económico se ve afectado por aspectos como la tasa de paro juvenil o la resiliencia de la economía, mientras que la eficiencia gubernamental refleja una percepción muy negativa en lo relativo a finanzas públicas, legislación sobre desempleo o creación de empresas.

Sin embargo, mejora en eficiencia empresarial (sube del puesto 42 al 39) gracias a la mejora en activos del sector bancario y la productividad laboral, y mantiene la posición 26 en infraestructura, destacando en aspectos como la esperanza de vida o la enseñanza superior.

SUIZA Y SUECIA A LA CABEZA

La caída de España contrasta con la mejora de la gran mayoría de los países del entorno como Alemania (15º), el Reino Unido (18º), Bélgica (24º), Francia (29º), Portugal (36º), Italia (41º) o Grecia (46º).

El ranking, que este año incorpora el análisis de un nuevo país (Botsuana), estudia la prosperidad y la competitividad de las economías de 64 países a través de cuatro grandes ámbitos: rendimiento económico, eficiencia gubernamental, eficiencia empresarial e infraestructura.

A nivel global, Suiza encabeza la clasificación tras ascender desde la tercera posición, gracias a la inversión internacional, el empleo y aspectos relacionados con la educación, las finanzas públicas y el marco institucional.

En el segundo lugar se sitúa Suecia, que sube cuatro puestos respecto al ranking de 2020 como consecuencia de su buen desempeño económico, principalmente en economía nacional y empleo.

Completan los cinco primeros puestos Dinamarca (3º), Países Bajos (4º) y Singapur (5º), que cede el primer puesto por la pérdida de empleos, la falta de productividad y el impacto económico de la crisis sanitaria.

En este sentido, el informe apunta que las economías más competitivas destacan por factores como la inversión en innovación, actividades económicas diversificadas y políticas públicas de apoyo.

Las mayores subidas en la clasificación son de Jordania, que escala nueve puestos hasta el 49; Eslovaquia y Kazajistán, que suben siete puestos hasta situarse en los puestos 50 y 35 respectivamente; y Hungría, que asciende cinco posiciones y se coloca en el puesto 42.

Por el contrario, los países que más caen son Arabia Saudí y Polonia, que pierden ocho posiciones y descienden hasta los puestos 32 y 47 respectivamente; Filipinas, que retrocede siete puestos hasta el 52; y Canadá, Chile y Perú, que ceden seis posiciones y se sitúan en los puestos 14, 44 y 58 respectivamente.

Por regiones, Asia Oriental y Central y Europa Occidental y Oriental han ascendido en la clasificación general, mientras que América del Norte y del Sur, Asia Occidental y África han empeorado.

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