Ford Valencia cumple 45 años en plena crisis de los semiconductores

Valencia, 16 oct (EFE).- La planta valenciana de Ford está de aniversario: en octubre de 1976 empezó a fabricar su icónico y económico Fiesta y ahora, 45 años después, afronta el descenso de la demanda de automóviles y la carencia de semiconductores tras la pandemia de la covid-19, llena de incertidumbres ante un futuro de movilidad eléctrica.

El problema mundial de suministro de semiconductores o chips ha impactado a lo largo de este año en toda la industria automovilística y Ford incluso llegó a parar una semana completa el pasado mes de julio.

Cuarenta y cinco años dan para mucho y, desde su inauguración en 1976, Almussafes ha tenido éxitos de ventas, mucha lucha sindical y también paz social en una factoría en la que trabajan 6.700 personas que han vivido crisis de todo tipo, la peor la causada por la covid, que en 2020 dejó paralizada la planta durante 7 semanas y a sus trabajadores sometidos a un ERTE tras otro.

Después de varios meses de incertidumbre, Ford Europa dio en marzo de 2021 un respiro a la continuidad de la factoría en Almussafes con el anuncio de fabricación de motores híbridos para el mercado europeo, aunque sigue preocupando la adjudicación de nuevos vehículos, que darían una garantía a la plantilla.

La pandemia asestó un duro golpe a la planta, como al resto de la economía, el 16 de marzo de 2020, día en que comenzó un paro de la actividad que no se retomaría hasta siete semanas después y a un ritmo escalonado a partir del 4 de mayo.

Desde entonces los trabajadores de Ford han sufrido sucesivas suspensiones temporales de empleo y dos ERE en dos años, uno con el que 350 empleados salieron de la factoría en 2020 y otro para 630 en 2021. Actualmente se aplica en la factoría el último ERTE de 2021, que afecta a toda la plantilla -de 6.700 trabajadores- desde octubre a diciembre.

Si en 2019 la producción anual fue del 9,4 % menos que el anterior, 2020 se cerró con una caída del 33 % (230.000 vehículos), y para este 2021 se ha ajustado la producción a partir de abril con una disminución de la fabricación diaria de 280 unidades.

Lejos quedan los récords de fabricación de vehículos de 1991, 1999, 2001 y 2003, todos por encima de los 300.000 vehículos, y de 2004 con una doble marca, en ventas y en producción, esta última de 449.000 unidades.

Hasta 2006 la planta valenciana fabricó 8,9 millones de vehículos, el 75 % destinado a la exportación, según la cifra que se manejaba en el trigésimo aniversario de la factoría, momento en que la plantilla se aproximaba a los 7.700 empleados.

Las máquinas y las manos de Ford han montado Fiesta, Mondeo, Orion, Focus, Galaxy, Escort, Ka, Kuga, Mazda 2, S-MAX y C-MAX y Transit Connect en diferentes versiones en toda su historia valenciana, que comenzó con la producción de un coche económico y de consumo moderado que llegó a ser el modelo más fabricado en Almussafes hasta 2012 y el más vendido entre 1978 y 1980, el Fiesta.

El 18 de octubre de 1976 se inauguró la planta, de forma oficial el 25 de octubre por el entonces rey Juan Carlos; en 1990 se abrió el centro de formación y capacitación; y seis años después se inauguró el parque industrial de proveedores en el mismo municipio, situado a 25 kilómetros de la capital valenciana.

Desde aquellos primeros años, los sindicatos de una planta con una plantilla de gran volumen han sido muy combativos, y han realizado manifestaciones y concentraciones por un convenio justo, un plan de viabilidad e incluso ante la incertidumbre sobre el futuro de la planta, una preocupación que ha vuelto a sobrevolar este año la fábrica con motivo de la reestructuración de Ford en Europa.

La factoría ha recibido desde los diferentes gobiernos de la Generalitat continuas ayudas económicas, como los 5,2 millones para la planta de baterías eléctricas y 1,5 millones para las inversiones vinculadas a la fabricación del Kuga, ambas en 2020, o los 3,8 millones para apoyo de proyectos de desarrollo experimental en 2021.

La multinacional ha invertido alrededor de 3.000 millones de dólares (aproximadamente 2.535 millones de euros) desde 2011 en su planta de Valencia, donde más de la mitad de la producción ya es híbrida o híbrida enchufable y en el caso del Kuga llega al 60 %.

Inmaculada Martínez

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