La banca española vigila 93.000 millones en créditos por riesgo de impago

Madrid, 4 nov (EFE).- La banca española ha sorteado la crisis del coronavirus sin registrar un aumento de la tasa de morosidad; sin embargo, la situación podría cambiar en un futuro próximo por la debilidad de algunos sectores, los más afectados por la pandemia, y el riesgo de impago de un volumen de créditos de 93.000 millones de euros.

A finales de junio las entidades españolas tenían ese montante en "vigilancia especial", esto quiere decir que muestran una mayor probabilidad de convertirse en morosos que el resto de créditos que están al corriente de pago.

De esos 93.000 millones, unos 58.000 millones eran préstamos a empresas especialmente afectadas por la pandemia de la covid, y los 35.000 millones restantes, créditos concedidos a familias, según ha detallado este jueves el director de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución del Banco de España, Ángel Estrada.

Además, en los últimos meses ha aumentado también el volumen de préstamos refinanciados, en muchos casos por los propios créditos avalados por el ICO, que han pasado a tener un periodo de carencia mayor y sigue estando la duda de cómo evolucionarán cuando estos terminen y las empresas tengan que empezar a devolverlos.

Ese riesgo de impago, en el caso de materializarse, no sólo afectará a los bancos sino al propio Estado por el respaldo de cada operación, lo que provocará un aumento tanto de la deuda como del déficit público al asumir esas pérdidas, explican en el Banco de España.

Por eso desde el organismo supervisor se insiste en la importancia de que los bancos sigan dotando provisiones para hacer frente a ese previsible aumento de la morosidad y calculan que cerca del 40 % de las entidades tendrá que seguir realizando los próximos años el mismo esfuerzo en dotaciones que han hecho en 2021.

"Hay que ser prudentes y desde luego no liberar provisiones", ha dicho el experto, que advierte de que la situación macrofinanciera ha mejorado pero aún persisten riesgos por el impacto de la crisis en algunos sectores, el elevado nivel de deuda pública y la baja rentabilidad del sistema financiero.

El Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España publicado este martes recoge que la situación ha ido mejorando, pero pide prudencia por si las condiciones de financiación empeoraran o por si la recuperación económica se complicara por el alza de la inflación, los problemas de suministros o nuevos brotes del coronavirus.

El mercado inmobiliario en España, a diferencia de otros países, no da señales de preocupación porque aunque la demanda de vivienda nueva ha aumentado sustancialmente, los precios lo han hecho "de forma moderada", a un ritmo interanual del 3 %.

Aunque no haya señales de alarma, lo que sí analiza cuidadosamente el Banco de España es el abaratamiento de las hipotecas a tipo fijo.

EL EJEMPO DEL MAR MENOR

Además, el Banco de España estudia el deterioro del Mar Menor, en la Región de Murcia, como un evento similar al que se podría dar a causa del cambio climático, para ver el impacto que tiene en el precio de las viviendas y por tanto en las garantías de las hipotecas.

Este ejercicio analiza la diferencia entre la evolución de los precios de las viviendas cuyas playas están en el Mar Menor de otras localidades cercanas bañadas directamente por el Mediterráneo, por ejemplo en el sur de Alicante.

La conclusión es que los precios de estas últimas viviendas han tenido un incremento desde el 2015 hasta ahora del 40 %, frente a las primeras, a orillas del Mar Menor, que se han mantenido estancadas.

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