La economía del chopo fía su futuro al nuevo Plan Hidrológico del Duero

Palencia, 7 nov (EFE).- Los propietarios de las 54.000 hectáreas de choperas que hay plantadas en Castilla y León y la industria maderera confían en que el nuevo Plan Hidrológico del Duero (2022-2027) no cercene una cadena que da trabajo a más de 11.000 personas en plantaciones y fabricas ubicadas en zonas rurales.

España es uno de los países que mejores condiciones reúne para la populicultura o cultivo del chopo, que se produce principalmente en las cuencas del Duero, Ebro y Miño-Sil, y en menor medida en las del Tajo, Júcar o Guadalquivir.

Pero es Castilla y León la Comunidad autónoma que mayor superficie de choperas concentra, dos tercios de toda la nacional, el 94% en la cuenca del Duero, y "sus producciones resultan vitales para la supervivencia de la industria a nivel nacional", como asegura a EFE Olga González, portavoz de la Plataforma +Chopo Si, creada para defender los intereses de propietarios, empresas, organismos públicos, asociaciones y muchos ayuntamientos para los que "el chopo constituye una de sus principales fuentes de financiación".

A 60 kilómetros de Palencia, el Ayuntamiento de Saldaña, un municipio palentino de 3.000 habitantes, equilibra sus cuentas con los rendimientos que obtiene por las plantaciones choperas que, desde hace décadas, se cultivan en las riberas del Carrión.

Como explica a EFE su alcalde, Adolfo Palacios, el término municipal de Saldaña tiene una superficie de 247 hectáreas plantadas de chopos, lo que supone para el Ayuntamiento una renta de mil euros al año por hectárea, o lo que es lo mismo, 247.000 euros anuales.

El problema es que el Plan Hidrológico del Duero 2016-2021, que ahora concluye, prohibía la plantación de chopos en los terrenos de Dominio Público Hidráulico (DPH) Cartográfico, algo que rechazan todos los afectados y que no se ha empezado a aplicar hasta 2019.

Solo en Saldaña, la aplicación de esta medida deja en el aire 96 hectáreas y unas perdidas de 96.000 euros al año para el Ayuntamiento. En Castilla y León las hectáreas afectadas en DPH son alrededor de 4.500, de un total aproximado de 54.000 hectáreas de choperas, lo que supone en torno a un 8,5%, según datos de la Confederación Hidrográfica del Duero.

"El DPH Cartográfico se empezó a aplicar en 2019 todo lo que hemos solicitado plantar desde entonces no se ha permitido en base a esa delimitación", afirma Adolfo Palacios.

Por ello, ahora que la CHD está diseñando el nuevo Plan Hidrológico, que regirá desde 2022 hasta 2027, piden que se elimine el artículo que regula esa delimitación para que se permita plantar a partir de unas bandas de protección que tomen como referencia el cauce de aguas bajas, tal y como se ha interpretado hasta 2019.

"Estamos solucionando un problema que no hemos creado", matizaba la delegada del Gobierno en Castilla y León, Virginia Barcones, durante la visita que realizó la semana pasada con la presidenta de la CHD, Cristina Danés a la ribera del Carrión en Dueñas (Palencia).

"No es más que ruido interesado", decía Barcones, que lamentaba las críticas que han ido surgiendo desde que se hiciera público el primer borrador del nuevo Plan que contemplaba una mayor protección en las riberas y algunas limitaciones en la plantación de choperas.

"Pero siempre compatibilizando la conservación de los ecosistemas fluviales con la producción forestal de chopos", precisaba Danés, para dejar claro "que el organismo es consciente y sensible de la importancia que tiene la populicultura en la cuenca del Duero".

Fuese ruido interesado o no, lo cierto es que los intereses del sector se han aunado en la plataforma +Chopo SI, que pide que el nuevo Plan Hidrológico corrija la prohibición de plantar chopos en DPH Cartográfico.

"El DPH Cartográfico podría poner en peligro 1.200 empleos y ocasionar unas pérdidas económicas de 23 millones de euros", insiste Olga González, gerente de la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León FAFCYLE, impulsora de la Plataforma +Chopo Si.

Ahora, como añade, "lo importante es que las decisiones se tomen de acuerdo con el sector y que salgamos todos beneficiados".

Además aclara que lo que siempre ha pretendido el sector es que haya protección y corredores alrededor del río sin que las choperas se vean perjudicados.

Para ello consideran que sería suficiente tener en cuenta el cauce de aguas bajas y a partir de ahí establecer unas bandas de protección de 5, 10 o 15 metros dependiendo del cauce y contando con la vegetación que ya existe para que haya un corredor ecológico y se aseguren los objetivos de las dos partes.

De momento la CHD asegura que el borrador del nuevo Plan levantará la prohibición del actual, de manera que se permitirán choperas sobre espacios donde ya existen y se cumplan los criterios de distancias mínimas a los cauces de aguas bajas.

Es más, aseguran que el nuevo plan no solo flexibiliza las plantaciones, sino que además libera hectáreas en las que hasta ahora no se podía plantar, gracias al uso de nuevas tecnologías de medición que son mucho más precisas y que ya han permitido liberar 1.200 hectáreas en la cuenca del río Carrión.

Pero por si acaso, en la plataforma +Chopo Si, prefieren "estar vigilantes", como señala Olga González. Porque, aunque estén "muy satisfechos porque se ha abierto el diálogo", lo importante es que los compromisos se recojan en el articulado del nuevo Plan y que no haya "interpretaciones" que perjudiquen al sector.

De momento la CHD ya trabaja junto a las confederaciones hidrográficas del Miño-Sil y del EBRo, que a priori tenían otros criterios más interesantes para el sector para homogeneizar los tres documentos, respetando las diferencias de cada cuenca.El tiempo para la negociación concluye el 22 de diciembre. Después será el MITECO quien publique el nuevo plan, previsiblemente a principios de 2022.

Por Almudena Álvarez

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