Bruselas pide a España una política presupuestaria prudente por su alta deuda

Bruselas, 24 nov (EFE).- La Comisión Europea pidió este miércoles a España que, dado su alto nivel de deuda, mantenga una "política fiscal prudente" a la hora de adoptar medidas presupuestarias para apoyar la recuperación y le recomendó que esté lista para adaptar estas medidas si las circunstancias cambian.

El Ejecutivo comunitario publicó hoy su opinión sobre el borrador de los Presupuestos Generales para 2022, en la que valora que el Gobierno haya seguido la recomendación que le hizo en junio de utilizar el fondo de recuperación europeo para financiar inversiones adicionales y de mantener las inversiones financiadas nacionalmente.

Las cuentas planeadas para 2022, incluyendo el uso de los fondos europeos -27.633 millones de euros- apuntan a que la posición fiscal de España en 2020 será "contractiva", señala en su informe la Comisión, que lo atribuye a la reducción del gasto el año próximo conforme se retiren medidas adoptadas por la pandemia.

Con las reglas de disciplina fiscal comunitarias suspendidas en principio hasta 2023, Bruselas no ha valorado si los presupuestos nacionales permitirán cumplir las metas de déficit o deuda como es habitual, sino que se ha limitado a hacer una evaluación general de las cuentas y la orientación presupuestaria.

PRUDENCIA Y AGILIDAD FISCAL

En general, el Ejecutivo comunitario insta a que en 2022 los países mantengan una política fiscal "moderadamente" de apoyo y que vayan girando gradualmente de las medidas de emergencia hacia inversiones enfocadas en la recuperación.

Pero cree que las políticas deberían diferenciarse en función del ritmo de la recuperación y la sostenibilidad fiscal y pide especial prudencia a los países con altos niveles de deuda: España (120 % del PIB), Bélgica, Grecia, Francia e Italia.

"Dado el nivel de la deuda pública española y los grandes retos de sostenibilidad a medio plazo antes de la pandemia de covid-19, al tomar medidas presupuestarias de apoyo, es importante preservar políticas fiscales prudentes para asegurar finanzas públicas sostenibles a medio plazo", dice en su informe.

En el caso de Italia, Bruselas va más allá y le pide limitar el aumento del gasto público corriente.

La Comisión llama asimismo a España, como al resto de los Veintisiete, a que "revise regularmente el uso, efectividad y adecuación de las medidas de apoyo y esté lista para adaptarlas como sea necesario a las cambiantes circunstancias".

"No estamos fuera de peligro todavía. La perspectiva económica sigue estando cargada de incertidumbre y nuevos riesgos están emergiendo", advirtió en este sentido el vicepresidente comunitario Valdis Dombrovskis, citando el aumento de los casos de covid-19, el incremento de los precios de consumo y vivienda o los cuellos de botella en las cadenas de suministros.

IMPULSO A LA TRANSICIÓN VERDE Y DIGITAL

Más allá de reiterar su llamada a la prudencia fiscal, la valoración del presupuesto es positiva.

La Comisión incide en la importancia de la "calidad" de las medidas presupuestarias y de que estas se dirijan a impulsar el crecimiento y las transiciones ecológica y digital. Y considera que el presupuesto español va en esta dirección.

Las cuentas "impulsan la transición digital, aumentan la conectividad y refuerzan la ciberseguridad" con medidas como el Plan para la conectividad e infraestructuras digitales, mientras que la ley sobre el cambio climático y transición energética o el Plan hidrológico nacional cubren la transición verde, al tiempo que se incrementa el apoyo público al I+D, apuntan.

Pese a que su recuperación será más lenta que en la mayoría de la UE, retornando al PIB prepandemia en 2023 en lugar de en 2022, España es el único país, junto con Eslovaquia, que tendrá una contracción fiscal el año próximo. En el conjunto de la eurozona se dará un estímulo del 1 % del PIB.

Esto se debe sobre todo a la reducción del gasto corriente doméstico (-0,8 % del PIB, según la CE), pese a que las inversiones españolas aumentarán de la mano de los fondos europeos.

"El menor apoyo del gasto financiado nacionalmente está ligado, parcialmente, al hecho de que España tomó considerables medidas en 2020 y 2021, por encima de la media de la UE. Es en parte una cuestión de calendario en relación con las medidas fiscales frente a la pandemia", explicó un alto funcionario europeo.

"Lo que es muy alentador en España es la contribución que viene de financiación europea. Es el primer país que ha solicitado un pago", añadió, en referencia a la solicitud para recibir 10.000 millones de euros del fondo de recuperación.

España será el país que mayor proporción de gasto (3 % del PIB) financie en 2021 y 2022 con cargo a estos fondos.

Los Presupuestos para 2022 parten de un techo de gasto de 196.142 millones de euros (incluidas ayudas europeas) y prevén una recaudación de 232.352 millones.

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