Las diez claves del adiós definitivo de Nissan en Barcelona

Barcelona, 16 dic (EFE).- Nissan cierra hoy las puertas de sus plantas catalanas, poniendo fin a más de cien años de historia en Barcelona y asestando un duro golpe a la industria de Cataluña, que a contrarreloj trata de captar un nuevo proyecto industrial que salve los 1.400 empleos de la automovilística y miles más indirectos.

El cese de la actividad de Nissan se produce aproximadamente un año y medio después de que la multinacional nipona anunciara esta decisión al no ver un futuro viable para las fábricas de Zona Franca, Sant Andreu de la Barca y Montcada i Reixac.

Estas son las claves del adiós de Nissan en Barcelona y del escenario que se abre en Cataluña tras este revés.

1. ADIÓS A UNA HISTORIA CENTENARIA

La historia de Nissan en Barcelona se remonta a hace cien años, a 1920, cuando nació en Cádiz el embrión de lo que sería Motor Ibérica de la mano de Ford, que trasladó tres años después la planta a la capital catalana.

En 1967, Motor Ibérica, ya sin Ford, movió la planta a la actual ubicación en Zona Franca, en la que fabricaba camiones y tractores bajo la marca Ebro. En 1979 entró en juego Nissan, que en 1986 absorbió por completo la sociedad Motor Ibérica.

2. UNA DECISIÓN SIN MARCHA ATRÁS

El 28 de mayo de 2020 fue la fecha en que Nissan comunicó oficialmente a las administraciones su decisión de cerrar las plantas catalanas tras "un extenso estudio para mitigar el exceso de capacidad de producción y mejorar la competitividad general".

Una decisión que no ha tenido marcha atrás y que se ha materializado este jueves, un año después de lo previsto inicialmente, tras el acuerdo alcanzado con los sindicatos para el cierre.

Pese a todo, Nissan sigue manteniendo actividad en España, tanto a través de sus fábricas de recambios de Ávila y de componentes de Cantabria, como con la organización comercial, de ventas y marketing, junto con la red de concesionarios de la marca.

3. UN GRAN EMPLEADOR INDUSTRIAL

Nissan llegó a emplear a más de 5.000 trabajadores en Cataluña, un número que se rebajó hace ya cuatro años hasta los 3.800 empleados, que han ido desde entonces dejando la fábrica de manera progresiva.

No obstante, el Gobierno estima que entre 25.000 y 30.000 puestos de trabajo dependían directa e indirectamente de la firma, teniendo en cuenta toda la cadena de proveedores y subcontratas.

Por ello, su cierre supone un fuerte varapalo para la industria española y, especialmente, catalana, donde el sector del automóvil representa el 10 % del PIB de la comunidad.

4. LA AUTOMOCIÓN PIERDE UNO DE SUS PILARES

Con la marcha de Nissan, la automoción española pierde a una de sus empresas insignia y uno de los pocos fabricantes de automóviles que quedan en el país.

En Cataluña este sector, liderado por Seat, es el segundo en importancia, por detrás de la alimentación, está integrado por más de 10.500 empresas y factura unos 23.000 millones de euros.

5. FUTURO INCIERTO PARA LOS PROVEEDORES

La industria auxiliar catalana es una de las más afectadas por la marcha de Nissan, ya que su actividad depende en gran medida de los dos fabricantes situados en Cataluña.

Ya hace meses que los proveedores y subcontratas están realizando despidos, muchas veces sin la visibilidad pública de la que goza Nissan, y en las próximas semanas se espera que se intensifiquen, sobre todo si no se encuentra una alternativa a la multinacional nipona en el ámbito de la automoción.

Entre las empresas que han recortado empleos o que están en negociaciones con los sindicatos para ello destaca Gestamp, Marelli, Magna o Tachi-S, mientras que ya lo han hecho Acciona Facilities Services, que destruyó medio millar de empleos.

6. UNA PRODUCCIÓN EN CAÍDA LIBRE

Cuando Nissan anunció su marcha, en la Zona Franca solo se fabricaban tres modelos, la furgoneta eléctrica eNV200 y las 'pick up' Nissan Navara y Renault Alaskan, y la producción hacía años que iba en caída libre.

En los últimos años se fueron perdiendo modelos como el compacto Pulsar y a la fábrica no se le asignaron nuevos coches, lo que llevó a la planta a trabajar a un 20 % de su capacidad, pese a que podía fabricar hasta 200.000 unidades anuales.

7. LAS AYUDAS NO FUERON SUFICIENTES

Según la Generalitat, Nissan recibió 25 millones en ayudas públicas en los últimos años, unas cuantías que no fueron suficientes para retener a la multinacional nipona, que deberá hacer frente a un costoso peaje por abandonar Barcelona.

El Gobierno cifró en más de 1.000 millones de euros el coste que tendrá para la multinacional su cese de actividad, al sumar las indemnizaciones que tendrá que pagar a trabajadores y a proveedores por contratos comerciales no cumplidos y otros gastos como los que se derivan de la limpieza de los terrenos en los que se asienta la planta.

8. EN BUSCA DE UN NUEVO PROYECTO DE REINDUSTRIALIZACIÓN

Oficializada la marcha de Nissan, las administraciones se pusieron manos a la obra para intentar buscar un proyecto empresarial que permitiera reindustrializar las plantas de la automovilística y mantener el mayor número de empleos posible.

Varias empresas se interesaron por los terrenos de Nissan y una de ellas, la china GWM, fabricante de coches eléctricos, llegó a viajar a Barcelona para conocer in situ las instalaciones, aunque esta misma semana ha decidido retirarse de la carrera, pese al aumento de ayudas públicas ofrecidas por Gobierno y Generalitat.

Así las cosas, las administraciones han activado un plan B, en el que adquiere un papel relevante el 'hub' de descarbonización que lidera QEV, que estaba previsto para Sant Andreu de la Barca pero que ahora podría ocupar una parte de Zona Franca. En la planta de Montcada se instalaría el fabricante de motos eléctricas Silence.

En los últimos días, además, han aparecido también otras propuestas, como la del fabricante de tanques Tess Defence y la del grupo inmobiliario Goodman, que planea reconvertir los terrenos de Zona Franca en un gran polo logístico y de oficinas que supondría una inversión de 550 millones.

9. LOS SINDICATOS APREMIAN A BUSCAR UNA SOLUCIÓN

Los sindicatos, que ven como secundarios los proyectos no industriales, tienen prisa por cerrar un acuerdo que garantice el mantenimiento de estos 1.400 empleos directos (número final al que se ha llegado tras producirse las últimas prejubilaciones y bajas incentivadas), en especial cuando ya se ha hecho efectivo el cierre de las plantas.

De momento, estos trabajadores se van a casa con un permiso retribuido hasta el 31 de diciembre, fecha del cese oficial de la actividad de Nissan en Barcelona, y tendrán que ir al paro hasta que se concrete la alternativa industrial.

Por ello, los sindicatos de Nissan han exigido un último esfuerzo a Gobierno y Generalitat para garantizar los empleos en juego tras la renuncia de la china GWM y han pedido una reflexión sobre qué ha fallado para no haber podido retener esta inversión.

10. REUNIÓN DECISIVA DE LA MESA DE REINDUSTRIALIZACIÓN

Este viernes, 17 de diciembre, está prevista una nueva reunión oficial de la comisión de reindustrialización, en la que los sindicatos quieren que se defina ya qué actividad se hará en cada planta.

Una de las incógnitas es ver qué espacio se le da en Zona Franca a las propuestas logísticas que han llegado y si se acepta la del fabricante de vehículos blindados Tess Defense, que rechaza la Generalitat, pero que los sindicatos reclaman que se estudie.

De la concreción de esta alternativa depende no sólo el mantenimiento del empleo de Nissan, sino también de una parte importante de los del sector auxiliar que ha sobrevivido al tsunami de la crisis de la marca nipona y que se juega quedarse fuera del nuevo escenario que marca la transición energética.

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