Los analistas no prevén una recesión a corto plazo por las alzas de tipos

Madrid, 30 may (EFE).- Los analistas consideran que no va a producirse una recesión a corto plazo motivada por el alza de los tipos de interés de los principales bancos centrales y las consecuencias de la guerra de Ucrania, pero dan por hecho una desaceleración de la economía este año y el que viene.

Tras la recesión mundial causada por la COVID-19 en 2020, los gobiernos y organismos económicos vaticinaban un periodo de elevado crecimiento con el fin de las restricciones.

Sin embargo, la vuelta a la actividad y una demanda disparada tropezó primero con las nuevas olas y variantes del coronavirus y los cuellos de botella en los suministros, responsables de los primeros incrementos de precios; y, ya en 2022, con la guerra de Ucrania y las sanciones a Rusia, que han añadido presión a la inflación y mucha incertidumbre.

Esto ha obligado a los bancos centrales a endurecer sus políticas monetarias para combatir la inflación y ha contribuido a expandir el miedo en los mercados bursátiles a una posible recesión o estanflación que, sin embargo, los analistas no perciben dada la fortaleza de la demanda y del mercado laboral.

En sus últimas previsiones sobre la evolución de los mercados, la gestora MCH Investment Strategies considera que las bolsas descuentan un riesgo excesivo de recesión a corto plazo que los indicadores macroeconómicos no sostienen.

La fortaleza de la demanda y del mercado de trabajo, con las tasas de desempleo en mínimos históricos, hace que los bancos centrales puedan endurecer sus políticas monetarias sin llevar a la economía a una recesión, señalan.

En la misma línea, los analistas de Credit Suisse Investment, apuntaban en una rueda de prensa la semana pasada que las familias mantienen las elevadas tasas de ahorro que acumularon en la pandemia, lo que hace que su endeudamiento sea bajo y puedan afrontar el envite de la inflación.

Por ello, la responsable de renta variable de esta gestora, Patricia López del Río, considera que las condiciones financieras son "absolutamente favorables" para la subida de tipos de interés, y descarta un posible escenario de recesión si los bancos centrales actúan con cautela.

Esa misma prudencia es la que pedía en el Foro MedCap el director general de Analistas Financieros Internacionales (AFI), David Cano, para evitar cualquier riesgo de recesión, al tiempo que reconocía que es el momento adecuado para subir los tipos porque la inflación está por encima del objetivo de los bancos centrales.

DESACELERACIÓN ECONÓMICA

La coyuntura ha obligado a los principales organismos a rebajar sus previsiones. En apenas tres meses el FMI pasó de pronosticar un crecimiento mundial del 4,4 % al 3,6 %, y la Comisión Europea ha reducido su previsión de aumento del PIB de la eurozona del 4 % al 2,7 %.

Las razones en todos los casos son las mismas: la enorme incertidumbre si se prolonga la guerra de Ucrania, que al principio parecía una operación relámpago y acaba de cumplir ya tres meses, y una inflación disparada.

Los analistas coinciden en el diagnóstico y añaden que si estos factores se prolongan aumentará el riesgo de recesión, pero en todo caso, como apunta el socio y economista jefe de MCH Investment Strategies, Álvaro Sanmartín, sería muy suave ni comparable con la crisis financiera de 2008.

El miedo al retroceso económico persiste en el mercado y como apuntaba esta semana en el Investor's Day de Renta4 el director de renta fija de la entidad, Ignacio Victoriano, puede que haya algún trimestre en negativo dado el deterioro de las perspectivas que se ha producido.

Esto, añade, no debe ser una preocupación a largo plazo a la vista de la salud que presenta la economía y los altos niveles de ahorro que existen.

SUBIDA DE TIPOS DE INTERÉS

Las subidas de tipos son una mala noticia para el mercado, pero los inversores han recibido con alivio las actas de la reunión de Reserva Federal (Fed) de principios de mayo, que confirman que el banco central estadounidense elevará las tasas en tramos de 50 puntos básicos.

Esto aleja la posibilidad de que la Fed fuera demasiado contundente contra la inflación, algo a lo que temían los inversores y que ha lastrado las bolsas, sobre todo después de la conocerse, a finales de abril, que el PIB de EEUU del primer trimestre retrocedió el 0,4 %.

En cualquier caso, tal como apuntan desde Renta4, la futura evolución de los tipos de interés en EEUU va a estar completamente determinada por el nivel de inflación. En abril, el dato más reciente, la tasa cayó dos décimas respecto a marzo, lo que muestra una moderación aunque siga en máximos de décadas (el 8,3 %).

Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) dijo en su reunión de política monetaria de abril que elevaría los tipos al terminar el programa de compras de deuda, que está previsto que acabe al comienzo del tercer trimestre sin dar pistas sobre el momento exacto.

Sin embargo, la semana pasada la presidenta del organismo, Christine Lagarde, aseguró que el final del programa de deuda será al comienzo del trimestre, lo que permitirá subir los tipos en la reunión del mes de julio.

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