El BPI prevé que la subida del precio de la electricidad va a dañar producción

Fráncfort (Alemania), 19 sep (EFE).- El Banco de Pagos Internacionales (BPI) considera que la subida de los precios de la electricidad, por el elevado precio del gas natural, va a dañar la producción industrial.

En un artículo del informe trimestral del septiembre del BPI, publicado hoy, los economistas Fernando Avalos y Wenqian Huang dicen también que es difícil sustituir el petróleo ruso porque incrementará mucho los precios del crudo y de derivados como la gasolina y el diésel, que ya han llegado a máximos históricos.

LA SUBIDA DEL GAS NATURAL Y LA ELECTRICIDAD FRENA EL CRECIMIENTO

Debido al aumento de los precios del gas, el precio de la electricidad mayorista se ha quintuplicado desde mediados de 2021, según cifras del BPI.

La subida de los precios de la electricidad puede, incluso, aumentar más para los usuarios finales, algo muy negativo para la producción industrial y la actividad económica general.

Un corte del gas natural en Europa podría reducir el producto interior bruto (PIB) de Alemania entre el 0,5 y el 3 % en 2022.

Los países en Europa Central y del Este podrían afrontar una caída del PIB de hasta el 6 %, según el BPI.

"Después de muchos años de estabilidad, los precios del gas subieron extraordinariamente desde mediados de 2021, en gran parte por desequilibrios en los mercados de la Unión Europea (UE)", según Avalos y Huang.

La UE es el segundo consumidor global de gas y depende de suministros del exterior, mientras que EEUU es autosuficiente con el gas de esquisto.

Durante décadas, una tercera parte o más de los suministros en la UE procedía de la región, especialmente del yacimiento de gas de Groninga en Holanda, que en 2013 producía 53.000 millones de metros cúbicos anuales, cantidad que representaba el 40 % de la producción de gas natural de la UE.

Pero desde que se paró la extracción de gas en Groninga a comienzos de 2014, la producción de gas en la UE cayó rápidamente y aumentó el suministro de Rusia, que aumentó su cuota en el consumo de gas total de la UE hasta el 35 % en 2020.

El parón repentino de la economía global en 2020 por la pandemia creó un exceso de oferta que redujo los precios a mínimos históricos, pero desde mediados de 2021 suben.

El gas natural holandés Title Transfer Facility (TTF), que es la referencia para el resto de Europa, subió a finales de 2021 a 60 dólares, ocho veces más que el precio medio en los diez años anteriores.

Las tensiones en los precios se contagiaron a los mercados globales como se vio en los precios del Japan Korea Marker (JKM), referencia para Japón, Corea del Sur, China y Taiwán.

Las tensiones en los mercados de gas de la UE se volvieron más agudas con la guerra de Rusia en Ucrania y después de que Rusia dejara de suministrar gas.

Durante 2022, la UE incrementó sus importaciones de gas natural licuado de EEUU a máximos históricos, lo que contribuyó a la subida del precio Henry Hub, la referencia en EEUU, aunque de forma moderada.

ES DIFÍCIL SUSTITUIR EL PETRÓLEO DE RUSIA

La subida de los precios del petróleo se puede moderar en parte con el incremento del uso de biocombustibles, pero esto también aumentará los precios del maíz y las semillas oleaginosas que se usan como materia prima para producir etanol o biodiésel.

El incremento de los precios de estas materias primas agrícolas también generará rápidamente aumentos del precio de otros alimentos.

Desde el comienzo de la guerra de Rusia en Ucrania en febrero de 2022, los precios del trigo y del aceite de girasol se han disparado porque ambos países son grandes exportadores.

Para muchas economías "será difícil compensar" grandes restricciones o la retirada de las exportaciones rusas de petróleo porque "los productores alternativos no parecen tener suficiente capacidad libre para llenar el hueco", apostillan los autores del artículo.

Además, la inversión en nuevas capacidades de producción es limitada, especialmente la de empresas de economías avanzadas, cuya inversión se prevé vaya a caer un 30 % respecto al nivel de 2019, una tendencia a la baja que se observa, al menos, desde 2015.

Rusia, Arabia Saudí y EEUU son los únicos países con una producción diaria de más de 10 millones de barriles diarios y cada uno supone el 14 % de la producción global.

Rusia exporta directamente la mitad de su producción de petróleo, cantidad que representa el 10 % de las exportaciones globales de crudo.

Las refinerías rusas suponen el 15 % de las exportaciones globales de diésel y aceite de calefacción.

Por ello la retirada de derivados del petróleo ruso puede causar un gran impacto en la economía global.

De momento, las importaciones de EEUU de petróleo ruso bajaron a cero en el segundo trimestre de 2022, mientras la UE las ha reducido en un 29 %.

Pero los países de Asia, África y Latinoamérica incrementaron mucho las compras de petróleo ruso.

La producción de petróleo de Rusia superará a finales de este año el nivel de 2021. EFE

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