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Home / AA En Portada / “Aunque yo siempre he defendido que profesionalmente no existen diferencias entre hombres y mujeres, sino entre personas, es verdad que, en general, las mujeres aportamos ciertas perspectivas e incluso valores que creo que enriquecen, complementan y mejoran cualquier entorno profesional y empresarial”

“Aunque yo siempre he defendido que profesionalmente no existen diferencias entre hombres y mujeres, sino entre personas, es verdad que, en general, las mujeres aportamos ciertas perspectivas e incluso valores que creo que enriquecen, complementan y mejoran cualquier entorno profesional y empresarial”

Este año, la comunidad marítima conmemora el Día Marítimo Mundial, cuyo lema es «Empoderando a la mujer en la comunidad marítima». En la actualidad, son muchas las mujeres que dedican su vida profesional al fomento y desarrollo del sector marítimo, desde distintos cargos y perspectivas, con el fin de hacerlo más competitivo. Pilar Tejo, una de las primeras mujeres graduadas en ingeniera naval y socia directora de Teirlog Ingeniería; nos cuenta su experiencia.

¿De dónde nace su vocación por la mar?

Pues francamente no lo sé, creo que no responde a ninguna motivación racional, sino sencillamente a que siempre me resultó atractivo todo lo relacionado con la mar, tal vez por ser Madrid. En todo caso, mi padre era Ingeniero Aeronáutico y totalmente vocacional, por lo que con seguridad su entusiasmo por su trabajo influyó en mi elección, aunque en vez de en el aire fuese en el mar.

Siendo una de las cuatro primeras mujeres tituladas en Ingeniería Naval, ¿cuándo tomó la decisión de emprender una carrera considerada tradicionalmente “para hombres”?

Pues la verdad es que, visto en la distancia temporal, a una edad muy temprana, porque tenía solo 16 años, y al decidirlo ni sabía ni consideré el que fuese una carrera “para hombres”. No obstante, cuando fui consciente de ello, lo tomé como un reto adicional. Me gustan los retos.

¿Cómo fueron sus inicios en el sector? ¿Encontró alguna dificultad en este camino?

Pues las encontré todas. Muchas ajenas a mi condición de mujer, y otras adicionales por ese motivo. Cuando yo finalicé la carrera se acababa de emprender la reconversión naval, y no solo no se solicitaban ingenieros navales sino que se despedían. Por tanto, el momento era realmente malo para acceder al sector. Y, adicionalmente, el ser mujer hacía tremendamente complicado emplearse en compañías que ni siquiera imaginaban la posibilidad de que una mujer fuese ingeniera naval. Yo tengo anécdotas de responder a alguna oferta de empleo y contestarme que si llamaba en nombre de mi hermano o de mi marido!!

Mis inicios fueron en el sector naviero, en una empresa pequeña que operaba una flota de varios buques, y fue una experiencia muy interesante y enriquecedora, pero también plagada de anécdotas por ser de algún modo “pionera” como mujer en esos ámbitos.

Tras estos inicios, ¿cuáles considera que han sido los principales hitos a lo largo de su trayectoria profesional?

Pues es que después de la reconversión naval vino la reconversión del sector marítimo, sector totalmente protegido antes de nuestra entrada en la, entonces, CEE, y que fue necesario liberalizar, con lo que se perdieron multitud de empresas y el 90 % de la flota que operaba baja bandea española. La naviera en la que yo trabajaba fue una de las víctimas de ese proceso.

Entonces vino el segundo hito, si quieres llamarlo así, que fue cambiar un poco mi orientación profesional y pasar a la planificación de transportes. Fue en el momento en que España comenzó a recibir cantidades importantes de fondos europeos para dotarse de unas infraestructuras de transporte acordes a las de los países de su entorno: puertos, aeropuertos, terminales, plataformas, … al principio trabajé en una ingeniería y luego en un proyecto empresarial del que formaba parte.

Otro hito fue la dirección de Salvamento Marítimo, pasar del sector privado al ámbito público.

¿Cómo fue su experiencia al frente de la dirección de Salvamento Marítimo? ¿Con qué apoyos contó capitaneando este barco?

Fue una experiencia realmente apasionante. Por una parte por la propia actividad de Salvamento Marítimo es apasionante: preservar la vida humana en la mar y el medioambiente marino, marca una diferencia esencial con otras actividades profesionales o empresariales, por su enfoque marcadamente social .Y por otra parte, porque yo tuve la fortuna de dirigir esta organización en un momento en que hubo un enorme apoyo por parte del Ministerio de Fomento y de la Ministra, Magdalena Alvarez, para dotar a la Sociedad de todos los medios y recursos que pudiera necesitar para hacer su labor en las mejores condiciones.

Gracias a ello fue un periodo fuertemente inversor, para que te hagas una idea durante los años en que dirigí Salvamento, construimos 32 buques de diversos tipos (8 grandes remolcadores de salvamento y lucha contra la contaminación, 4 medianos, las que llamamos guardamares, y 20 salvamares), además de embarcaciones menores que opera la Cruz Roja en convenio con la Sociedad de Salvamento; 3 aviones de salvamento dotados con las últimas tecnologías para la prevención de la contaminación, 8 helicópteros, 6 bases de luchas contra la contaminación y buceo, medios de buceo: campana húmeda, campana seca, complejo de buceo en saturación, robots submarinos,… En definitiva fue una inversión sin precedentes que nos colocó entre los países mejor dotados a nivel internacional. Pero así tenía que ser pues realmente España tiene responsabilidad sobre un espacio marítimo de los más complejos del mundo tanto por su extensión como por las numerosas y diferentes actividades que en él se desarrollan: mercante, pesquera, náutica deportiva y de recreo,…y como bien sabemos todos a diario: la inmigración irregular.

Además del importante apoyo que he mencionado, conté con un equipo de profesionales realmente excepcional, entre los que me gustaría destacar a Jesús Uribe, director de operaciones de la Sociedad, profesional de reconocido prestigio internacional y alma máter de Salvamento Marítimo.

Actualmente es socia directora de Teirlog Ingeniería, ¿qué le impulsó a formar parte de esta iniciativa empresarial?

Realmente Teirlog da continuidad a mi trayectoria profesional y empresarial previa al paréntesis que supuso Salvamento Marítimo. Teirlog es una consultoría e ingeniería de transporte y logistica en que desarrollamos todo tipo de estudios y proyectos en el ámbito del transporte de mercancías, y también de viajeros, por todos los modos: marítimo, ferroviario, por carretera y aéreo. La crisis económica ha afectado duramente a nuestro sector, y como otros colegas, estamos trabajando también fuera de España y desarrollando proyectos muy interesantes, además de en España, en otros países que están haciendo la evolución de sus infraestructuras de transporte que vivimos en España hace 30 o 35 años, es decir, trasladamos nuestra experiencia y know how, convenientemente adaptado a sus realidades, a otros países. Y es muy enriquecedor y gratificante.

El lema del Día Marítimo Mundial de este año es «Empoderando a la mujer en la comunidad marítima», ¿cree que es necesaria una concienciación sobre el rol de la mujer en la comunidad marítima?

Pues creo que si la OMI lo ha elegido es porque hay un sentimiento general en la comunidad marítima de que es conveniente y necesario. La OMI es una organización internacional y, aunque nos pueda parecer que en una parte del mundo, en la que nosotros vivimos, algunas situaciones estén casi superadas, hay otra parte muy importante del mundo en que se viven realidades muy duras para las mujeres, así que el que la OMI tome esta bandera yo no puedo por menos que aplaudirlo. ¡Tampoco en nuestro mundo “occidental” nos sobra!

¿Cómo ha visto evolucionar este papel a lo largo del tiempo?

En nuestro entorno, en nuestro país, de forma muy positiva. Se ha pasado de un sector marítimo con un carácter marcadamente masculino, a una situación de práctica normalidad en la presencia de profesionales mujeres. Por ejemplo, en 2018 se cumplió el 50 aniversario de la creación del Colegio Oficial de Ingenieros Navales, y con este motivo a lo largo del año el COIN organizó numerosos actos. La clausura se celebró en el Instituto de la Ingeniería de España bajo el título “Mujer e Ingeniería Naval”, y en ella participamos desde las primeras mujeres ingenieras navales hasta las más jóvenes, poniendo de manifiesto esta evolución: hoy nadie se extraña de ver a una mujer en un astillero, capitaneando un barco, de práctico de un puerto, o en otros ámbitos de la actividad marítima. En definitiva, nuestro sector es hoy en ese sentido asimilable a cualquier otro, las barreras que todavía tenemos las mujeres no son exclusivas del sector marítimo, sino similares a las de cualquier otro sector.

¿Qué están aportando hoy en día las mujeres al sector marítimo?

Pues lo que aportamos a cualquier ámbito de la vida profesional o personal, nuestra propia visión que puede ser muy diferente de unas a otras pero que significa en torno al 50 % de la población, lo que significa que no se puede prescindir de nosotras porque sería una pérdida de capital humano clave para el desarrollo de la sociedad. Y aunque yo siempre he defendido que profesionalmente no existen diferencias entre hombre y mujeres, sino entre personas, es verdad que, en general, las mujeres aportamos ciertas perspectivas e incluso valores que creo que enriquecen, complementan y mejoran cualquier entorno profesional y empresarial.

Como profesional de amplia trayectoria y experiencia en el sector, ¿considera que hay una recuperación real del mismo? ¿Cuáles cree que son los principales retos futuros que se deben abordar?

En lo que respecta al sector naval creo que sufre la falta de atención que en las últimas décadas se ha prestado en nuestro país a la industria en general y a la nuestra en particular, creo que la crisis de alguna manera ha sacudido la conciencia de los decisores respecto a esto, y que hay determinadas actuaciones dirigidas a intentar invertir la tendencia de desindustrialización de España, para alcanzar un peso del 20 % en el PIB, y esto es no solo positivo sino imprescindible. En cuanto al sector marítimo, nuestra flota mercante no ha conseguido nunca recuperarse del proceso de liberalización de finales de los 80 cuando entramos en la CEE, y su tamaño no guarda proporción alguna con el importante volumen de transporte marítimo que genera nuestra economía. El Registro Especial de Canarias llegó muy tarde, respecto a los países de nuestro entorno, y desde 1992 en que se creó no se ha renovado. Su actualización para dotarle de mayor competitividad y atractivo para armadores nacionales e internacionales, podría ayudar a impulsar el sector naviero. En todo caso creo que al igual que en otros sectores tenemos dos grandes retos por delante: la tecnología y la digitalización, por una parte y el reto medioambiental por otro, y ambos van a marcar el futuro. Para abordar estos retos se necesitan recursos y capacidades de los que no todo nuestro tejido empresarial dispone, derivado, entre otros, de la dimensión empresarial. Por ello el apoyo, impulso y respaldo desde el ámbito público que tiene la responsabilidad de orientar el rumbo de nuestro país con visión de futuro a largo plazo, es imprescindible.

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