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“Fomentar el prestigio y la buena imagen de España en el exterior, supone un apoyo innegable a la industria española de defensa”

El Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada, D. Teodoro E. López Calderón participará en el IV Congreso Marítimo Nacional en la Mesa Redonda “Armada Española del siglo XXI”, con su ponencia “La previsible Armada Española del siglo XXI”. Así, compartirá coloquio con Dª Susana Sarriá Sopeña, presidenta de Navantia.

D. Teodoro E. López Calderón acerca, a través de esta entrevista, al contenido de su participación en el IV Congreso Marítimo Nacional 

¿Cómo se vislumbra el futuro de la Armada a corto y medio plazo a través de los vigentes planes de renovación de la flota?

La confianza depositada por la Armada en la industria nacional ha ayudado a un importante desarrollo de la construcción naval española durante los últimos cuarenta años que ha alcanzado una relevante y competitiva capacidad tecnológica que le permite afrontar el futuro con optimismo.

Este modelo de construcción naval facilita a la Armada unidades versátiles y tecnológicamente avanzadas, que nos permiten hacer frente a las amenazas actuales y futuras, al tiempo que refuerzan, con el empleo de nuestros sistemas, la soberanía en la toma de decisiones estratégicas.

La Armada es consciente de los beneficios que conlleva focalizar el gasto de defensa, en la medida de lo posible, en sistemas que mejor reviertan en la industria nacional. 

En la actualidad nos encontramos inmersos en los grandes programas de la fragata F-110 y el submarino S-80, que entrarán en servicio durante los años 20, así como en otros de menor entidad, pero también fundamentales, como la renovación de los helicópteros navales, en la migración hacia el NH90 como modelo común de las FAS, y la renovación de vehículos de Infantería de Marina. Asimismo, esperamos comenzar en breve con el del nuevo buque de intervención subacuática y rescate de submarinos.

Esto nos presenta un futuro esperanzador de reposición de unidades que se encuentran en el final de su vida útil, como son las fragatas F-80 y los submarinos S-70, y que, sin duda, son las más críticas, ya que son precisamente las que permiten el empleo del resto de las capacidades de la Flota.

Sin embargo, la renovación de la Fuerza es una necesidad permanente, tanto por la vida limitada de sus unidades, como por la necesidad de adaptar sus capacidades al cambiante escenario geopolítico, a lo que en el momento actual se añade el problema causado por la falta de inversión durante los años de crisis, que incidieron negativamente en la ejecución de los objetivos a largo plazo, al retrasar proyectos que ya entonces eran urgentes.

En consecuencia, en los años próximos será necesario continuar la renovación y actualización de capacidades que lleguen al final de su vida útil y sean necesarias para el cumplimiento de nuestra misión.

 ¿Cómo afronta la Armada española la formación de su personal con motivo de esta cuarta revolución industrial en las que nos vemos inmersos?

La cuarta revolución industrial que menciona, que nos permite mediante la aplicación de las nuevas tecnologías la obtención de beneficios y la mejora de la eficiencia, mediante la gestión apropiada de la inmensa cantidad de datos disponibles, nos obliga a afrontar inexcusablemente la transformación digital de la Armada en su conjunto.

En el centro de esta transformación, y como agentes del cambio, se encuentran las personas que componen la Armada. Esto lo enfocamos desde tres perspectivas:

  1. La iniciativa, que está relacionada con lo que cada persona esté dispuesta a transformarse y a ser proactiva, dejando atrás inercias creadas después de años de funcionamiento y procesos de trabajo basados en una organización jerarquizada y piramidal.
  2. El compromiso con la organización, que es fundamental y requiere de una comunicación interna oportuna y transparente.
  3. Por último, un nuevo estilo de liderazgo, orientado a un modelo que fomente el dinamismo y la libertad de acción de todos los subordinados, en búsqueda de un sistema sustentado en profesionales eficaces y responsables de su ámbito de trabajo, y cuyos conocimientos y experiencia puedan ser aprovechables por toda la organización.

Estas consideraciones se están teniendo en cuenta en la revisión de los currículos de la enseñanza de formación, donde además se está promoviendo la incorporación de tecnología e innovación, así como la necesaria potenciación de las disciplinas relacionadas con las tecnologías de la información.

Todo ello nos lleva a una nueva aproximación a la llamada “gestión del talento”, que debe permitirnos, a partir de definiciones de puestos de trabajo adecuadamente detalladas, elegir al personal más idóneo para cada área de nuestra estructura.

A su vez estamos implantando un reciclaje y actualización de conocimientos a mitad de la carrera de oficiales y suboficiales, entre cuyas novedades están la especialización en CIS/TIC y Ciberdefensa.

 ¿Cómo valora el papel exterior de nuestra Armada como garante de nuestra seguridad y como escaparate del desarrollo tecnológico de sus unidades?

La Armada, como componente de las Fuerzas Armadas, es una herramienta del Estado que aporta a la Fuerza Conjunta las capacidades de planeamiento y la ejecución de operaciones marítimas, y, cuando así se requiere, el apoyo a las actividades de otros organismos del Estado en el espacio marítimo.

El papel de la Armada en el exterior, como el del resto de las Fuerzas Armadas, es tradicionalmente valorado de manera muy favorable por nuestra sociedad, que entiende la importancia del compromiso y la cooperación de nuestro país con nuestros aliados y con las organizaciones internacionales de seguridad y defensa a las que pertenecemos, por el incremento de nuestra propia seguridad y la de nuestros aliados y amigos que conlleva, así como su efecto beneficioso para la paz y seguridad mundial. Como parte de este compromiso participamos en operaciones, tanto en nuestras aguas próximas, como en donde los intereses de España lo requieren.

En la actualidad, además de en la vigilancia y seguridad de nuestros espacios marítimos y aéreo, tenemos unidades de la Armada participando en una operación y en agrupaciones permanentes de la OTAN, en operaciones y misiones de adiestramiento de la Unión Europea, en coaliciones multinacionales y en distintas actividades de seguridad cooperativa para apoyar a países amigos, etc.

Toda esta actividad se desarrolla en ocasiones en zonas alejadas, pero habitualmente se centra en las principales líneas de comunicación marítimas para nuestros intereses, como son el Mediterráneo, el Golfo de Adén, el Golfo de Guinea y el África occidental. Estos esfuerzos contribuyen a crear un necesario entorno de seguridad y estabilidad.

Además, al implicar la presencia de unidades en diversos lugares del mundo, el buen hacer y adiestramiento de las dotaciones, unido a unidades con la tecnología adecuada para hacer frente a los retos actuales, fomentan indudablemente el prestigio y la buena imagen de España en el exterior, lo que supone un apoyo innegable a la industria española de defensa que expone de esta manera sus productos en áreas potenciales de negocio. Sirvan como ejemplo los programas navales que se han desarrollado en países como Tailandia, Noruega o Australia.

 ¿Qué espera de este IV Congreso Marítimo Nacional?

Espero que la Armada pueda colaborar con los objetivos del congreso, compartiendo nuestro punto de vista en este importante foro, para así ayudar a completar la visión global necesaria para entender los muchos factores que convergen en el espacio marítimo, de importancia creciente en el panorama geopolítico, y cuya relevancia es fundamental transmitir a nuestra sociedad.

Nuestra aproximación fundamental es que el buen funcionamiento de nuestro sistema económico actual se fundamenta, entre otros, en el uso lícito y libre de nuestros mares. Es en este ámbito marítimo, que engloba no sólo a la mar, sino al litoral con sus espacios aéreos correspondientes y el espacio cibernético, donde la Armada está llamada a garantizar la defensa de España.

 Tal y como nos recuerda nuestra historia en numerosas ocasiones, España no debe dar la espalda a la mar y debe ser consciente de su dimensión marítima y su papel como motor del desarrollo económico del país.

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