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Las mujeres que nos protegen en la mar

A bordo de un buque, formando a cientos de personas o a la escucha de cualquier emergencia. Las mujeres de Salvamento Marítimo trabajan 24/7, durante los 365 días del año, para hacer frente a todas aquellas emergencias que ocurran en la mar. Bajo el lema “Proteger la vida en la mar”, Salvamento Marítimo cumplía 25 años en los que ha cosechado importantes hitos que han dado como resultado una institución de referencia a nivel internacional. A lo largo de estas páginas, algunas de estas mujeres nos relatan su experiencia.

Tras varios años navegando, llegó el momento en el que Evangelina Díaz decidió pisar tierra firme para seguir desempeñando su carrera profesional vinculada al mar. La ahora subjefa del Centro de Coordinación de Salvamento, titulada como marino mercante, llegó a Salvamento Marítimo por casualidad, algo de lo que no se arrepiente y confiesa, le ha brindado muchas satisfacciones. “Es un trabajo muy bonito y todos los que trabajamos aquí estamos súper orgullosos de lo que hacemos”.

Al hablar de su desempeño destaca la importancia de servir a la sociedad, poniéndose en el lugar del otro a la hora de ayudar. “Hay que tener vocación de servicio. Ofrecemos un servicio a la sociedad”, señala. “Cuando recibes una emergencia, realmente te pones en el lugar de la otra persona. En ese sentido, recompensa el saber que has estado ayudando a los compañeros que están en la mar a resolver cualquier incidente”.

Orgullosa de ser una de las personas al frente de un centro que realiza labores de búsqueda y salvamento a nivel internacional, siendo el punto de contacto con el resto de organismos de búsqueda y salvamento fuera de nuestras fronteras, Evangelina afirma que “España está a un nivel muy alto en cuanto a calidad y eficiencia del sistema. Somos uno de los mejores servicios de búsqueda y salvamento a nivel mundial”.

Evangelina Díaz

Una oficina en el mar

Con el mar como emplazamiento y el Punta Salinas como oficina, el capitán de buque, Ana Penela, se embarca cada treinta días a bordo de esta nave, desde la cual se atienden todas las emergencias emitidas desde la torre de salvamento de Tenerife “manteniendo siempre una comunicación fluida sobre todas las actuaciones llevadas a cabo”, indica.

Alerta a todos los incidentes que puedan ocurrir en su ámbito de actuación, Ana confiesa estar de guardia las 24 horas del día. Para este capitán, estar al servicio constante de la emergencia es fundamental. 

“Estoy muy orgullosa de ser capitán y de estar en Salvamento Marítimo. Empecé hace 25 años a navegar y lo lógico para mí era acabar de capitán. Salvamento Marítimo es un sitio especial, porque es un trabajo que te da muchas satisfacciones. El rescatar y ayudar a la gente es un trabajo que tiene una parte muy emocional”, revela.

En su opinión, la templanza y la jerarquía son de vital importancia a la hora de enfrentar los distintos problemas surgidos en la mar. Y coincide, además, en la necesaria vocación para cumplir con estas labores, destacando la falta de marinos en España.

“Es una vida complicada, pasas mucho tiempo fuera, es difícil tener una vida de pareja, tener hijos…pero no por ser mujer, sino por estar embarcados y fuera de casa”.

Ana Penela

La formación, un valor añadido

Además, de todos los recursos y centros de los que dispone Salvamento Marítimo para llevar a cabo sus actividades, la entidad apuesta de forma decidida por la formación continua de los profesionales dedicados al ámbito de la seguridad y el salvamento.
Así, el Centro de Formación Jovellanos, juega un papel fundamental dentro de Sasemar, actuando como carta de presentación para el resto del mundo, en lo que a formación se refiere.

Covadonga Suarez, jefe del servicio de formación de este centro, es una de las personas encargadas de mantenerlo en continuo movimiento, ofreciendo una formación de alta calidad.
Tras haber navegado en la marina mercante durante 8 años, conoció Salvamento marítimo y, particularmente el funcionamiento de los CCS (centros de coordinación). “Me di cuenta de que no era mala opción para quedarse en tierra. Después de enviar mi currículum, me ofrecieron un contrato de interinaje en la torre de Palma de Mallorca y me fui para allá un año. Durante este año preparé y saqué las oposiciones”.

De este cambio, Covadonga valora profundamente el estar en contacto permanentemente con la gente de la profesión. “Cuando te quedas en tierra corres el riesgo de quedar un poco estancado. Aquí, una de las mejores partes es que siempre estás refrescando el contacto y el conocimiento porque los compañeros del sector están continuamente por el centro Jovellanos”.

Catalogado por ella misma como un centro “de referencia de Seguridad Integral en España”, Covadonga valora el centro con una nota muy positiva. “Por la experiencia de la gente y por las infraestructuras e instalaciones de las que disponemos, me atrevería a decir que en Europa somos un centro único”.

Con el objetivo de gestionar el conocimiento y ponerlo a disposición de las nuevas generaciones que van incorporándose a la casa, considera que uno de los mayores retos es estar al día, manteniendo actualizadas las instalaciones y los conocimientos. “Teniendo en cuenta el avance tecnológico que se está produciendo, nosotros tenemos que estar ahí, sin dejar que ningún área quede coja”.

Covadonga Suarez

Empoderando a la mujer en la comunidad marítima

Y si todas tienen algo en común es que forman parte de ese grupo de mujeres que trabaja y conforma parte de la industria marítima, a la que este año la OMI ha dedicado su Día Marítimo Mundial, bajo el lema “Empoderando a la mujer en la comunidad marítima”.

Todas ellas coinciden en la importancia de hacer visible a la mujer marino mercante, fomentando el conocimiento de la profesión, que hoy en día “en España es una gran desconocida”, indica Ana.

En palabras de Covadonga, “hay que hablar a las nuevas generaciones. Entiendo que las profesiones se están igualando, en el sector marítimo también”.

“Creo que la incorporación de la mujer sigue avanzando, en el sector marítimo quizás más despacio que en otros, pero estamos ahí y seguiremos estando”, señala.

Por su parte, Evangelina coincide con sus compañeras en esta falta de visibilidad y conocimiento. “Aunque estamos ahí, todavía no se nos ve. Aunque creo que no es algo particular del sector marítimo. Considero que hay que dar más oportunidades y más visibilidad”.

Este desconocimiento se plantea para las tres como el pilar fundamental a la hora de descubrir una profesión cargada de oportunidades.

“Al ser un sector tan desconocido, tampoco la gente se plantea iniciarse en esos estudios, porque le falta la base para saber qué oportunidades le puede ofrecer”, incide Ana.

Desde el ámbito de la formación, Covadonga reseña que “hay un desconocimiento. Cuando estás desde fuera ves la profesión como un poco atrasada y alejada. Es verdad que el mundo marítimo a nivel tecnológico iba un paso por detrás, pero hoy en día a nivel ingenierías, digitalización, comunicaciones, shipping, logística, etc está avanzando muchísimo. Hay mucho desarrollo, mercados nuevos, nuevas técnicas de digitalización, cosas innovadoras que pueden ser muy atractivas, porque el ámbito marítimo está en un proceso de revolución y hay que estar ahí. El sector se está abriendo y es mucho más grande”.

Por su parte, Evangelina considera haber visto su trabajo valorado, pero opina que el trabajo en la mar es complicado. “Cuando tú decides, por ejemplo, tener familia hay ciertos trabajos en los que debes plantearte hacer un parón, pero eso debe asumirse de forma natural, no puede ser algo negativo que va en detrimento de la carrera profesional de una mujer”, apunta.

“Tiene que haber medidas para potenciar el que una mujer pueda volver a recuperar su puesto una vez se reincorpore al trabajo, después de una baja por maternidad, por ejemplo. Creo que existe vocación, pero al ser unas condiciones laborales muy sacrificadas, buscas tener una compensación”, sentencia.

Tres vivencias, tres formas de pensar, pero con algo en común: su pasión por la mar y la vocación de querer ayudar a los demás. Así se presentan estas mujeres de Salvamento Marítimo, para las cuales la comunidad marítima supone un universo de apasionantes oportunidades, a pesar de los retos que aún quedan por cumplir.

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