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DNV GL da a conocer la herramienta “My Care” en un nuevo seminario virtual del Clúster Marítimo Español

El pasado 28 de mayo, el Clúster Marítimo Español (CME) celebró un nuevo seminario online enfocado a la gestión de los riesgos derivados del COVID19.

Así, durante la presentación del mismo, Federico Esteve, presidente de honor del CME, hizo saber a los presentes que el Clúster ha estado trabajando en un documento recopilatorio de medidas sectoriales para salir de la crisis originada por esta pandemia.

En este documento, llamado “Seguimiento de los efectos del COVID-19 en el sector marítimo español” se describe el impacto del COVID19 en cada sector, en términos de grado de actividad mantenida, disponibilidad y necesidad de medidas de protección, e incidencias en el entorno laboral o en la operativa de organizaciones y empresas.

De la misma forma, señaló que, una vez establecidas todas estas medidas, será durante las próximas semanas cuando las empresas han de ponerse en marcha, retomando su actividad, incluyendo los riesgos de pandemia en sus sistemas de gestión, implantando distancia social y estableciendo los procedimientos de higiene en instalaciones y operaciones.

“Si bien hemos comenzado la desescalada con buenos datos, la realidad es que, tanto el desplazamiento como la vuelta de la rutina del puesto de trabajo físico con las máximas garantías de seguridad frente al contagio son ahora los mayores retos a los que la sociedad se está enfrentando”, indicó.

Tras esta presentación, tomó la palabra Carlos Augusto Navarro Bilbao, responsable de grandes cuentas en DNV GL Business Assurance Iberia, que con su ponencia dio a conocer “My Care”, la herramienta desarrollada por la compañía para evitar al máximo los riesgos de contagio por COVID19 en las empresas del sector marítimo.

Tal y como explicó el representante de DNV GL, este servicio no nace en estos momentos como una oportunidad de negocio, sino que es una evolución de la experiencia acumulada por DNV en las auditorías de gestión de riesgos de infección en los hospitales de Estados Unidos.

Dicha experiencia ha permitido a la compañía de clasificación y certificación tener un bagaje de conocimiento que puede ser exportado a otros sectores de actividad, naciendo así la herramienta “My Care”.

Para Navarro Bilbao, el impacto recibido por el COVID 19 se traduce en cuatro crisis en una. Así, se trata de una crisis de seguridad y salud, de confianza a todos los niveles, de la cadena de suministro y de liquidez.

“Las organizaciones tienen que abordar estas crisis desde un punto de vista de gestión de riesgos y no cortoplacista, sino con medidas de mitigación para cualquier patógeno emergente. En sus sistemas de gestión deben asumir e incluir herramientas que prevengan y mitiguen la probabilidad de aparición de riesgos de infección a futuro, ya que, de volver a pasar, estas crisis volverán a reproducirse”, indicó.

Atendiendo a la crisis de salud, según el ponente, las políticas de seguridad, salud y medioambiente deben ser redefinidas para enfrentar estos nuevos desafíos. Mitigar los riesgos asociados a estos aspectos tiene un impacto directo en la cuenta de resultados y en la reputación de las empresas. Se trata de un aspecto esencial para planificar y adaptarse a la era posterior al COVID19.

Refiriéndose a la crisis de confianza, Navarro Bilbao insistió en la importancia que esta tiene, siendo esencial para asegurar las relaciones deterioradas, perdidas o pospuestas con los clientes.

De la misma forma, volvió a mencionar la confianza, aspecto de vital importancia para afrontar la crisis de la cadena de suministro, asegurando que las relaciones con proveedores y subcontratistas es segura y fiable.

Respecto a la crisis de liquidez, destacó que, cuanta mayor confianza se dé a los organismos financiadores de que otros procesos están controlados para asegurar la continuidad del negocio, más fácilmente será el acceso a la financiación.

“My Care”

“My Care”, la herramienta presentada por Carlos Augusto Navarro, se estructura en 6 macrobolques: Gobierno, Estrategias, Comunicación, Parte operativa, Análisis de datos y Mejora continua; permitiendo una evolución desde un estadio inicial a uno excelente.

Primero se deben evaluar las capacidades para gestionar y mitigar el riesgo, este baremo depende del grado de madurez que se tenga. A continuación, se debe aportar seguridad al cliente, contando con un sistema suficientemente robusto que permita continuar, iniciar, reiniciar o captar negocio.
Con todo ello, se pretende es involucrar a los clientes en una nueva normalidad que ha venido para quedarse.
Lo siguiente importante es actuar, revaluar y volver a actuar, es decir, someter este sistema a una mejora continua.

“Aunque se oye hablar de COVID free, eso es tremendamente pretencioso, porque nadie puede asegurar que estemos limpios de COVID en ningún momento, por muchas medidas que se tomen. Lo que se trata es de mitigar al máximo, ese riesgo de infección”, puntualizó.

“Cuando una organización adopta estas medidas –prosiguió- tiene tres grandes líneas de beneficio. Por una parte, evaluar el cumplimiento y madurez de la empresa respecto al riesgo de infección. Por otro lado, aprovechar esta respuesta al COVID19 para adaptar el negocio al entorno posterior. Y, en última instancia, como beneficio colateral, se pretende recuperar la confianza de todas las partes relevantes”.

Fundamentos del modelo de madurez

Como referenció Navarro Bilbao, la herramienta presentada ofrece la posibilidad de evolucionar y madurar con el tiempo, permitiendo a las empresas proponerse retos y superar niveles. Así, cuenta con una escala que abarca del nivel 1 al 5. “En este momento sólo se puede llegar hasta el nivel 3, porque los niveles 4 y 5 están sujetos a otros condicionantes, como puede ser el sistema de vacunas, por ejemplo”, acalaró.

Tal y como describió el experto, una vez que se está en la evaluación, se tiene como output un informe, que se tiene que someter a revisión técnica y se envía posteriormente al cliente. En dicho informe se detallan oportunidades de mejora o aspectos considerados destacables, entre otros.

Además, también se entrega una declaración de cumplimiento y un distintivo de uso de la herramienta, que irá vinculado a un código QR sobre un soporte blockchain, asegurando su inmutabilidad y fiabilidad. Cualquier persona interesada, escaneando el QR podrá ver en qué ha consistido el ejercicio y lo que meritoriamente ha obtenido la organización.

“Hay un recorrido que no es de un solo impacto, sino que puede ser a futuro, si así se desea. No se exige que se tengan que hacer revisiones con una periodicidad trimestral o anual, es un sistema más abierto, basado en la confianza y la robustez de los procesos para controlar la mitigación”, dejó claro el representante de DNV GL.

Aplicación en el entorno marítimo

Según Navarro Bilbao, el sector marítimo es uno de los más activos. Debido a su especial complejidad, se deben maximizar las medidas de prevención, no solo de definición, sino de control y seguimiento que se apliquen. “Lo bueno de estos ejercicios es identificar en el análisis de riesgos cuáles son las zonas y los procesos que pueden implicar mayor riesgo de contagio, en función de la infraestructura, de la organización y de los procesos que se tengan definidos”.

“Es un sector en el que la metodología de esta herramienta encaja perfectamente, porque cuanto mayores son los riesgos que nos encontremos en el proceso a evaluar, más se pone en valor la potencia de la herramienta”, continuó explicando.

Al final de la evaluación realizada DNV GL entrega una marca de reconocimiento y un cóidgo QR a medida para cada empresa evaluada. Todo ello aportará la información de la evaluación realizada dentro de la confidencialidad pertinente.

En España la primera evaluación satisfactoria se ha realizado en Astander.

Operativa práctica

La check list de evaluación consiste en preguntas abiertas al debate, que aportan inquietud, curiosidad y valor para la empresa respecto a sus sistemas de gestión.

Este debate abre oportunidades de reflexión y mejoras del sistema. Entre otros asuntos, puede ayudar a separar turnos, suministros, zonas, interactuar con las partes interesadas, etc, en aras de lograr ese objetivo deseado de cero infecciones. Invita a emular las mejores prácticas.

“Cuando se establezca un sistema de prevención de infecciones, es importante no hacerlo burocrático, ni para cumplir, sino que parta de un análisis de riesgos y que si hay que establecer un procedimiento sea para mitigar la probabilidad del riesgo asociado que se quiera controlar”, recalcó Carlos Augusto Navarro.

Finalizando con su exposición, el representante de DNV GL invitó a las empresas a repensar las políticas y los sistemas de seguridad y salud laboral, así como ser autocríticos para impulsar el desempeño de la nueva normalidad.

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