Legislar y cumplir lo legislado

El Foro de deconstrucción ha vuelto a reunir, un año más, a los principales agentes del sector. De nuevo hemos escuchado conceptos como economía circular o cadena de valor. Pero por más que nos suenen repetidos, el futuro inmediato del sector de los residuos debe pasar obligatoriamente por ellos.

En este sentido, el protocolo de gestión de RCDs de la Unión Europa, presentado en una conferencia en Madrid, es un paso muy importante para que vayamos hacia una verdadera economía circular.

Como suele suceder en estos casos, los objetivos son ambiciosos: pasar del 25% de residuos reutilizados en construcción a un 70% en 2020, meta que genera escepticismo en el sector. Como recordaba Ricardo Cortés, director técnico de Seopan en el propio Foro de demolición, no vale con legislar y tener leyes que obliguen a actuar de una determinad manera; hay que hacer que además, estas leyes se cumplan.

Nos topamos con problemas conocidos. La actividad descontrolada y la ausencia de mecanismos que lo impidan, por un lado, y de incentivos que fomenten una correcta (y legal) gestión de los residuos. En ningún modo puede tratarse de quimera cuando en países europeos, principalmente en los países bajos, el ratio de rcds es muy superior al nuestro, superando ese objetivo que en el caso español vemos imposible de cumplir.

Como explicaban los representantes europeos en la presentación del protocolo, existen además razones económicas para luchar por una correcta gestión de residuos, ya que el ahorro estimado sería de 7.500 millones de euros.

Iniciativas como el Protocolo son importantes por lo que suponen para el medio y largo y plazo en cuanto a directrices y objetivos dentro del ámbito de la gestión de residuos, pero es necesario que esto se traduzca en control e incentivos para su cumplimiento. En España tenemos una larga tradición de leyes que “nacen muertas” debido a la imposibilidad de su cumplimiento –la Ley de Morosidad es paradigmática en este sentido-. Este protocolo no puede convertirse en un más.

Una de las principales denuncias del sector es que sale más rentable “hacer las cosas mal que bien”. En este sentido resulta fundamental la labor de asociaciones, muy importante en la elaboración de protocolos como este, en la elaboración de normativa y en la persecución de las malas prácticas.

Como se concluía en el Foro de deconstrucción, la economía circular requiere de un trabajo conjunto. Pero en esta ecuación, la voluntad y la acción por parte de la Administración son fundamentales.

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