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Renewables 2019 Global Status Report

La energía renovable abastece cada vez más al mundo, pero el inestable panorama de las políticas relacionadas con este sector frena su posible contribución la reducción de emisiones de carbono y el cumplimiento de los objetivos climáticos y de desarrollo, según el informe Renewables 2019 Global Status Report publicado por la organización internacional REN21.
El informe, que analiza el estatus mundial de las energías renovables, confirma que la capacidad eléctrica renovable instalada superó en 2018 a la generada por la energía nuclear y los combustibles fósiles combinados, por cuarto año consecutivo. Solo la energía solar fotovoltaica sumó 100 gigavatios (GW) en 2018, suficiente como para cumplir con el 25% de la demanda de electricidad en Francia.
Pero la falta de políticas ambiciosas y sostenidas para impulsar la descarbonización en los sectores de calor, frío y transporte se traduce en que los países no están maximizando los beneficios de la transición para su población, incluida la seguridad energética y una mejor calidad del aire

«Un avance clave podría ocurrir si los países eliminaran los subsidios a los combustibles fósiles, que impulsan un tipo de energía perjudicial para el sistema y la población», sostiene Rana Adib, Secretaria Ejecutiva, REN21.

Poner en marcha marcos normativos ambiciosos es fundamental para crear condiciones favorables y competitivas. Ellos permiten que las energías renovables crezcan y desplacen combustibles no sólo más caros sino también con mayor emisión de carbono. Alrededor de 40 países han emprendido algún tipo de reforma en los subsidios a los combustibles fósiles desde 2015, pero estos subsidios continúan existiendo en más de 112 países en 2017, y al menos 73 países proporcionaron subsidios de más de 100 millones de dólares cada uno. El total estimado de subsidios destinados a los combustibles fósiles a nivel global fue de 300.000 millones de dólares en 2017, lo que revela un aumento del 11% con respecto a 2016.

El informe revela:

  • La energía solar fotovoltaica y la eólica son ahora las dos tendencias principales en el sector eléctrico. Más de 90 países tenían más de 1 GW de capacidad eléctrica de energía renovable instalada mientras que 30 países tenían más de 10 GW. Al menos nueve países generaron más del 20% de su electricidad con energía solar fotovoltaica y eólica (Dinamarca, Uruguay, Irlanda, Alemania, Portugal, España, Grecia, Reino Unido y Honduras).
  • La incorporación de la energía renovable ya no depende de solo unos países. En 2018, el despliegue global de energías renovables mantuvo un ritmo constante en general, aunque ligeramente superior en la Unión Europea. En contraste, las nuevas instalaciones puestas en marcha y la inversión en China han disminuido, en comparación con el año anterior. Esto demuestra que la energía renovable es una fuerza motriz global y poderosa.
  • Las ciudades han mostrado señales de ser fuertes impulsoras para el despliegue de la energía renovable, adoptando algunos de los objetivos más ambiciosos para las energías renovables a nivel mundial. En numerosos casos, estos compromisos y acciones han superado las iniciativas nacionales y regionales. Desde Nairobi (Kenia) y Dar es Salaam (Tanzania), hasta Auckland (Nueva Zelanda) y Seattle (EEUU), pasando por Estocolmo (Suecia), más de 100 ciudades alrededor del mundo utilizan actualmente al menos un 70% de electricidad renovable, y 50 ciudades establecieron objetivos de energía renovable que cubren sus necesidades de energía eléctrica, calor, frío y transporte.

Existe una gran oportunidad para que los países impulsen la expansión de la transición energética a los sectores de calor, frío y transporte. Las energías renovables suministran más del 26% de la electricidad global, sin embargo, solo proporcionan el 10% de la energía utilizada para calor, frío, y un poco más del 3% para el transporte. Este desequilibrio entre los sectores energéticos se debe, en gran parte, a un apoyo insuficiente o inconsistente a las políticas destinadas a este tema. El número de países con una política de renovables para el sector de calor disminuyó en 2018.
Pese a la falta de apoyo, se han implementado iniciativas relevantes en todos los sectores. Los biocarburantes sostenibles son un ejemplo de ello en el sector del transporte. También los vehículos eléctricos y las políticas de consumo de combustible implementadas, ya que reducen la dependencia general de los combustibles fósiles en el sector. Las políticas ambiciosas, como el mandato de mezcla de etanol del 27% en Brasil y el Programa de Estándar de Combustible de Bajo Carbono de California en EEUU, demuestran la contribución de las energías renovables al sector del transporte. Las políticas de los sectores de calor y frío, por otro lado, incluyen códigos de energía para la construcción, incentivos y reglamentación. Estrategias como la fijación de precios del carbono continúan sin ser plenamente utilizadas. A finales de 2018, solo 44 gobiernos nacionales, 21 estados / provincias y 7 ciudades habían implementado políticas de precios del carbono, que cubrían solo el 13% de las emisiones globales de CO2.
«Dado que los países necesitan implementar metas climáticas más ambiciosas en 2020, este informe muestra que hay una gran variedad de oportunidades para incrementar la acción y mejorar la vida de las personas al extender los beneficios de la transición energética a toda la economía», explica el presidente de REN21, Arthouros Zervos.

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