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La regulación obsoleta de la red eléctrica, freno de la transición energética en Europa y España

Cada día la población está más concienciada sobre el impacto que tienen las fuentes de energía en la lucha contra el cambio climático. Este interés también ha llegado a las instituciones gubernamentales, que están poniéndose al día en materia de regulación. Por ejemplo, en junio de 2018, la UE acordó fijar como objetivo vinculante que el 32% de la energía consumida en 2030 proceda de energías renovables. En España, por su parte, se aprobó en abril el Real Decreto 244/2019 por el que se regulan las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica en la región.
Pese a los avances, las políticas gubernamentales que se están llevando a cabo no son suficientes para cumplir los objetivos y llevar a cabo una óptima transición energética. Según el documento elaborado por Eaton y la Asociación de Energías Renovables (REA, por sus siglas en inglés), Desarrollo de la flexibilidad: nueva piedra angular de la red eléctrica, se necesitan medidas que brinden seguridad regulatoria para estimular la inversión privada en las llamadas tecnologías de flexibilidad, innovaciones que permitan el desarrollo de infraestructuras inteligentes, el despliegue masivo de generación distribuida, el almacenamiento de energía en todo tipo de escalas y una gestión óptima de la demanda.
La demanda de electricidad siempre ha oscilado según las estaciones, el clima y la hora del día. Como resultado del crecimiento de energías renovables como la solar o la eólica, el suministro de electricidad también será cada vez más variable. Para evitar un mayor coste del sistema, la flexibilidad debe convertirse en la nueva piedra angular de la red. Las tecnologías y los modelos de negocio que promueven esta realidad pueden ayudar a suavizar esta fluctuación, por ejemplo, al alinear los picos de demanda con los picos en el suministro de energía eólica y solar.
Las regulaciones de la red y del mercado eléctrico actuales no son capaces de responder a estas demandas y los requisitos de acceso al mercado favorecen a las grandes centrales de combustibles fósiles y centrales nucleares. En este sentido, el retraso en la introducción de las fuentes renovables está frenando la transición energética.
“El mercado eléctrico posee deficiencias que se pueden subsanar si todas las partes implicadas, es decir, entidades públicas y empresas privadas, ponen de su parte para lograrlo. El primer paso para lograrlo es hacer un análisis de la legislación vigente y establecer pautas a seguir para mejorarla y, así, hacer evolucionar el sector de una manera óptima”, explica José Antonio Afonso, responsable del segmento Commercial Building en Eaton España.

Una hoja de ruta para la transición energética
El documento elaborado por Eaton y la REA recoge una serie de deficiencias que se podrían corregir con medidas regulatorias de impacto positivo inmediato. Las más importantes son:
• Mercados de flexibilidad débiles o inexistentes: los mercados de flexibilidad profunda y líquida son un requisito previo esencial para brindar seguridad a los inversores sobre su liquidez. A nivel europeo, en los países en los que existen este tipo de mercados se tiende a proporcionar visibilidad a corto plazo, un error que no hace más que poner freno a la transición energética. Sobre esto, la reforma es necesaria para proporcionar una liquidez predecible en el largo plazo, por ejemplo, a través de una combinación de contratos plurianuales y subastas anuales que se garantizarán durante varios años.
• Acceso desigual a servicios auxiliares y mercados de capacidad: cada vez más, la electricidad está siendo suministrada y administrada mediante tecnologías innovadoras – desde energía eólica y solar descentralizada, y hasta baterías y cargadores inteligentes de vehículos eléctricos (VE) – que trabajan junto con plantas eléctricas centralizadas. Todos estos recursos deben competir en igualdad de condiciones, incluso en mercados equilibrados. La regulación actual de la red eléctrica en la mayoría de los países europeos favorece los activos de generación centralizada, dificultando que toda la tecnología de flexibilidad compita en las mismas condiciones, más aún si se trata de una empresa pequeña.
• Necesidad de cargadores de VE inteligentes y bidireccionales: los cargadores de vehículos eléctricos inteligentes serán esenciales para integrar las energías renovables al cambiar la demanda máxima a los momentos de mayor suministro. La carga inteligente también reduciría el coste del sistema derivado de añadir nuevos VE, por ejemplo, evitando la necesidad de actualizaciones locales de la red, y la capacidad de generación de nueva creación para satisfacer la mayor demanda de electricidad relacionada con estos vehículos. Sin embargo, la actual regulación europea se centra en la cantidad de cargadores, en lugar de en su flexibilidad: no hay ningún requisito para que la carga de VE sea «inteligente».
• Necesidad de medidores inteligentes y precios dinámicos para el consumidor: las tarifas dinámicas ofrecen incentivos financieros para que los consumidores adapten su consumo y su gasto en función del mercado. De esta manera, países y compañías pueden rastrear los precios de la energía y asesorar con tiempo a los clientes para que tengan en cuenta precios y consumos durante picos de demanda, mejorando así la gestión. En España, por ejemplo, acompañar esta medida con un sistema de autoconsumo permitiría a las personas ahorrar a la par que cambian su modelo de abastecimiento hacia uno basado en energías renovables.
“Pese a que los países nórdicos van por delante en la regulación y políticas gubernamentales que fomentan la inversión privada en sistemas de energía inteligentes y flexibles, España está luchando por situarse a la cabeza en materia de sostenibilidad y soluciones renovables gracias a las políticas gubernamentales que buscan aprovechar los recursos naturales del país. Además de continuar incorporando normativa estatal y autonómica para favorecer la transición energética, la industria debe ver estas condiciones como una oportunidad de invertir y hacer crecer su negocio. A fin de cuentas, la energía renovable es el futuro, y es momento de abrazar un consumo sostenible ya no solo por el bien económico o para ayudar a la consecución de los objetivos fijados por la UE, sino también por el bien del planeta”, indica José Antonio Afonso desde Eaton.

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