¿Cambiará el futuro de la energía esta pandemia?

La pandemia del coronavirus parece estar cambiándolo todo, incluso puede que cambie el futuro de la energía, o al menos así se lo plantea el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) sobre la energía en el mundo, World Energy Outlook 2020. Según el estudio, la respuesta a la crisis que ha provocado la Covid-19 puede remodelar el futuro de la energía.

El informe ofrece una visión integral de cómo podría desarrollarse el sistema energético mundial en las próximas décadas. Como las circunstancias excepcionales de este año requieren un enfoque excepcional, se explora en detalle el impacto de la pandemia y las acciones a corto plazo que podrían acelerar las transiciones hacia la descarbonización energética. No obstante, mantiene sus habituales horizontes de modelización a largo plazo.

El World Energy Outlook 2020 se centra en el periodo fundamental de los próximos 10 años, explorando diferentes vías para salir de la crisis. De su impacto predice que la demanda mundial de energía se reducirá en un 5% este año, las emisiones de CO2 relacionadas con la energía en un 7% y la inversión en un 18%. Por otro lado, plantea cuatro escenarios posibles en los que se podría desarrollar el sector energético:

• El escenario de políticas declaradas (STEPS), en el que la pandemia se controla gradualmente en 2021 y la economía global vuelve a los niveles anteriores a la crisis el mismo año. Este es el más optimista y refleja las actuales intenciones y objetivos políticos, en la medida en que estén respaldados por medidas detalladas para su realización.
• El Escenario de Recuperación Demorada (DRS) está diseñado con los mismos supuestos de política que en los STEPS, pero en un contexto de pandemia prolongada, que causa un daño duradero a las perspectivas económicas. La economía global regresa a su tamaño anterior a la crisis no antes de 2023, y la pandemia marca el comienzo de una década con la tasa más baja de crecimiento de la demanda de energía desde la década de 1930.
• En el Escenario de Desarrollo Sostenible (SDS), un aumento en las políticas e inversiones de energía limpia encamina al sistema energético para alcanzar los objetivos de energía sostenible en su totalidad, incluido el Acuerdo de París, el acceso a la energía y los objetivos de calidad del aire. Los supuestos sobre salud pública y economía son los mismos que en el los escenarios anteriores.
• El último escenario amplía el análisis del escenario SDS, planteando el supuesto de emisiones netas cero para 2050 (NZE2050). Un número creciente de países y empresas tiene como objetivo las emisiones netas cero, generalmente para mediados de siglo, como es el caso de la propia Unión Europea. Todo esto se logra en la SDS, lo que pone las emisiones globales en camino hacia cero neto para 2070. El NZE2050 incluye el primer modelo detallado de la AIE de lo que se necesitaría en los próximos diez años para conseguir emisiones globales de CO2 en el camino hacia cero neto para 2050 .

En el escenario de políticas declaradas, la demanda mundial de energía se recupera a su nivel anterior a la crisis a principios de 2023. Sin embargo, esto no sucede hasta 2025 en el caso de una pandemia prolongada y una recesión más profunda, como se muestra en el escenario de recuperación retrasada. El crecimiento más lento de la demanda reduce las perspectivas de los precios del petróleo y el gas en comparación con las tendencias anteriores a la crisis. Pero las grandes caídas en la inversión aumentan el riesgo de volatilidad futura del mercado.

Otro aspecto destacado en el informe es que las energías renovables toman un papel protagonista en todos los escenarios expuestos, y en particular la solar. Las políticas de apoyo y las tecnologías que maduran están permitiendo un acceso muy barato al capital en los principales mercados. La energía solar fotovoltaica es ahora consistentemente más barata que las nuevas plantas de energía alimentadas con carbón o gas en la mayoría de los países, y los proyectos solares están ofreciendo algunos de los costes de electricidad más bajos jamás vistos. En el escenario de políticas declaradas, las energías renovables satisfacen el 80% del crecimiento de la demanda mundial de electricidad durante la próxima década. La energía hidroeléctrica sigue siendo la mayor fuente renovable, pero la energía solar es la principal fuente de crecimiento, seguida de la energía eólica terrestre y marina. «La energía solar se convertirá en el nuevo rey de los mercados eléctricos del mundo. Según la configuración de las políticas de hoy, está en camino de establecer nuevos récords de implementación cada año después de 2022”, explica Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE. «Si los gobiernos y los inversores intensifican sus esfuerzos de energía limpia de acuerdo con nuestro Escenario de Desarrollo Sostenible , el crecimiento tanto de la energía solar como de la eólica sería aún más espectacular y muy alentador para superar el desafío climático mundial».
El informe de este año muestra que el fuerte crecimiento de las energías renovables debe ir acompañado de una sólida inversión en redes eléctricas. Sin una inversión suficiente, las redes serán un eslabón débil en la transformación del sector energético, con implicaciones para la confiabilidad y seguridad del suministro eléctrico.

Combustibles fósiles
Los combustibles fósiles tendrán que afrontar diversos desafíos y de gran calado. En el caso del carbón, su demanda no recuperará los niveles previos a la crisis, según el escenario de políticas declaradas, y su participación en la combinación energética de 2040 cae por debajo del 20%, por primera vez, desde la Revolución Industrial. En cambio, la demanda de gas natural crece significativamente, principalmente en Asia, mientras que el petróleo sigue siendo vulnerable a las principales incertidumbres económicas derivadas de la pandemia. Tanto es así, que Birol afirma que «la era del crecimiento de la demanda mundial de petróleo llegará a su fin en la próxima década». No obstante, el experto aclara que “sin un gran cambio en las políticas gubernamentales, no hay señales de un rápido declive. Según la configuración de políticas de hoy, un repunte económico global pronto haría que la demanda de petróleo volviera a los niveles anteriores a la crisis».

Castigo a los vulnerables
Como suele pasar en todas las grandes crisis y catástrofes, los peores efectos se sentirán entre los más vulnerables. La pandemia ha revertido varios años de descensos en el número de personas en África subsahariana sin acceso a la electricidad. Y un aumento en los niveles de pobreza puede haber hecho que los servicios básicos de electricidad sean inasequibles para más de 100 millones de personas en todo el mundo que tenían conexiones eléctricas.

En cuanto a las emisiones contaminantes, el informe es un poco más halagüeño, pues prevé que estas se recuperen de forma global más lentamente que después de la crisis financiera de 2008/9. Aún así advierte que el mundo todavía está muy lejos de una recuperación sostenible. Y la AIE plantea una solución: un cambio radical en la inversión en energía limpia ofrece una forma de impulsar el crecimiento económico, crear empleos y reducir las emisiones. Este enfoque aún no ha aparecido de manera prominente en los planes propuestos hasta la fecha, excepto en la Unión Europea, el Reino Unido, Canadá, Corea, Nueva Zelanda y unos pocos países más.
En el Escenario de Desarrollo Sostenible, que muestra cómo encaminar al mundo hacia la consecución de los objetivos de energía sostenible en su totalidad, la implementación completa del Plan de Recuperación Sostenible de la AIE lleva a la economía energética global por un camino diferente después de la crisis. Además del rápido crecimiento de las tecnologías de energía solar, eólica y de eficiencia energética, la próxima década alumbrará una gran ampliación de la captura, utilización y almacenamiento de hidrógeno y carbono, y un nuevo impulso detrás de la energía nuclear. “A pesar de una caída récord en las emisiones globales este año, el mundo está lejos de hacer lo suficiente para ponerlas en un declive decisivo. La recesión económica ha suprimido temporalmente las emisiones, pero el bajo crecimiento económico no es una estrategia de bajas emisiones, es una estrategia que solo serviría para empobrecer aún más a las poblaciones más vulnerables del mundo ”, comenta Birol. “Solo cambios estructurales más rápidos en la forma en que producimos y consumimos energía pueden romper la tendencia de las emisiones para siempre. Los gobiernos tienen la capacidad y la responsabilidad de tomar acciones decisivas para acelerar las transiciones de energía limpia y poner al mundo en el camino de alcanzar nuestros objetivos climáticos, incluidas las emisiones netas cero», concluye. Una parte importante de esos esfuerzos tendría que concentrarse en reducir las emisiones de la infraestructura energética existente, como plantas de carbón, acerías y fábricas de cemento. De lo contrario, los objetivos climáticos internacionales no se podrán alcanzar, independientemente de las acciones en otras áreas.

A pesar de estos importantes desafíos, el informe plantea la visión de un mundo con cero emisiones netas cada cada vez más enfocado. El ambicioso camino trazado en el Escenario de Desarrollo Sostenible se basa en que los países y las empresas alcancen sus objetivos anunciados de cero emisiones netas a tiempo y en su totalidad, lo que llevará al mundo entero a cero neto para 2070. Alcanzar ese punto dos décadas antes, como en el escenario de Emisiones Netas Cero para 2050 , exigiría un conjunto de acciones adicionales dramáticas durante los próximos 10 años. Lograr una reducción de alrededor del 40% en las emisiones para 2030 requiere, por ejemplo, que las fuentes de bajas emisiones proporcionen casi el 75% de la generación de electricidad mundial en 2030, frente a menos del 40% en 2019, y que más del 50% de los coches vendidos en todo el mundo en 2030 fuesen eléctricos, frente al 2,5% en 2019. La electrificación, la innovación, los cambios de comportamiento y los beneficios de la eficiencia jugarían un papel importante. Ninguna parte de la economía energética podría quedarse atrás, ya que es poco probable que otra pueda moverse lo suficientemente rápido para compensar la diferencia.

Puede ver la presentación del informe en el siguiente vídeo.
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Sobre José Henríquez

Director de información de TPI.

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