La combinación de piedra y agua en el jardín, un binomio perfecto. Por Fernando Pozuelo

 

_CSL0776wEl jardín es mucho más que la suma de las partes. Es una combinación equilibrada y armónica de los distintos elementos que lo componen y en los que intervienen desde el emplazamiento del espacio hasta las dimensiones, la forma que se quiera dar, los elementos que lo integran así como la iluminación y vegetación más adecuada. Sin embargo, no debemos olvidar una de las piezas angulares de los jardines: el agua.

El agua es un elemento es imprescindible, a la vez que necesario, para el desarrollo de la obra ya que el agua tiene un gran poder integrador en el jardín por su alto poder paisajístico. Por su parte, la piedra en sus distintas formas y combinaciones ofrecen diversas posibilidades decorativas para los espacios exteriores desde delimitar senderos y caminos hasta reducir la erosión del suelo, conservar la humedad del terreno o disminuir la aparición de malas hierbas. Además, existe una amplia gama de tamaños, colores y formas que permiten su incorporación en cualquier entorno.

Así, la grava, gravilla o cantos rodados son algunos ejemplos existentes en el mercado con los que decorar y personalizar los jardines exteriores a la vez que, una vez instaladas, ocultan a la vista las zonas en mal estado del jardín. Otra zona donde las piedras generan un efecto muy atractivo es junto a las fuentes, estanques y cursos de agua. En estos casos las propias piedras, además de decorar, sirven para ocultar las tuberías y otras partes del mecanismo necesario para el funcionamiento de estas infraestructuras hidráulicas.

 

Por otro lado, la incorporación de agua en el jardín genera un sonido propio y flujo de agua que provoca una sensación de tranquilidad para los sentidos además de favorecer la integración absoluta con el medio natural. En ocasiones, se contempla la integración de los flujos naturales de los brotes de agua en las terrazas y jardines como flujos de agua que emergen entre materiales pétreos como si el medio natural creara fuentes y surtidores de forma natural. El uso de materiales pétreos es una elección adecuada en estos casos por su gran resistencia a la humedad, que permite una corriente continua de agua sin que se deterioren ni alteren durante el paso del tiempo.

Sin embargo, el uso del agua en el jardín no debe ser concebido como un derroche. Hoy en día existen recursos que permiten un ahorro importante gracias a diferentes sistemas como la utilización de agua depurada como las utilizadas en los campos de golf, seleccionar especies autóctonas que con la lluvia puedan vivir sin precisar riego alguno, instalación de riego por goteo, contar con alternativas al césped para cubrir el terreno, etc.

El paisajismo es un disciplina que no tiene límites a la imaginación, por ese motivo está abierta a la integración de distintos elementos en el jardín como el agua y la piedra. Un binomio perfecto que genera diseños y, por ende, espacios íntimos y zonas de relax aisladas acústicamente del mundanal ruido.

www.fernandopozuelo.com

 

 

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