¿Cultivos sin suelo? Por Fernando Pozuelo

fernando-pozueloNo es una teoría o una ensoñación que queramos hacer realidad, ni nada más lejos de la realidad. Los cultivos sin suelo existen pero quizás, por el momento, no están teniendo la repercusión que debería aunque se ha comprobado que este sistema ha permitido mejorar muchos de los estándares de calidad de determinados productos.

Pero empecemos por el principio. La hidroponía o agricultura hidropónica es un método utilizado para cultivar plantas usando disoluciones minerales en vez de suelo agrícola. De esta forma, las raíces reciben una solución nutritiva equilibrada disuelta en agua con todos los elementos químicos esenciales para el desarrollo de las plantas que pueden crecer en una solución mineral únicamente, o bien en un medio inerte como arena lavada, grava o perlita, entre muchas otras.

Y si nos remontamos a los orígenes de este tipo de agricultura descubrimos que los aztecas fueron la primera civilización humana en usar los cultivos hidropónicos de forma eficiente. Sin embargo, no fue hasta mediados del siglo XIX que los investigadores en fisiología vegetal descubrieron que las plantas absorben los minerales esenciales por medio de iones inorgánicos disueltos en el agua. En condiciones naturales, el suelo actúa como reserva de nutrientes minerales pero el suelo en sí no es esencial para que la planta crezca. Tanto es así que cuando los nutrientes minerales de la tierra se disuelven en agua, las raíces de la planta son capaces de absorberlos. Y cuando los nutrientes minerales son introducidos dentro del suministro de agua de la planta no se requiere el suelo para que la planta crezca. De esta forma, cualquier planta terrestre puede crecer con hidroponía aunque algunas pueden hacerlo mejor que otras.

Así, esta tipología de cultivos surge principalmente como respuesta a los actuales problemas de suelo existentes, básicamente, en las ciudades. Con este sistema no es necesario disponer de un terreno con sustrato y nutrientes unido al consiguiente cuidado que requiere. En este sentido, existen tres tipos de sustratos: inorgánicos, orgánicos sintéticos. La fibra de coco, la lana de roca, la turba, perlita, vermiculita, geles o espumas son algunos ejemplos.

Si hablamos de ahorro, no cabe duda de que se usa realmente lo necesario, sin exceso y reduce los problemas generados por el suelo, tales como enfermedades, patógenos, acumulación de sales, presencia de malas hierbas, asfixia en suelos muy arcillosos, perdida de agua en suelos muy arenosos o estrés hídrico. En cuanto a términos de gastos, se ahorra un 60% del tiempo de producción con respecto a otros cultivos tradicionales. Por último, el ahorro de espacio es otra de las ventajas de los cultivos hidropónicos.

A día de hoy, esta actividad está alcanzando un gran auge en los países donde las condiciones para la agricultura resultan adversas. Y es que la hidroponía ha avanzado gracias al desarrollo del análisis químico, y lo ha hecho hasta tal punto que muchos la consideran una esperanza para el futuro de la humanidad. En concreto, podría ser una herramienta fundamental para combatir el hambre y la inseguridad alimentaria creciente a consecuencia de la superpoblación.

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