Con brillo en los ojos. Por Marc Daro, especialista en bricolaje y jardinería

aliatgrupn-bajaPodemos ver desde muchos y diferentes ángulos los resultados y los números de esta 45 edición de Iberflora. Muchos pueden ser los diferentes análisis o conclusiones a los que se pueden llegar, dependiendo desde la órbita desde donde se mire. Los simples datos ya hablan por sí solos, 444 firmas expositoras. La espectacular celebración del I Salón del Árbol, el mayor evento comercial nacional dedicado a empresas y profesionales en el ámbito de la arboricultura. Las II Jornadas de Jardinería y Paisajismo, con una gran aceptación. Sin olvidar las múltiples charlas y ponencias que se han desarrollado, con cientos de participantes y la gran afluencia de profesionales de mercados extranjeros. Las instituciones participantes han manifestado su gran apoyo y reconocimiento a los muchos logros de esta edición, desde los ayuntamientos a la Generalitat Valenciana y el Gobierno central a través del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Un grandioso concurso “Maestro Florista Iberflora”, con destacable  participación de floristas y con grandes expertos en el tema a nivel nacional e internacional, entre ellos Rosa Prima, Malima, Royal Flora Holland, Holstein Flowers o Sonnelveld Orchyds. Sin olvidar la sorpresa del centro de jardinería real, montado en la misma feria gracias a AliatGrup, o la gala “La Noche+Verde”, organizada con Jardinarium. Con todo ello el residente de Iberflora, Óscar Calabuig puede estar más que contento. Pero a mí todo eso no me diría nada sin el brillo en los ojos. Me explicaré… En mi época de entrenador, antes de un partido, casi podía adivinar el resultado final. Era simple. Si en los ojos de mis jugadores podía ver un brillo especial, una concentración máxima o una ilusión a flor de piel, ese partido era para nosotros. Mucho deberían luchar los rivales para que se nos escapase. Pues ese brillo especial, diferente, se podía ver en los ojos de los expositores. En los miembros de los equipos de hombres y mujeres, que con especial esmero habían decorado y puesto de largo tantos y tantos stands. Realmente la feria estaba preciosa. Mirabas a izquierda y derecha y se veían espacios corporativos llenos, gente pidiendo información, haciendo negocio. Pero lo más simpático fue el comentario de un amigo del sector: «Por fin colas en los bares a la hora de comer». Ello indicaba que la gente llenaba los bares, que comían rápido para poder ver más expositores y que no se hacían la feria en una mañana para luego ir a la Ciudad de las Ciencias. No había tiempo esta vez, mucho por ver, comentar, descubrir. Había emoción y bullicio en los pasillos, colas en las cafeterías a horas que no era las puntas. La gente no se quería ir antes de tiempo. Las ofertas presentadas por los expositores esta vez han cautivado definitivamente a los compradores. Nos hemos olvidado de todo lo malo, de no tener Gobierno, de la crisis, de los problemas que han hecho no brillar otras ediciones. Los brotes verdes han salido, han llegado y han venido para quedarse. Hemos tomado la decisión de tomar nuestro mando, de buscar productos, ofertas y novedades, para que la próxima primavera nuestro negocio sea el mejor. Sabemos que no va a ser fácil, que nadie nos va a regalar nada, pero qué bonito es escuchar a los vendedores y vendedoras de los fabricantes y comercializadores “la feria nos ha ido muy bien” y que están gratamente sorprendidos. Aún lo mejor es oír a alguna firma que vino de visita y que no quiso o no pudo exponer: «puede que sí hubiésemos tenido que estar». Porque ha sido la de la recuperación total, la de dar alegría al garden y a la jardinería. El mejor negocio que se ha hecho en la feria es que el propio sector vuelva a creer en sí mismo. Ideas novedosas, propuestas de mil colores y olores. Este sector es muy verde, muy productivo y tiene una salud de hierro, y no es por el abono que nos den desde las alturas, sino por el trabajo sacrificado de fabricantes, comercializadores y clientes. Verde es vida, y la próxima primavera 2017 nos espera. Muchos años de éxito a la feria, que está muy viva. Marc Daro, especialista en bricolaje y jardinería