Testigos somos todos

Sabio consejo el de Albert Einstein, allá a principios del siglo XX, cuando decía: Mira dentro de la naturaleza, y entonces comprenderás todo mejor. Razón no le faltaba tampoco en esta ocasión. No en vano, este físico alemán ha sido considerado uno de los más importante del siglo XX. La naturaleza nos habla, nos cuida, nos compaña, nos deleita… Los elementos que la conforman: el suelo, las flores, las plantas, los frutos, los árboles… nos alertan del estado actual de nuestro planeta, y sobre la urgente necesidad de erradicar determinados estilos de vida, de convivir con el planeta y de actuar en su favor. Concebir espacios de naturaleza más amables en las áreas urbanas, respetando el entorno, así como cuidarlos y mantenerlos de forma eficiente, supone un de sobra conocido beneficio social y ambiental.

Tenemos la suerte de trabajar en un sector que trabaja para impulsar el protagonismo las plantas y la naturaleza. Tenemos la suerte de poder asistir a una feria, recién estrenado el otoño, donde los stand corporativos se visten de plantas, flores y llamativos colores. Un espacio donde el arte, la tecnología y la innovación conviven durante tres días. Tenemos la suerte de poder compartir un ambiente de negocio donde agradables fragancias acompañan a todo aquel que acude a esta emblemática cita. La singularidad y atractivo físico de este entorno vestido de naturaleza se alza como una óptima oportunidad para completar una visión general de productos y técnicas actualizadas, a través del testimonio de los profesionales presentes en sus stands.

Iberflora regresa un año más para mostrar su posicionamiento como marco de referencia para el encuentro de todos aquellos que ejercen su actividad en este mundo cada vez más exigente y diversificado de los espacios verdes. La presencia de un buen número de expositores en áreas de referencia (arboricultura, horticultura, jardinería, paisajismo…) promete garantizar al visitante profesional el encuentro con los actores que intervienen en el proceso de creación de un jardín, así como en la intervención y mantenimiento del paisaje. Afán de innovación no falta dentro de este transcendente sector, de reconocido valor cultural, económico y social. Testigos somos todos.

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