Un futuro incierto pero muy abierto. Por Marc Daro

En estos momentos de incertidumbre social y política, nuestras posibilidades de crecimiento e innovación pueden ser ilimitadas. Son horas complicadas de vivir, de experimentar. La saturación del mercado y un consumidor cada vez más profesional, también hacen que cada vez resulte más difícil vender. Pero ante los retos como estos, no debemos dejar de lado la posibilidad de hacer grandes nuestros negocios. No debemos tampoco cerrar posibilidades a la innovación en nuestras tiendas y seguir utilizando las fórmulas del pasado para captar la atención del consumidor de hoy. Nos toca ser valientes, imaginar, probar y experimentar. Necesitamos crear tiendas con personalidad, con alma, con encanto, y con las facilidades y comodidades que la tecnología nos ofrece. Conocer las reglas del juego y adaptarse constantemente al mercado objetivo al que te diriges, nos ayudará a conseguir posicionar nuestra oferta con la mejor imagen, ofreciendo la mejor calidad, opción de surtido y gama a nuestros clientes. Una tienda moderna, abierta a lo que los consumidores puedan necesitar nos posiciona de una manera destacada en el área en donde se encuentra nuestro negocio. Cerrarse a modos tradicionales o deficitarios, como tener nuestras instalaciones sin luz, sin precios, sin fácil acceso al consumidor resulta un error. Tener un lugar anclado en el pasado hace de la experiencia de compra algo poco agradable. Ver no más allá de problemas locales, sin percibir qué puede aportar cada marca, cada producto, es algo que nos limita en nuestra visión de un mercado cada vez más globalizado. Hemos de aprender a compartir lo bueno que el mercado nos puede aportar. ¿Por qué motivo tenemos que ser reacios a poder renovar nuestra oferta, nuestros lineales? ¿Por qué solo vemos el precio de compra y no la forma de poder vender mejor? Esto es algo sin mucho sentido, ya que el consumidor no solo ve el precio. Sin embargo, todavía existen muchos comercios que se basan en el producto y el precio como la base de su negocio. Si queremos ser diferentes, originales, sin ser uno más, demos un servicio de calidad, porque nuestro cliente así lo espera. Hemos de saber encajar en nuestro barrio, en nuestro pueblo. Por desgracia no son muchas las tiendas que se han sabido renovar, dar un paso adelante para ser diferentes y un punto de referencia. Dejar entrar la luz, las nuevas tecnologías, las mejores ofertas para ser un lugar en donde comprar sea una grata experiencia son algunas de las claves. Ser un referente es también ser un punto de partida en nuestra área. Seamos valientes a pesar de estar sumergidos en un mercado cambiante, donde abunda la incertidumbre y donde se cruzan muchas variables. Que ninguna de ellas impida que nuestra oferta y negocio sea una apuesta hacia el futuro. Seamos parte del cambio, parte del futuro. No dejemos pasar las cosas buenas por delante de nosotros sin sentirnos parte de ellas. No es un tren que deberíamos perder, ni tampoco temer. Una mentalidad empresarial de crecimiento permite hacer frente a los nuevos desafíos y salir reforzados de los retos. Trabajar el posicionamiento efectivo de nuestra propuesta comercial, conecta nuestras metas y valores con las de nuestro público. Construir relaciones perdurables con los clientes basadas en la credibilidad y la confianza genera interacciones valiosas. Son ideas básicas a tener en cuenta si queremos evitar que al final el cliente, a corto o medio plazo, no nos sepa reconocer. La cuestión está en ser capaces de ver el “qué será” en lugar de “aquello que pudo ser”. Solo así conseguiremos una experiencia de marca distintiva, relevante, completa y sostenible en el tiempo. Es simple, avanza, crece, sé diferente. Marc Daro, experto en el mercado del bricolaje