La grandeza de la naturaleza vista a través de la geometría. Por Fernando Pozuelo

No hay nada hecho al azar. Todo en la naturaleza está perfectamente medido, incluso el aparente desorden, como el de los árboles de un bosque, se corresponde a secuencias numéricas a distintas fórmulas matemáticas que se repiten millones de veces cada día en el planeta.

Para conocer mejor estos secretos de la naturaleza nos acercamos a un terreno muy familiar, el Real Jardín Botánico de Madrid, en el que se puede disfrutar de un universo que transmite tranquilidad en medio del bullicio del centro de la ciudad. Cada uno de los espacios de este jardín histórico tiene un ritmo diferente de vida y en él se puede disfrutar de una maravillosa colección de bonsáis, de los invernaderos con diferentes especies tropicales y subtropicales como la mimosa sensitiva y decenas de variedades de orquídeas. Además, en el jardín exterior se puede disfrutar una gran colección de especies de todo el mundo como el Taxodium distichum o ciprés de los pantanos, única conífera de hoja caduca capaz de vivir en aguas pantanosas y ejemplares notables de árboles como almeces, robles, cipreses o un monumental olmo del Cáucaso (Zelkova caucasica) que domina el paisaje con su arquitectura de copa en forma de llama.

Este jardín es fuente de emociones todos los días, pero lo que en esta ocasión abre nuestra mente es la exposición temporal Geometría Natural, que reúne una selección de fotografías sobre las diversas formas que podemos encontrar en las plantas, acompañadas de estudios geométricos. Las imágenes, recopiladas por el grupo Enfoque Geométrico, son una lección de geometría y de naturaleza, donde disfrutamos de colores y formas y, especialmente, de las estructuras diversas y asombrosas que la naturaleza es capaz de realizar.

Cada detalle de la naturaleza está encriptado matemáticamente, por lo que tiene sus códigos y sus claves que le dan la razón de ser. Y es modestamente a través de la arquitectura o del paisajismo desde donde reproducimos o nos inspiramos muchas veces esas formas y armonías universales como ocurre con los arcos de las catedrales o las espirales que generan los zarcillos de las plantas que podemos encontrar en la estructura de un túnel. En los jardines, por ejemplo, los paisajistas utilizamos secuencias matemáticas como las de las proporciones áureas y el número phi que tan a menudo vemos en la forma de crecer de muchos vegetales.

Cuando miramos el mundo natural vemos el paralelismo existente entre lo grande y lo pequeño, entre el detalle y la naturaleza en su conjunto. Al final todo está unido por un hilo conductor, una misteriosa armonía de formas y de orden con la que se compone el mundo tan diverso y natural que conocemos. Como ocurre en la física cuántica, materia, energía o estructura son conceptos difusos y que se mezclan. Hay un misterio inherente en observar cómo una planta o un bosque, en su crecimiento aparentemente orgánico o improvisado, responden a formas puras y estructuras numéricas. Como jardinero, pienso a menudo que todo está en la parte y la parte integra al todo. Es como si una planta tuviera el genoma de toda la naturaleza en sí. Resulta increíble poder aplicarlo en nuestros jardines a través de las especies vegetales que utilizamos y de todo lo que construimos. Nos sentimos muy afortunados al poder dedicarnos a este oficio y poder trabajar prácticamente con las hebras que conforman el Universo.

Apreciar cómo la naturaleza crea y adopta múltiples formas de gran belleza nos conecta con ella y también nos coloca en una posición de asombro y humildad respecto al lugar que ocupa la humanidad respecto al resto de la biodiversidad. Deberíamos ser más humildes respecto a la naturaleza, y tendríamos que celebrar la suerte de poder disfrutar de sus extraordinarias formas y sus misterios.

Fernando Pozuelo, paisajista, fundador y director creativo del Grupo Fernando Pozuelo Landscaping Collection

 

 

 

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