La luz en los jardines. Por Daniel Valera

Muchas culturas a lo lago de la historia han utilizado la luz y las sombras en los jardines para crear distintos efectos y sensaciones. Las piedras blancas en los antiguos jardines japoneses por ejemplo, servían de reflejo para la luz de la luna, que invadía todo el espacio en las noches de luna llena. También el agua ha sido utilizada como espejo reflectante, creando interesantes efectos tanto de día como de noche en jardines paisajistas a lo largo de varios siglos. Algunas culturas incluso, han colocado linternas o lámparas de aceite para iluminar accesos, caminos y recorridos a lo largo de sus jardines.

Hoy en día existen dos razones principales por las que desde nuestro estudio insistimos a nuestros clientes sobre la importancia de la luz dentro de nuestros proyectos de paisajismo en jardines particulares. Por un lado se encuentran las cuestiones funcionales como el uso del jardín para distintos fines, o el aumento de la seguridad en la parcela. Por otro lado, la iluminación del jardín puede crear efectos verdaderamente llamativos que darán valor al espacio. Un jardín iluminado no desaparece al caer la noche sino que nos enseñará su otra cara, normalmente una cara mucho más amable y acogedora.

Cuestiones como la cantidad de lúmenes necesarios para iluminar cada rincón, la temperatura de la luz, las ópticas utilizadas en las luminarias o la potencia consumida por el jardín, son cuestiones que deben ser estudiadas por el paisajista y reflejadas en cada proyecto de iluminación exterior. Existen normativas específicas para instalaciones exteriores y debido al continuo contacto con el agua y las distintas inclemencias meteorológicas, el trabajo del proyectista cobra en este caso especial relevancia.

Por norma general los jardines deben contar con una iluminación cálida y bien estructurada. Concretamente, nuestros proyectos cuentan por norma general con una luz indirecta, apostando por espacios acogedores con luces suaves, y tecnología led, que evitará consumos eléctricos excesivos.

El sistema de encendido y apagado de un jardín también debe ser objeto de estudio por parte del paisajista; tener distintas formas de encender y apagar las diferentes luces de un jardín ofrece al usuario un abanico enorme de posibilidades y de efectos para interactuar con la instalación.

Existen además otras herramientas al alcance del paisajista para jugar con la luz y las sombras en el diseño de jardines.  Los elementos de fuego pueden ser una apuesta interesante dentro del jardín, ya sea en forma de hoguera, chimenea, antorcha o velas. La luz que emite el fuego es cálida e intermitente, creando efectos realmente llamativos en los jardines.  El uso de espejos también es una herramienta viable en el exterior.

Texto: Daniel Valera. Dstudio www.dstudio.es @ DstudioDValera

 

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