Los jardines no son solo para el verano. Por Fernando Pozuelo

La imagen que generalmente se tiene de un jardín es la de un tiempo soleado y con temperaturas suaves y cálidas. Tanto la primavera como el verano son las épocas en las que la gente piensa más en disfrutar del espacio de naturaleza, pero la temporada estival no es la única en la que un jardín puede lucir bonito.

Una de las opciones es utilizar plantas y flores que, por sus colores y capacidad para florecer durante el frío, destacan entre los tonos apagados propios de este tiempo.

El empleo de gramíneas, que se amarillean en gran medida por el invierno, crean con esos tonos pajizos una perfecta combinación en conjunción con las cortezas blancas de árboles, tales como el abedul, el árbol de júpiter o el álamo blanco. A su vez, se pueden utilizar diferentes variedades de flores para su contraste, tales como:

– El brezo. Es una de las plantas presentes en los jardines de invierno. Destaca por su resistencia a las bajas temperaturas y por sus flores, que pueden ser entre otros colores de tono púrpura, floreciendo en casi todas las épocas del año, incluido el invierno, y que ofrecen así un aporte cálido al jardín.

– El crocus. Es una planta de la misma familia que el azafrán. Tiene una amplísima variedad de especies, de las cuales algunas florecen en otoño, otras en invierno y las demás en primavera. De este modo el jardín tendrá flores todo el año.

– El crisantemo. Esta planta florece ya con la llegada del otoño y ofrece una gran variedad de colores siendo algunas de tonos vivos que destacan con los tonos neutros del invierno. Además, es resistente y su mantenimiento es sencillo, unas características que la hacen ideal para decorar los jardines cuando llegan las bajas temperaturas.

Igualmente, los tonos blancos destacan frente a una vegetación roja o troncos rojos como el Cornus sanguinea o la Nandina doméstica, que se pone rojiza, o en plantas que den frutos rojos de invierno, tales como el acebo.

De entre las posibilidades para hacer que un jardín luzca en todo su esplendor en pleno invierno, existen además de plantas y flores, técnicas que lo hacen diferente. Un ejemplo de ello es atender a la orografía del terreno. Es posible modificarla para que, con las lluvias, se creen charcos o lagunas que posteriormente se irán filtrando al subsuelo. Estas generan de forma natural balsas de agua que, incluso con un poco más de frío, pueden llegar a congelarse y generar manchas blancas de hielo que destacan con las plantas anteriormente citadas.

A través de la combinación de estas técnicas junto a la correcta elección de las plantas y flores es posible crear un ambiente idóneo para que luzca perfecto en todas las estaciones del año, independientemente de las temperaturas.

http://www.fernandopozuelo.com/

 

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