Tendencias de cara al futuro de la jardinería en Europa

La nueva edición de Flower&garden attraction acogió el pasado 24 de octubre al holandés Frank Van der Heide, que se encargó de impartir una jornada sobre Tendencias de futuro de los Centros de Jardinería de Europa. Durante su exposición, el director de Tuinbranche Nederland trató de aportar su visión sobre el consumidor de hoy —su comportamiento y sus preferencias— y sobre cómo deberían responder a sus necesidades las empresas que deseen abrirse hueco en el mercado de la jardinería.

Un estudio realizado en 2015 aclaraba que mientras, entonces, las compras relacionadas con la jardinería que se realizaban por internet suponían el 19 % del total, para 2020 se preveía que este porcentaje ascendiera hasta un 38 %. De hecho, a día de hoy es fácil comprobar que la previsión es correcta: “Basta con fijarse en empresas como Amazon, que en 2017 realizó 1,3 Billones de ventas de plantas de interior”, afirmaba Van de Heide. Otros estudios realizados en los Países Bajos —como una encuesta que determinaba cuántas veces al día se hacen búsquedas en Google sobre productos relacionados con la jardinería— confirman también la importancia, que el holandés recalcaba, de que proveedores y minoristas aborden esta necesidad de adaptarse al mercado actual.

Y es que las nuevas generaciones nacen ya en un entorno en el que internet y las redes son algo cotidiano, por lo que es importante buscar nuevas formas para llegar a ellos, de manera que puedan valerse del formato web para la mayor cantidad de propósitos posible: desde obtener información hasta realizar compras online. “De la misma forma que existen aplicaciones para el móvil que te informan sobre las calorías que tiene un alimento simplemente sacándole una fotografía, sería interesante que se crease algo similar para plantas”, afirmaba Frank. De hecho, ya existe un proyecto de una app para el cuidado de plantas, que estará disponible para el público en dos años. Online&tech —que así se llamará a aplicación— ofrecerá opciones de calendario y horarios para el cuidado y riego de las plantas, además de todo tipo de información relacionada con la jardinería. “Mucha gente no tiene plantas porque no sabe cómo cuidar de ellas”, confesaba Van de Heide, recalcando la utilidad de aplicaciones de este tipo.

Según el director de Tuinbranche Nederland, con la globalización, hoy en día el mundo se ha vuelto muy pequeño, en el sentido de que es fácil consumir productos procedentes de cualquier parte del planeta. Pero hay que tener en cuenta que la manera de consumir está cambiando. Al contrario que las anteriores, las nuevas generaciones son más partidarias de tener productos solamente mientras les sean de alguna utilidad, y profesionales como Van der Heide han notado que consecuencia de ello es el hecho de que el mercado del alquiler esté más en auge que nunca.

Ejemplos de innovación

Como ejemplo de este incremento en la tendencia al consumo online, Van der Heide hablaba de la promoción de servicios como Amazon Echo, el sistema de comando por voz de Amazon. Al mismo tiempo que mostraba un anuncio de la empresa —en el que un hombre que volvía del dentista era incapaz de entrar en su propia casa porque su asistente virtual no podía comprenderle cuando trataba, sin éxito, de pronunciar correctamente la palabra ‘open’— el holandés afirmaba que este tipo de sistemas será cada vez más utilizado en el futuro y que, por ello, esta empresa sí está encontrando la manera de adaptarse a tiempos más modernos.

Para ofrecer un ejemplo más directamente relacionado con la jardinería, Frank trataba el caso de invernaderos con cultivos que exponen comida orgánica, que se usa a su vez para cocinar los menús que se sirven en los propios eventos. “Todos los productos son puntuados en una lista, en referencia a las características que reúnen —si el producto es local, si se ha obtenido con medios sostenibles, etcétera—. De esta manera el público comienza a tomar conciencia de lo que está consumiendo”, explicaba.

En cuanto al concepto de tener algo solamente mientras se le dé uso, Van de Heide se preguntaba cuándo se podrán usar plantas de segunda mano. “Como hacen en esa empresa que se encarga de recoger pantalones vaqueros usados y rotos”, añadía. “Lo que hacen es cambiárselos al dueño por unos de segunda mano en buenas condiciones. Después, arreglan los pantalones estropeados y los acondicionan para seguir con el proceso de intercambio”.

Van der Heide insistía durante su discurso en la relevancia de adaptar la oferta a los gustos del consumidor. Según él, en lo referente a las suscripciones, es preferible centrarse en lo que se puede abarcar, y dar así a los clientes un trato con el que ganarse su fidelidad, que intentar llegar a tener la mayor cantidad de clientes posible utilizando medios poco o nada personalizados.

Por esta misma necesidad de ofrecer un trato más personalizado al cliente, en las empresas se está recurriendo cada vez más al denominado blurring, que consiste en acondicionar espacios que cumplan con diversas funciones a la vez. Es un nuevo modelo empresarial en el que en el mismo lugar donde se compra ropa, por ejemplo, se ofrece un espacio, unos servicios, un ambiente o un estilo de vida meticulosamente trabajados y estudiados para convencer al cliente y crear un ambiente que le resulte agradable. En estos entornos se analiza constantemente qué es lo que funciona, y se corrige todo lo que sea necesario. “Se consigue mucho más cuando, además del propio producto, se vende ocio o ambiente”, explicaba Van der Heide.

Objetivos bien definidos

Para los centros de jardinería es tan importante que crezca la venta y la producción local como que el cliente esté informado sobre aspectos como “de dónde viene el producto” o “cómo se ha creado”. El término Nimby —siglas en inglés para “no en mi jardín”— se refiere al tipo de público que está, en principio, a favor de productos sostenibles, pero que no están dispuestos a sacrificar su tiempo o la belleza de su jardín para ello. Es este tipo de cliente el que, de acuerdo con la opinión de Van de Heide, necesita estar bien informado para no sentirse abrumado o perdido.

Por todo ello, factores como una buena promoción de la biodiversidad son tan importantes. Tanto como lo es que las empresas proporcionen información sobre aspectos como las condiciones de los trabajadores o los productos; que las conciencias y el compromiso de las empresas sean tan verdes como los productos que venden y que se aprovechen todas las facilidades que ofrecen las redes sociales. “Hay que valerse de la opción online. Pero no solo para vender el producto, sino también interés por el artículo y las circunstancias que lo rodean”, concluía Frank Van der Heide.

 

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