Hacia nuevos sistemas de producción sostenibles

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Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración con el Instituto de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), ha calculado la Huella Ambiental de una red de huertas periurbanas de la ciudad de Zaragoza, teniendo en cuenta todo el ciclo de vida del producto. Las conclusiones muestran que los mayores impactos medioambientales proceden de la cadena de suministro, en concreto, del consumo de combustible, plásticos y electricidad. Estos resultados permiten diseñar intervenciones que optimicen la sostenibilidad de este tipo de sistemas de producción.

Los espacios denominados “periurbanos” son terrenos situados alrededor de las ciudades que no son empleados para desarrollo urbano, pero tampoco se usan para actividades rurales. Utilizarlos para un uso agrícola se ha planteado como una vía de mejora del medioambiente.

En España, las huertas urbanas y periurbanas surgieron como respuesta a situaciones de precariedad. La masiva migración a las ciudades a mediados de los años 50 dio pie a la aparición de las primeras huertas periurbanas en ciudades como Madrid y Barcelona. Actualmente, el creciente interés por el cuidado del medio ambiente, la restauración ecológica, así como el desarrollo y diversificación de la economía local contando con la participación ciudadana, son factores que han impulsado el crecimiento de las huertas periurbanas que en España han pasado de ocupar 15 hectáreas de superficie de cultivo en 2007 a más de 220 en 2015. En este contexto de auge de la agricultura periurbana, surge la necesidad de estudiar la sostenibilidad y los impactos ambientales de estos nuevos sistemas de producción.

Con este objetivo, un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, liderados por Sergio Álvarez y Sara Martínez, de la ETSI de Caminos, Canales Puertos y la ETSI de Montes, Forestal y del Medio Natural, ha participado en un estudio para obtener la Huella Ambiental de una red de huertas periurbanas. El estudio se enmarca en un proyecto coordinado por el Ayuntamiento de Zaragoza que bajo el título “Recuperación medioambiental de espacios periurbanos mediante la intervención en el ecosistema y la agricultura ecológica”, además del cálculo del impacto ambiental, tiene como objetivos activar el sector primario desde la perspectiva de economía local, promover el empleo, revalorizar el patrimonio cultural tradicional y proporcionar productos de “kilómetro 0”.

Para el estudio de la sostenibilidad ambiental de la red de huertas periurbanas se utilizó un indicador multiimpacto propuesto por la Comisión Europea denominado Huella Ambiental que, a diferencia de otros tipos de indicadores de huellas —como la de carbono o la hídrica—, proporciona el comportamiento ambiental de un producto, o de una organización que genera bienes o servicios, a lo largo de todo su ciclo de vida.  La muestra utilizada para el estudio fue una red de siete huertas ecológicas periurbanas situadas en Zaragoza con una superficie cercana a las 133 hectáreas y una producción total previa a destrío de más de 82.000 kg de producto.

El análisis incluyó todas las actividades necesarias para el correcto desarrollo del cultivo, contabilizando tanto los límites organizativos como los límites operacionales. La cuantificación de la Huella Ambiental se llevó a cabo usando el denominado análisis input-output extendido, un nuevo enfoque del conocido método de análisis input-output empleado en el ámbito económico, incorporando efectos medioambientales.

Tras analizar tanto los impactos directos generados por el propio sistema como los indirectos generados por la adquisición de bienes y servicios en la cadena de valor, los resultados mostraron que los impactos producidos en la cadena de suministro representaban aproximadamente el 70% de los impactos medioambientales totales con respecto a las 14 categorías de impacto analizadas a través de la Huella Ambiental y que éstos provenían en su mayor parte del alto consumo en combustible, plásticos y electricidad.

En opinión de Sara Martínez, investigadores del equipo de la UPM, “los resultados obtenidos nos permiten proponer algunas medidas enfocadas a mejorar los impactos medioambientales de los sistemas de producción agrarios. Por ejemplo, promover el uso de plásticos biodegradables, energías renovables y maquinaria con alto rendimiento energético. Además, añade no hay que olvidar que un alto porcentaje de dichos impactos son generados en la cadena de suministro y, por tanto, el origen de los productos y servicios que se compran o contratan también juegan un papel muy importante en la lucha contra la reducción de impactos al medio ambiente”.

Fuente: UPM