Jardines de invierno: habitaciones verdes en las que residir todas las épocas del año


 Durante el invierno, el jardín debe ser concebido como una habitación verde que también se puede disfrutar, a pesar de que esta sea la época más fría y con los días más cortos del año. Para sacar el máximo partido a este espacio, incluso a bajas temperaturas basta con aplicar las técnicas concretas de diseño para generar ambientes confortables y con alto valor estético. “El invierno no es una época residual, hay que saber aprovechar lo que nos aporta esta estación y aprender a disfrutarlo protegidos del frío”, destaca Fernando Pozuelo, paisajista, fundador y director creativo de Fernando Pozuelo Landscaping Collection. Y para ello hay que aplicar técnicas que a nivel de estructura y zonificación permitan su correcto desarrollo. “Se pueden generar jardines de invierno en zonas orientadas al sur por ser más soleadas y estar más protegidas de los vientos”.
Los jardines de invierno están pensados para que no se produzcan demasiadas sombras, de forma que hay muchos árboles de hoja caduda capaces de perderlas durante el otoño para permitir que se filtre el sol a través de la copa generando efectos lumínicos muy interesantes que bañen los troncos. “Es por ello que los troncos de estos jardines cobran vital importancia siendo conveniente destacar especies muy preciadas por su coloración”, señala el paisajista.
Entre las especies más utilizadas están las de corteza blanca o de color claro, como el abedul o el árbol de Júpiter (Lagerstroemia indica) que permiten generar paisajes muy claros y muy luminosos. Junto a ellas se emplean también plantas cuyos troncos y ramas tienen texturas y tonalidades singulares, que pueden contrastar con el resto. “Los cornejos, como el Cornus alba y el Cornus sanguínea, que tienen los tallos de color sangre, propician una combinación entre rojos y blancos que resulta muy interesante”, aclara Pozuelo. Es importante jugar con las plantas que cambian de coloración pasando a ser anaranjadas con el invierno o la salida del otoño, como pueden ser la Nandina doméstica, la Photinia serrulata o el liquidámbar. Enriquecen el espacio plantas que florecen en esta época del año como la calluna y otros brezos, el ciclamen o el pensamiento. El jardín de invierno se puede complementar con la poda de plantas para darles diferentes formas y la plantación de setos siempre verdes que aportan un toque arquitectónico.
Para hacer más agradable la estancia en el exterior se pueden emplear pérgolas bioclimáticas que también permiten disfrutar del jardín, la terraza o la azotea en esta época del año, incluso, por la noche.
Desde el estudio de paisajismo Fernando Pozuelo Landscaping Collection se destaca la capacidad compositiva que puede alcanzar un jardín en invierno si está correctamente diseñado. Además, se puede potenciar su belleza empleando una iluminación que destaque los diferentes recursos empleados.
David Short