Entrevista con Paloma Pérez, secretaria general de Anffe

Cuando los fertilizantes se utilizan de forma racional, premisa profusamente fomentada por la industria de fertilizantes, sus efectos resultan favorables para la fertilidad del suelo y el rendimiento de las cosechas, así como para la salud humana. Partiendo de este hecho, los esfuerzos del sector se centran cada vez más en mejorar la sostenibilidad de las prácticas agrícolas, la apertura hacia la digitalización y la innovación en los productos para de satisfacer de forma eficiente y sostenible las necesidades futuras de alimentos. Sobre este mercado de los fertilizantes nos habla en profundidad Paloma Pérez, secretaria general de Anffe. Un mercado que, tal y como señala, “en el año 2018 ha rondado los 5,1 millones de toneladas, siendo las comunidades autónomas en las que más fertilizantes se consumieron Castilla y León, Andalucía y Aragón. El mercado está compuesto principalmente por los abonos CE (por encima del 90 por cien) y el resto por abonos nacionales, y se sitúa anualmente en el entorno de 5 millones de toneladas de producto”.

¿Cómo camina el sector de Fertilizantes en España?

Las fluctuaciones que se producen anualmente dependen de distintos factores, principalmente de la climatología y de los precios internacionales de los cereales y de los fertilizantes (ambos son commodities y sus precios se determinan principalmente por la situación oferta-demanda a nivel mundial). Cabe destacar que dicha cantidad se mantiene más o menos estable cada año y que las importaciones suponen una parte importante de nuestro mercado.

La industria española se caracteriza por ofrecer productos cada vez más eficientes y de mayor valor añadido, para atender las necesidades de una agricultura en constante avance. En relación con la dependencia externa de los fertilizantes, es fundamental incidir en la importancia de que en nuestro país se pueda contar actualmente con una industria propia, que cuenta con gran prestigio en el mercado internacional.

Las legislaciones medioambientales fijan limitaciones penalizando a las industrias con unos costes añadidos. ¿En qué medida estamos en desventaja con países terceros?

Los países europeos estamos en desventaja en varios sentidos, tanto en lo relativo a la producción de fertilizantes, como en lo relativo a la producción agrícola.

En referencia a la producción de fertilizantes, aparte de los gastos que conlleva a los fabricantes el registro del Reglamento Reach, recientemente la Comisión Europea ha planteado una modificación de las medidas de Comercio de Derechos de Emisión (ETS) y ha impuesto nuevas reducciones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a los productores de amoniaco y fertilizantes nitrogenados, hasta límites que no se pueden lograr, puesto que se opera hoy ya a niveles próximos a su límite tecnológico. Hay que tener además en cuenta que las plantas europeas son de las más eficientes del mundo en la fabricación de estos productos. El sector europeo de fertilizantes está muy preocupado con la medida de la Comisión, porque esos costes adicionales afectarían negativamente a la producción de dicho producto, con el consecuente riesgo de deslocalización de la industria europea.

Respecto a la agricultura europea, que ya está muy implantada con respecto a otras regiones del mundo, cuenta con una fertilización muy eficiente y se ve afectada por restricciones al abonado que otros países no tienen, tales como la limitación de la fertilización nitrogenada en zonas vulnerables a la contaminación por nitratos o los próximos límites estrictos al cadmio en abonos fosfatados.

Un factor fundamental en la marcha del sector es precio del gas natural, materia prima necesaria para la producción de fertilizantes nitrogenados, ¿en qué situación se encuentra la industria española? ¿puede competir en igualdad de condiciones con sus vecinos europeos?

Efectivamente, uno de los retos a los que se enfrenta la industria española de fertilizantes son los elevados costes energéticos. Generalmente el gas natural, clave en la producción de fertilizantes nitrogenados, es más caro en España que en el resto de Europa, así como los costes regulados (transporte, distribución de gas…). Esto hace que la industria española no pueda competir en igualdad de condiciones que sus vecinos europeos. Por su parte, está también en clara desventaja competitiva frente a algunos países terceros, en los cuales se encuentran importantes reservas de materias primas y sus costes de producción son inferiores.

¿Qué se opina desde Anffe sobre el mercado de los fertilizantes orgánicos?

Este mercado supone una oportunidad para el sector, que está permanentemente trabajando para incluir un valor añadido a sus productos y hacerlos más específicos para cada cultivo y para los distintos modelos de agricultura. Algunas empresas de Anffe los comercializan o los emplean como materias primas para obtener otros fertilizantes, como abonos órgano-minerales.

Los fertilizantes orgánicos y los inorgánicos (minerales) contienen los mismos nutrientes principales: nitrógeno, fósforo y potasio, pero los segundos son productos elaborados de forma industrial con el objetivo de que los nutrientes estén en mayores cantidades y en formas que sean más asimilables por las plantas.

Desde Anffe se fomenta que a la hora de aplicar los fertilizantes minerales se cumpla siempre el principio de las 4R, asumido a nivel internacional: aplicar el producto adecuado, en la cantidad adecuada, en el momento adecuado y en el lugar adecuado. A la hora de planificar la fertilización de una explotación, fomentamos que se valore adecuadamente todos los factores y medios disponibles para establecer un balance equilibrado de nutrientes, incluyendo los restos orgánicos que pueda tener la explotación, ya que consideramos que ambas fertilizaciones son complementarias.

¿Cuál es la posición de Anffe ante la propuesta de los límites al cadmio?

Tras intensos debates entre las tres instituciones europeas sobre el futuro Reglamento europeo de fertilizantes, con posiciones diferentes en torno al cadmio, se ha conseguido finalmente llegar a un acuerdo, estableciéndose un límite único de 60 mg Cd/kg P2O5, que se deberá cumplir después del período de transición de 3 años para la aplicación del nuevo Reglamento.

La Comisión había propuesto inicialmente unos límites más estrictos, que podrían haber perjudicado a la agricultura europea y a la producción de fertilizantes con fósforo de la UE. España ha defendido un límite por encima de 60 mg Cd/kg P2O5, por ser coherente con los estudios científicos realizados y porque hubiese cumplido con los objetivos relacionados con la protección de la salud y el medio ambiente y con la competitividad de la agricultura europea. Además, ha defendido ese límite superior por la ausencia de problemas con el cadmio en nuestro país, debido a su escaso contenido en los suelos agrícolas españoles, a la naturaleza de los mismos y a nuestra climatología.

¿A qué problemas se enfrenta hoy en día el sector si hablamos de comercial de la Unión Europea?

Los instrumentos de defensa comercial de la UE están establecidos para evitar las prácticas ilícitas al comercio, proporcionando un entorno justo y estable a las empresas productoras. Estas medidas, no siempre adoptadas a tiempo, son imprescindibles y están totalmente justificadas, ya que son el único método que puede utilizarse en caso de un abuso de las reglas de comercio internacionales, y en ningún caso se establecen para defender a una industria no competitiva contra la competencia exterior, sino para defenderla de un comercio injusto.

En relación con los derechos arancelarios de los fertilizantes que se introducen en Europa y sus materias primas, en los últimos años se han mantenido estables, son bajos y algunos de estos productos están exentos de dichos derechos, es decir, no pagan aranceles.

¿Manejan cifras sobre la magnitud de la creciente agricultura ecológica en la que se emplean fertilizantes orgánicos?

La agricultura ecológica es un sistema de producción en crecimiento con más de dos millones de hectáreas en España, que es el principal productor europeo, destacando especialmente en el olivar. Tras España, se sitúan Italia, Francia y Alemania.

Algunas empresas de Anffe ya están trabajando en suministrar fertilizantes aptos en agricultura ecológica y se debe aclarar que en ella no están permitidos todos los productos orgánicos (ni lodos de depuradora, ni restos orgánicos procedentes de OMG, ni estiércoles y excrementos líquidos de animales procedentes de ganaderías intensivas, etc.), ni excluidos todos los fertilizantes minerales (por ejemplo, el cloruro potásico está permitido, etc.).

¿Cómo camina la normativa europea y cómo se van adaptando los agentes del sector a los cambios? ¿Qué se podría mejorar?

Actualmente los productos fertilizantes están amparados por dos legislaciones: la mayor parte de los fertilizantes minerales y algunos productos, como agentes complejantes, quelantes, inhibidores, etc. están regulados por el Reglamento 2003/2003 sobre fertilizantes. El resto de productos relacionados con la nutrición de las plantas (otros abonos minerales, abonos orgánicos y órgano-minerales, bioestimulantes, enmiendas, etc.) están regulados por legislaciones de ámbito nacional, existiendo un principio de reconocimiento mutuo de ámbito europeo para abordar el intercambio de los abonos nacionales entre los diferentes países de la UE.

Está previsto que el nuevo Reglamento europeo de fertilizantes, que incluirá todo tipo de productos fertilizantes, se publique a finales de este año 2019. Es importante aclarar que aunque se derogará el actual Reglamento 2003/2003, se ha dispuesto un plazo transitorio de tres años para que sea posible la adaptación a los requisitos de la legislación entrante, y se permitirá que los fertilizantes que ya están armonizados puedan permanecer en el mercado si cumplen con lo dispuesto en la misma.

En relación a qué se podría perfeccionar en el nuevo Reglamento, consideramos que aún existen algunos puntos que son mejorables, entre los que se encuentran los siguientes: 1) Calidad de los productos y contenido de nutrientes: Los contenidos mínimos de nutrientes que se han aprobado para los fertilizantes son en algunos casos bastante bajos. 2) Eficacia y validez agronómica: En el nuevo Reglamento no se exige que se demuestre la eficacia agronómica de los productos antes de su comercialización. 3) Reconocimiento mutuo: Los fabricantes podrán elegir si colocan el marcado CE en su producto o no, en cuyo caso la legislación que le afecte será diferente.  4) Trato discriminatorio: En general, los contenidos mínimos de nutrientes, los limites para los metales pesados, la solubilidad, las tolerancias permitidas o las disposiciones del etiquetado son claramente discriminatorios en favor de los productos fertilizantes obtenidos a partir de materias primas secundarias. 5) Etiquetado: Las disposiciones sobre el etiquetado no están muy claras en algunos casos, debido a la complejidad del Reglamento y a la gran diversidad de productos y de materias primas que abarca.

¿Qué apoyos recibe la Asociación desde el MAPA?

Desde que Anffe fue fundada, en 1977, la Asociación ha venido fomentando un abonado de calidad y un modelo de agricultura productiva sostenible, en colaboración con la Administración española. Por su parte, además de elaborar las estadísticas nacionales del mercado de fertilizantes que publica el Ministerio de Agricultura, Anffe ha participado en la elaboración de la legislación y de las normas técnicas sobre abonos, manteniendo una constante colaboración con la misma.

¿Cómo viene cooperando la Asociación con otros organismos nacionales e internacionales en temas comunes de interés sectorial?

A nivel nacional, Anffe lleva la Secretaría del Comité de Normalización CTN 142 de UNE (AENOR) “Fertilizantes, enmiendas y medios de cultivo”, Comité en el que se debaten las normas de estos insumos a nivel nacional, europeo (normas CEN) e internacional (normas ISO). Como vocales del CTN 142 se encuentran representantes de todo el sector: Administración, universidades, laboratorios, otras asociaciones de fertilizantes, empresas de fertilizantes, etc.

A nivel internacional, Anffe colabora activamente con la Asociación Europea de Fabricantes de Fertilizantes (Fertilizers Europe – FE) y con la Asociación Internacional de Fabricantes de Fertilizantes (International Fertilizer Association – IFA), entre otras entidades.

¿Nos podría enumerar las acciones más destacadas de Anffe en 2018?

Durante el año 2018, además de sus actividades habituales (apoyo a sus empresas, estadísticas, colaboración con Administración, etc.), Anffe se ha centrado fundamentalmente en: 1) Las últimas negociaciones de la futura legislación europea de fertilizantes. 2) La defensa de la fertilización racional en el entorno del Mar Menor de Murcia, donde se han establecido medidas legislativas sobre fertilizantes que no están justificadas ni agronómica ni medioambientalmente. 3) La elaboración de position papers sobre temas que afectan al sector y al medio ambiente. 4) Por su parte, ha colaborado activamente en la actualización de la norma UNE 142405 sobre el etiquetado de abonos nacionales.

¿Qué proyectos de futuro tienen previstos desde la Asociación?

Los mayores retos a los que se enfrenta la Asociación a corto plazo son la implantación del futuro Reglamento europeo de fertilizantes y las medidas medioambientales que se fijan desde Europa. Anffe ayudará a sus empresas a afrontar estas disposiciones.

Por su parte, Anffe continuará trabajando para poder aportar al Ministerio de Agricultura unas estadísticas de consumo de fertilizantes todavía más precisas, y tratará de realizar algún estudio de indicadores sobre la mejora continua en la fertilización en España.

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