Asian Cairns, espacios de cultivo verticales en la ciudad de Shenzhen

Asian Cairns, es una propuesta de la firma Vincent Callebaut Architectures bajo la forma de tres espirales entrelazadas que representan los tres elementos: fuego, tierra y agua. Cada espiral se enrolla alrededor de dos torres y forma los ecosistemas urbanos.

Los jardines que se ven sobre cada cápsula no están destinados al cultivo, sino a mejorar la calidad del aire. Cada torre está organizada siguiendo un recorrido circular con el fin de maximizar la luz natural, y dispone de áreas residenciales, de trabajo, y para el ocio (incluso teatro). Aparte de funcionar como un modelo verde de ciudad densa, el proyecto se ha creado también para que funcione como una ciudad inteligente conectada a la red.

Esta firma de arquitectos belga es reconocida por convertir lo urbano en ecológico, con una visión que ayude al planeta. Su proyecto Asian Cairns apunta a un recurrente éxodo rural y la urbanización incontrolada, proponiendo espacios verdes verticales ubicados dentro de las ciudades que produzcan más energía de la que consumen a través de la producción de alimentos y un mejor aprovechamiento de la energía eólica y solar.

A finales de 2011 en China, el número de habitantes en las ciudades superó el número de habitantes en las zonas rurales. Mientras que hace 30 años sólo un chino de cada cinco vivía en la ciudad, los habitantes de las ciudades representan ahora el 51,27% de la población total de 1,347 millones de personas. Esta población urbana se prevé que aumentará a 800 millones de habitantes en 2020 repartiéndose principalmente en 221 ciudades de al menos un millón de habitantes (frente a sólo 40 en Europa de la misma escala) y 23 megalópolis de más de cinco millones de habitantes. 

Se trata de una urbanización fértil con emisión cero de carbono y de energía positiva, esto significa producir más energía que la que consume, con el fin de conciliar el desarrollo económico con la protección del planeta. Las ciudades son actualmente responsables del 75% del consumo mundial de energía y liberan el 80% de las emisiones mundiales de CO2. Una de las posibles respuestas a esta problemática es mediante la repatriación de los campos y de los modos de producción agrícola ecológica en el corazón de la ciudad, a través de la creación de pulmones verdes verticales y estaciones de energía solar.

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