El estudio de una especie arbustiva endémica de Canarias confirma la colonización de vegetación en el archipiélago siguiendo la cronología de su surgimiento volcánico

Lavatera acerifolia (arbusto). Barranco de Masca, Tenerife. Fotografía: J. Fuertes-Aguilar, RJB-CSIC.

La colonización de la vegetación de las islas oceánicas (las surgidas del fondo marino) ha sido objeto de abundante investigación en las últimas décadas, y el archipiélago canario ha sido el más estudiado junto con el de Hawái. Procediendo necesariamente de parientes continentales la colonización de las islas —el linaje que alcanza las islas, el período en el que lo hace y el número de veces—, es determinante en la diversidad actual de cada linaje isleño.

El modelo más sencillo de colonización es el conocido como “regla de la progresión” que predice una migración y asentamiento inicial en la isla más antigua —en este caso, Fuerteventura y Lanzarote—, seguida de un esquema lineal de dispersiones continuando la cronología del surgimiento volcánico de las islas a lo largo del tiempo, o sea, Gran Canaria, Tenerife, Gomera, La Palma o Hierro.

Lavatera acerifolia (flor). Acantilados de Teno, Tenerife. Fotografía: J. Fuertes-Aguilar, RJB-CSIC.

Un estudio realizado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Real Jardín Botánico (RJB) sobre una especie arbustiva endémica del archipiélago, Lavatera acerifolia, documenta y confirma en líneas generales este modelo, sin que haya constancia de un retorno al continente africano, aunque sí con la posibilidad de algún salto directo, por ejemplo, desde Lanzarote y Fuerteventura a Tenerife. El tipo de estudio genómico (genotyping by sequencing, GBS) llevado a cabo apenas ha sido aplicado a biogeografía de islas.

El valor de este trabajo, que acaba de ser publicado on line en Journal of Biogeography antes de hacerlo en su edición de papel, se asienta en tres elementos: “conocemos y hemos estudiado la especie hermana continental (la más próxima evolutivamente); hemos reconstruido la historia evolutiva con marcadores moleculares anónimos procedentes de secuenciación de nueva generación que suponen una buena representación del genoma (GBS), filtrados con procedimientos bioinformáticos muy cuidadosos; y hemos construido modelos de nicho bioclimático para poder tomar en consideración factores abióticos”, señala Irene Villa-Machío, una de las investigadoras.

Un equipo investigador del CSIC en el Real Jardín Botánico ha estudiado durante varios años la especie Lavatera acerifolia, que corrobora y documenta el modelo más sencillo de colonización de islas oceánicas conocido como “regla de la progresión”

Una paradoja en la investigación

Entre las principales consecuencias que aporta la especie estudiada aparece una paradoja. “Las islas occidentales —las más jóvenes—, disponen de una extensión mayor de hábitats idóneos para la especie que las demás. Sin embargo, solo albergan una o dos poblaciones, por ejemplo, en La Palma, o ninguna en Hierro. En cambio, en las orientales, las más antiguas, la situación contrasta mucho: la extensión de hábitats idóneos es mínima, pero suficiente para albergar una o dos poblaciones, aunque con un número muy reducido de ejemplares y con signos de haber sufrido cuellos de botella genéticos”, añade la investigadora.

En definitiva, la conservación de la especie es complicada tanto en unas como en otras islas mientras se es más optimista en las islas centrales, Gran Canaria y Tenerife.  A ello se añade que, la variedad hariensis, que es como algunos llaman a la única población de Fuerteventura —de la que únicamente se conocen cuatro individuos—, está reconocida como en peligro de extinción en el Catálogo Canario de Especies Protegidas de 2010.

Las malváceas, una familia importante del grupo angiospermas, el más extenso del reino de las plantas donde se localiza la especie Lavatera acerifolia, incluye también las malvas, los hibiscos, la planta del algodón y el baobab. Fuente: RJB

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